El Lado Oscuro Metal Critica

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viernes, 25 de septiembre de 2026

Evanescence - "Sanctuary" (Alternative / Gothic)

Hay algo reconfortante en Evanescence. No importa cuántos años pasen, cuántos cambios de formación se produzcan o cuánto cambie el panorama musical que los rodea: la banda sigue sabiendo exactamente dónde situar la voz de Amy Lee para que suene inmensa, dramática e inequívocamente suya. "Sanctuary", el sexto álbum de estudio del grupo, es un nuevo ejercicio de ese estilo particular de Alternativo con tintes Góticos: pulido, emotivo, ocasionalmente contundente y diseñado para despertar emociones en el oyente. Y, en gran medida, funciona.

El problema es que "Sanctuary" logra causar una impresión inmediata mucho mejor de lo que consigue mantenerla. Con una duración algo inferior a los cuarenta y nueve minutos, el álbum consta de doce temas que oscilan entre material más pesado, como Who Will You Follow, Rapture y Self Destruct y piezas más introspectivas, como How Do I Heal y Forever Without You. Aquí hay mucho para satisfacer a quienes han seguido a Evanescence desde "Fallen" (2000), y la producción dota a la banda de un sonido enorme y actual sin renunciar por completo a su identidad característica.

Un  problema con "Sanctuary" es que es uno de esos álbumes cuyas canciones individuales acaban fundiéndose unas con otras. No porque sean malas, sino porque la banda recurre repetidamente a tempos, atmósferas, arreglos y dinámicas emocionales similares. Una vez que se disipa la emoción de la escucha inicial, hay tramos en los que realmente cuesta recordar qué canción se está escuchando. Aquí, la consistencia sonora general se convierte en un arma de doble filo: el álbum suena cohesionado, pero a veces suena 'demasiado' cohesionado.

Afortunadamente, hay un elemento que evita que "Sanctuary" se convierta en mera música de fondo: Amy Lee. Su voz sigue siendo la mayor baza de la banda, capaz de transitar de una intimidad frágil a una potencia operística sin perder su personalidad. Incluso cuando las composiciones se vuelven predecibles, ella logra que suenen trascendentales.

Por suerte está Forever Without You, la gran carta del álbum. esta es una canción personal, protagonizada por el piano y compuesta por Lee y Skylar Grey, que se desmarca deliberadamente del resto del disco. Es también lo más parecido a un momento America's Got Talent: es la clase de interpretación que prácticamente implora que la cámara enfoque a un miembro del jurado llorando. Sin embargo, bajo el melodrama creo que late un sentimiento genuino, y Lee lo transmite de forma brillante. Nominada como contendiente a Canción del Año de ELOMC.

En última instancia, "Sanctuary" es un álbum decente de Evanescence, aunque no uno excelente. Contiene canciones sólidas, interpretaciones impresionantes y la atmósfera necesaria para que las primeras escuchas resulten gratificantes. Aun así, Amy Lee sigue siendo Amy Lee, y eso constituye una red de seguridad muy poderosa.

7/10


jueves, 24 de septiembre de 2026

Entrevista con Anders Jacobsson de Draconian

Después de seis años de espera, Draconian regresa con "In Somnolent Ruin", un álbum en el que los veteranos suecos del Gothic Doom exploran la mortalidad, el sufrimiento, la mitología, la introspección y la búsqueda de significado. El disco también supone el regreso de Lisa Johansson, cuya voz vuelve a proporcionar el contrapunto perfecto a las voces abismales de Anders.

Hablamos con Anders, líder de la agrupación, sobre el largo camino hasta "In Somnolent Ruin", las dimensiones filosóficas y personales del álbum, el regreso de Lisa, el particular proceso de grabación, la evolución de Draconian a lo largo de más de tres décadas y lo que puede deparar el futuro.

EL PRESENTE

Han pasado seis años desde Under a Godless Veil. ¿Deberían los fans sorprenderse si Draconian llega a publicar dos discos dentro de la misma década?

