En "Too Fast To Die", Archspire pisa el acelerador a fondo y lo deja ahí pegado con cinta adhesiva. Le das al play y al instante te sumerges en su familiar torbellino de riffs contundentes, voces ametralladora y ejecuciones matemáticamente imposibles: ese tipo de Death Técnico que te deja las muñecas doloridas solo de escucharlo. En ese sentido, este disco continúa la senda original de la banda: más rápido, más compacto y más descabellado que casi cualquier otro.
Pero aquí está el truco: si bien es otra sólida incorporación a su discografía, no eleva su legado a otro nivel. "Too Fast To Die" es más una vuelta de honor que un nuevo hito; un disco que dice 'seguimos siendo los mejores en esto'. Comparado con "Relentless Mutation" (2017) y "Bleed the Future" (2021), este álbum se siente como la primera vez que Archspire no se supera a sí mismo. En el primero fue el momento en que fusionaron una precisión inhumana con composiciones realmente memorables, y el segundo lo perfeccionó hasta convertirlo en un Deathtech casi perfecto.
"Too Fast To Die", en cambio, a menudo se siente como un poco como un dlc de "Bleed the Future": el mismo motor principal, pero con menos momentos de asombro. Los temas pasan volando en tan solo treinta y nueve minutos, pero hay menos picos distintivos; es más una explosión continua de competencia que un viaje lleno de hitos destacados. Los fans que buscan velocidad y brutalidad pura quedarán satisfechos; los que esperan otro salto evolutivo podrían encogerse de hombros y volver a "Bleed the Future".
El inconveniente más evidente de este trabajo reside en la grabación y la producción. "Too Fast To Die" está masterizado con un volumen ensordecedor, donde todo suena fuerte constantemente. La mezcla se siente sobrecomprimida, y las guitarras, en particular, suenan extrañamente apagadas y congestionadas, careciendo de la nitidez característica de sus discos anteriores. En álbumes anteriores, incluso a máxima velocidad, se podían distinguir los riffs y las líneas melódicas; aquí, esa claridad se pierde en una masa sonora densa con demasiada frecuencia. Para una banda cuyo estilo se basa en microdetalles a una velocidad vertiginosa, esto supone una desventaja considerable.
Dentro de lo más positivo está el nuevo baterista, Spencer Moore. Ocupar el puesto de uno de los bateristas más respetados del género parecía una misión suicida, pero Moore lo clava. Las críticas señalan, con razón, que 'se defiende a la perfección', y si no supieras que la formación ha cambiado, probablemente ni lo notarías, salvo que algunos redobles y transiciones suenan aún más fluidos y dinámicos.
"Too Fast To Die" es un muy buen disco, divertido, vertiginoso y absolutamente desmesurado que ofrece exactamente lo que se espera de Archspire, y esa es a la vez su mayor fortaleza y su límite. Continúa la trayectoria original de la banda, caracterizada por una velocidad frenética y una maestría musical asombrosa, pero no expande su legado de forma significativa como lo hicieron sus dos álbumes anteriores.
8/10







