Hay álbumes que exigen ser escuchados, y otros que parecen requerir un viaje hacia sus rincones más oscuros antes de revelar sus secretos. "Vyraj", el cuarto álbum de larga duración de la banda bielorrusa Dymna Lotva y primero de ellos que llega a mis manos, pertenece sin duda a esta última categoría. Oscuro, críptico e hipnótico, se trata de una obra inquietante cuyas canciones poseen una profundidad considerable, invitando al oyente a adentrarse en un universo sombrío donde la melancolía, la angustia, la belleza y la desesperación coexisten sin hallar jamás una resolución sencilla.
Uno de los aspectos más interesantes de "Vyraj" es la dificultad para encasillarlo en un subgénero concreto del Metal. Se perciben en él influencias del Doom, Post, Sinfónico, Black, Sludge, Gótico y Folk; sin embargo, la banda se niega a adoptar ninguno de estos estilos de manera convencional. En su lugar, Dymna Lotva los emplea como colores sobre un lienzo musical, combinando sus características según las necesidades emocionales de cada composición. El resultado es un disco que se siente profundamente personal.
El logro más fascinante reside en la forma en que estos diversos elementos se amalgaman a lo largo de los pasajes instrumentales más extensos. Lejos de tratarlos como simples interludios entre las secciones vocales, la banda permite que la música se desarrolle de manera orgánica, construyendo tensión, transformando atmósferas y explorando direcciones inesperadas. Un pasaje de Doom sombrío puede adquirir gradualmente la grandiosidad del Sinfónico, para luego disolverse en melodías Folk inquietantes o en el peso asfixiante del Sludge. Estas transiciones no siempre resultan accesibles de inmediato, pero son, precisamente, lo que confiere al álbum su carácter hipnótico. La música parece seguir su propia lógica interna, y el oyente debe entregarse a ella en lugar de esperar estructuras familiares o desenlaces previsibles.
Las canciones, por su parte, poseen una gran profundidad, con arreglos que recompensan las escuchas reiteradas. Una inconfundible sensación de desolación recorre todo el disco; no obstante, Dymna Lotva comprende que la oscuridad no implica necesariamente una agresión incesante. Los momentos de contención, las melodías frágiles y los pasajes atmosféricos pueden resultar tan perturbadores como los riffs o screamos más pesados. Este contraste dota a "Vyraj" de gran parte de su fuerza emocional, evitando que el álbum se convierta en un ejercicio monótono de miseria. Sus momentos más logrados surgen cuando diversas influencias convergen en algo difícil de clasificar, pero imposible de ignorar. El mejor tema del disco me pareció Niama Darohi, el cual voy a dejar nominado como contendiente a Canción del Año de ELOMC, el resto van de las buenas a las muy buenas.
Es posible que "Vyraj" no revele todos sus secretos en la primera escucha; tampoco es un álbum concebido para satisfacer a quienes buscan una gratificación inmediata. Su mayor fortaleza reside en la forma en que combina tradiciones dispares del metal para crear una experiencia coherente e inmersiva, especialmente a lo largo de sus extensos pasajes instrumentales. Dymna Lotva ha logrado un trabajo oscuro e hipnótico de una profundidad genuina, confirmando que su identidad musical es mucho más compleja de lo que cualquier etiqueta de género podría sugerir.
8.5/10