Creo que a partir de ahora grabaremos con más frecuencia. Cuando publicamos Sovran, pasó muchísimo tiempo hasta que conseguimos sacarlo adelante, debido a todo el tiempo que llevó traer a Heike a Suecia y montar aquel disco, y lo mismo ocurrió con Under a Godless Veil.

En algún momento dijimos: «No nos estamos haciendo más jóvenes. Tenemos que ponernos un poco las pilas». Los cinco primeros álbumes se hicieron aproximadamente durante un periodo de diez años, pero después hubo cambios de miembros, llegó el COVID y ocurrieron tantas cosas, tanto interna como externamente, que afectaron a la banda de más de una manera.

Después estuvieron, por supuesto, los cambios de formación, especialmente volver a trabajar con Lisa y todo lo que ocurrió entre medias. Por eso ha tardado tanto. Yo también me mudé a Viena, alejándome de la base en Suecia, de donde solíamos proceder todos como banda.

Así que sí, todo llevó muchísimo tiempo y fue muy difícil volver a ponernos en marcha después del COVID y de todos los problemas relacionados con la formación.

Pero el próximo disco no va a tardar tanto. Ya estamos trabajando en él.

De hecho, tenemos ideas para un EP, con dos o tres canciones que no pudimos incluir en este álbum. Compusimos unas 18 o 19 canciones y solo escogimos las que pensamos que representarían mejor In Somnolent Ruin. Así que todavía hay canciones en las que realmente nos gustaría trabajar.

Ya veremos si hacemos directamente un álbum completo o si grabamos un EP para publicarlo el año que viene, pero ese es el plan.


El álbum ha sido descrito como un disco muy personal y onírico, y la teoría del alma de Platón terminó convirtiéndose en un elemento temático importante. ¿El álbum se dirigía conscientemente hacia ese territorio filosófico desde el principio o fueron las canciones las que tomaron el control y los llevaron a un lugar que no habían previsto?

Nunca fue nuestra intención hacer un álbum sobre la teoría del alma de Platón. Creo que eso es algo que utilizó el sello en el comunicado de prensa. No era un álbum sobre eso. Desgraciadamente, es una idea equivocada.

El álbum está inspirado en muchas cosas de la mitología griega relacionadas con la experiencia del alma cuando mueres y con toda esa idea de la reencarnación o reciclaje de las almas. Ahí es donde entra Platón. Recorro estas ideas a lo largo del álbum y utilizo muchas palabras de la mitología griega para perfumar la idea que hay detrás de las letras.

Pero no es un álbum conceptualmente dedicado a eso. Si buscas ese elemento, está más relacionado con un punto de vista filosófico, con jugar con determinadas ideas. Es demasiado personal como para ser un álbum sobre una única teoría.

Para mí es un álbum muy introspectivo. Utilizo estas ideas para poner una especie de perfume alrededor de ellas, para crear una determinada sensación en las canciones y en las letras. Todo fue cambiando durante el proceso. Las letras cambiaron y evolucionaron, y algunas de las voces que escuchas en el álbum son simplemente primeras tomas con las que nos quedamos porque tuvimos ideas de última hora.

Tuvimos todos esos años para hacer las canciones, pero al final seguíamos añadiendo cosas nuevas.

Así que sí, es un álbum filosófico, pero desde un punto de vista muy subjetivo: desde todo lo que yo he vivido.

Hay diferentes partes del álbum que cuentan historias diferentes. Algunas canciones cuentan historias, mientras que otras son más bien reflexiones sobre sentimientos, sueños e ideas que pinto con estos colores mitológicos. Estoy intentando crear una especie de poema de amor sobre lo que podría significar el final de la vida.


El álbum habla de alienación, incertidumbre, mortalidad y búsqueda de significado; temas que difícilmente parecen destinados a poner a la gente de buen humor. ¿Crees que hay algo extrañamente reconfortante en hacer música tan oscura en lugar de que resulte simplemente deprimente?

Creo que esa es una pregunta que está sobre la mesa desde el comienzo de este tipo de música. Como fan de este tipo de música, yo mismo no me siento alegre al escucharla. Pero no está pensada para ser alegre. Está pensada para profundizar. Está pensada para enfrentarte a la sombra que llevas dentro.

Creo que cuando haces eso hay mucha belleza y mucho autoconocimiento que surge de esa clase de oscuridad. Es en esa oscuridad donde te encuentras a ti mismo.

Es casi como escribir. Puedes escribir sobre algo, pero durante el proceso tienes revelaciones que te llevan más lejos, quizá por un camino diferente del que pensabas seguir inicialmente. De alguna manera, cobra vida propia, y creo que eso es lo que ocurrió con este álbum.

Hay muchísimos aspectos diferentes, elementos mitológicos y distintas ideas. He tomado determinados aspectos de todo ello, pero sigue tratándose de intentar encontrarle sentido al sufrimiento, sobre todo al sufrimiento interior, y al viaje personal por la vida.

Hay un libro famoso —no recuerdo al autor—, pero siempre he creído que puedes construir un paraíso en el infierno. Todavía puedes encontrar aquí a tus hermanos y hermanas. Puedes hacer que la vida sea más fácil si encuentras personas con ideas afines a través de la música o de la escritura.

Podemos encontrar una gran unidad incluso en un lugar oscuro como este, y creo que esta música es una buena prueba de ello.

He conocido a muchísima gente a lo largo de los años y nunca se ha tratado de encontrar una banda sonora para suicidarse o para volverse destructivo. Básicamente se muestra de una manera romántica que puedes encontrar valor y coraje para continuar con tu vida. Puedes seguir adelante a pesar de la oscuridad de este mundo.

Creo que depende de si eres una persona muy emocional o muy sensible. Va a ser difícil y vas a enfrentarte a dificultades, pero siempre he pensado que crear, tener una mente abierta, encontrar tu voz y hacer algo creativo o artístico te ayudará a atravesarlo.

Creo que también hay esperanza en todo esto, porque nunca pensé que esto fuera el principio y el final de todo. Creo que esto es simplemente algo temporal. Creo que nos estamos infravalorando si pensamos que la única salida es abandonar. No es fácil para todo el mundo, pero creo que llevamos muchísimo potencial dentro y no creo que todo termine aquí.

Creo que esto es simplemente un bache en el camino y tenemos que recordar quiénes somos.

Escribir y leer no consiste en que te digan qué pensar. Cada vez que comprendes algo es casi como si lo recordaras. Es casi como si ya lo hubieras sabido antes.

Cada experiencia no sería realmente una experiencia porque es casi como decir: «Sí, claro, lo sabes». De repente todo queda claro.

Así que creo que, si sigues estos pequeños caminos, no tienes que ser otra cosa que tú mismo. Sigue creando, sigue escribiendo, sigue haciendo música.

Por supuesto, soy parcial porque estoy en una banda que la gente conoce y podemos hacer algo con ella, pero he pasado por muchas cosas en mi vida y sigo aquí. Creo que eso me ha ayudado a seguir adelante y, de alguna manera, a mantener el equilibrio.

Siempre hay algo que puedes hacer con ello. Puedes coger algo destructivo y convertirlo en algo constructivo. Creo que eso es lo que hacemos con esta música.

Quiero decir que a veces no puedo escribir música cuando me siento como una mierda, pero cuando consigo atravesarlo puedo recuperar esas cosas, mirarlas desde fuera y hacer algo con ellas.

Así que, al menos, algo bueno sale de todo ello.



EL REGRESO DE LISA

El regreso de Lisa Johansson recupera uno de los elementos más distintivos de Draconian: el contraste entre su voz etérea y tus voces guturales y abismales. Después de tantos años, ¿crees que esa química volvió a aparecer inmediatamente o tuvisteis que redescubrir esa combinación?

Recuerdo cuando empezamos a ponernos de nuevo en contacto con ella. Antes las cosas no estaban funcionando realmente y no teníamos las mismas ideas sobre hacia dónde queríamos llevar la banda.

Quizá el COVID tuvo algo que ver también. Mucha gente empezó a pensar en lo que quería hacer con su vida. Así que no hay malos sentimientos respecto a nada. Las cosas están donde tienen que estar.

Pero cuando volvimos a contactar con Lisa, en lugar de buscar a alguien nuevo y empezar de cero, sentimos que no queríamos hacer eso.

Lisa siempre había sido fácil de tratar. Era como una de nosotros. Vivía a solo quince minutos en coche y era una persona natural. Siempre había sido divertido trabajar con ella en el estudio.

Fue como si el tiempo se hubiera detenido. Solo había hablado con Lisa dos o tres veces desde que se marchó. Eso es todo. Porque así era ella para la mayoría de nosotros en la banda. Ella era Lisa de Draconian. No tenía la misma vida fuera de eso.

Cuando volvimos a contactar con ella, simplemente sentí: «Sí, es Lisa». Seguimos adelante. Es la misma persona.

Lo único que creo que fue un poco más difícil para ella fue la diferente manera en la que grabamos este álbum, después de todo el agotamiento mental provocado por el COVID y las dificultades dentro de la banda.

Cuando las cosas empezaron a encajar, quisimos volver a hacer demos y a escribir música y canciones. Y finalmente grabamos el álbum.

Todos los álbumes anteriores que hicimos con Lisa se grabaron en un estudio. Estábamos allí desde el primer día hasta que todo terminaba. Esta vez grabamos con nuestro propio equipo. Compramos micrófonos nuevos, pedimos prestados equipos caros y grabamos prácticamente en nuestras propias casas.

Fue una forma de trabajar más progresiva, sin un productor tradicional que nos guiara durante todo el proceso. El productor acabó siendo Kaldang Lida, que mezcló el álbum.

Básicamente estábamos solos, y Lisa venía cuando tenía tiempo para grabar las voces de las demos. Después escuchábamos, comparábamos, volvíamos a hacer cosas y cambiábamos otras.

Para ella creo que fue una manera de grabar muy diferente. En el pasado, grabar las demos era simplemente la fase preliminar antes de ir al estudio durante tres o cuatro semanas. Esta vez fue más espartano, como decimos nosotros.

Pero al final todo encajó de una buena manera.

Lo bueno de trabajar así es que tuvimos mucho más tiempo. Tuvimos tiempo para volver atrás y hacer mejores tomas.

Por aquel entonces yo también vivía en Säffle, así que podía tomarme algunos días. Podía irme a casa, volver al día siguiente y hacer buenas tomas.

Creo que esa es también una de las razones por las que Under a Godless Veil salió tan bien, aparte de las canciones y de la perspectiva personal. Tuve todas esas oportunidades para volver atrás y podía exigirme más.

También es uno de mis álbumes favoritos. Siempre lo será porque realmente tuvimos tiempo para trabajar en él.

Esta vez, como todo el mundo está siguiendo caminos diferentes, yo vivo en Viena y las cosas son más complicadas, tuvimos que ser más organizados y planificarlo todo mucho más.

También tuvimos que tener en cuenta los trabajos y cuándo Johan tenía a sus hijos y todas esas cosas.

Teniendo todo eso en cuenta, estuvo muy bien que pudiéramos grabarlo nosotros mismos.


¿QUÉ ES DRACONIAN?

Después de más de tres décadas, varios cambios de formación y el regreso de Lisa, ¿qué es esa cosa de Draconian que todavía no comprendes del todo, pero que tampoco necesitas explicar?

No lo sé.

Supongo que, aunque hemos tenido cambios de formación, siempre hemos conseguido hacerlo funcionar y mantener el mismo estilo musical.

Aunque los miembros de la banda somos muy diferentes entre nosotros como personas, siempre hemos tenido ese objetivo. Entendíamos lo que Draconian tenía que ser y éramos capaces de seguir ese camino, mientras que he visto a muchas otras bandas desviarse.

O han evolucionado hacia otra cosa o se han convertido completamente en bandas diferentes, con géneros musicales distintos.

Creo que algo ocurrió alrededor del año 2000, cuando decidimos que queríamos estar más inspirados por nuestros primeros años, más cerca de una banda de death metal.

Siempre habíamos sido melódicos y teníamos influencias góticas, pero durante los primeros años estuvimos experimentando para descubrir hacia dónde queríamos ir.

Entonces, hace unos 26 años, decidimos: «Vale, vamos a hacerlo así. Necesitamos tener un estilo musical concreto que seguir y, a partir de ahí, ya podemos construir».

Y hemos mantenido esa diversidad.

Aunque somos personas muy diferentes dentro de la banda, hay miembros que ni siquiera escuchan demasiado este tipo de música. Pero, por alguna razón, Draconian funciona y, cuando estamos ahí fuera, la música nos ha unido.

Esa ha sido nuestra similitud. Eso es lo que ha ayudado a Draconian a convertirse en lo que es.

Para mí es algo por lo que estoy muy agradecido, pero no necesariamente lo entiendo, porque veo a muchas otras bandas fracasar precisamente en ese aspecto.


EL PASADO

Draconian existe desde 1994. Cuando miras atrás a los músicos que eras cuando comenzastes este viaje, ¿qué crees que aquellos jóvenes músicos encontrarían más sorprendente de lo que Draconian ha llegado a ser? ¿Y qué parte de aquel espíritu original sigue intacto?

En los años 90 siempre hablábamos de esto. Siempre hablábamos de que este era el lugar al que queríamos llegar.

Deseábamos que el objetivo fuera poder salir de gira, convertirnos en una banda que la gente conociera y conseguir mantenerlo.

Por eso hablaba antes de aquella decisión. Alrededor del año 2000 decidimos que teníamos que saber qué queríamos ser y mantenernos fieles a ello, para poder crear una narrativa, mejorar y continuar durante todo el tiempo que pudiéramos.

Y ahora somos veteranos dentro de nuestro género.

Tenemos la oportunidad de tocar en festivales y hacer giras, como estamos haciendo ahora y como haremos en las próximas semanas. Eso es algo con lo que soñábamos en los años 90.

Yo escuchaba este tipo de música desde 1991. Fue mi introducción a la música extrema y ni siquiera podía atreverme a creer que algún día formaría parte de ella, porque tenía en mi cabeza tantas bandas que representaban el lugar al que quería llegar.

Así que ver en lo que se ha convertido Draconian es algo por lo que hemos trabajado incansablemente.

Trabajamos durante noches enteras. No siempre encontrábamos la dirección adecuada. Tuvimos muchísima mala suerte con las producciones y con los miembros. Hemos sufrido muchas dificultades que nos han acompañado hasta llegar a esta nueva formación.

Pero siempre hemos mantenido el rumbo y creo que ha valido la pena, aunque haya sido difícil.

Creo que el Anders de aquella época, el joven Anders, estaría muy orgulloso de dónde estamos ahora.

Pero no creo que pudiera volver atrás y hablar con él. Sería muy difícil hablar con aquella persona porque era muy idealista y tenía mucho que demostrar.

Probablemente me diría lo que tengo que hacer porque era un poco más arrogante. Todos lo éramos.

Supongo que forma parte del viaje. Necesitas tener ese pequeño fuego en el culo. Si no fueras así, no estarías aquí.



EL PRESENTE

La formación actual de Draconian es un interesante punto de encuentro entre distintas épocas. Johan y tú seguís formando parte del núcleo original, Lisa ha regresado y los miembros más nuevos aportan una generación y una perspectiva diferentes. ¿Se siente más como una continuación del Draconian que comenzasteis o como un nuevo capítulo?

Es un nuevo capítulo, pero también es una continuación de algo que nos resultaba muy familiar, especialmente con Lisa.

Ahora también tenemos a Niklas en la banda. Daniel quería dejar de tocar el bajo y pasar a la guitarra porque siempre hemos tenido dificultades para encontrar bajista desde que Fredrik se marchó.

Cuando empezó a tocar el bajo, resultó más fácil encontrar un guitarrista que un bajista, así que llegó Niklas. También es de la misma provincia que nosotros, así que eso fue otra cosa que encajó.

Es una persona muy diferente al resto de nosotros, pero simplemente funciona con nosotros.

Y después tenemos a Daniel, el nuevo batería. Lleva tocando con nosotros desde 2019 como batería de sesión. Nació el mismo año en que nació Draconian, lo cual resulta bastante extraño cuando piensas en todas esas coincidencias temporales.

Creo que tiene un estilo diferente, un poco más progresivo y más dinámico, diría yo, pero entiende lo que hacemos porque lleva mucho tiempo escuchando a la banda y está profundamente familiarizado con nuestra manera de abordar Draconian.

Así que, para responder a tu pregunta, creo que es un poco de ambas cosas.

Llevamos trabajando con Daniel desde 2019. Eso fue antes de que se convirtiera oficialmente en miembro. Ya estaba allí y siempre podíamos contar con él.

Y cuando las cosas empezaron a encajar y quedó claro que Lisa estaba más que dispuesta a volver —quería volver—, eso fue algo que sentimos como una enorme suerte. Sentimos que el universo estaba de nuestro lado.

Así que es algo muy nuevo y al mismo tiempo una continuación, pero es una versión muy actualizada.

Seguimos siendo Draconian. Mientras sigamos haciendo este trabajo, será Draconian.

Creo que esta formación funciona mejor que cualquier formación anterior.

Eso no significa quitarle importancia a quienes prefieren Arcane Rain Fell, The Burning Halo o cualquiera de aquellos álbumes. No tiene nada que ver con eso. Aquellos álbumes tienen que ser lo que fueron.

Pero para avanzar hacia el futuro y conseguir que esto funcione como una banda que quiere tocar en directo, salir de gira y continuar con su legado durante el mayor tiempo posible, esta formación tenía que suceder, con gente que todavía tenga hambre.

Así que ahora simplemente me dejo llevar y estoy feliz de que estemos aquí.

Ahora somos mejores en directo que nunca con esta formación.


EL FUTURO

Después de más de 30 años, varios cambios de formación, ocho álbumes de estudio y el regreso de Lisa, ¿cómo ves el futuro de Draconian?

No lo sé. Desde un punto de vista filosófico, no tengo nada concreto que decir al respecto.

Quiero dejarme llevar. Quiero seguir adelante con este álbum. Es el momento de seguir creando. Cuando no puedes parar, esa es precisamente la idea. Tenemos que hacerlo.

¿Te sientes ahora más creativo que cuando eras joven?

No. Ahora es más difícil escribir.

Es más difícil escribir y estar satisfecho con lo que escribes.

Llevo haciendo esto tanto tiempo que es más difícil escribir algo y sentir que estás satisfecho con ello.

¿Pero sientes que los discos son cada vez mejores?

Eso es subjetivo. Siempre he sido fan de Draconian, pero hay muchísimas otras cosas relacionadas con un disco y con el proceso.

A veces es difícil superar mentalmente toda la mierda que hay alrededor.

Para mí fue bueno tomar cierta distancia de este álbum después de terminarlo.

Pero creo que si la gente piensa que cada vez somos mejores es porque nosotros mismos nos exigimos más.

No somos el mismo equipo que éramos hace un año. Aunque seguimos siendo Draconian, estamos constantemente intentando exigirnos más.

Muchas gracias por la entrevista.

Gracias.

 


martes, 22 de septiembre de 2026

Ænigmatum - "Infinitude’s Passage" (Technical Death)

Hay discos que demuestran que los músicos de nuestro género predilecto pueden tocar música compleja, y luego están aquellos que te hacen preguntarte por qué alguien decidió alguna vez que la música Clásica y el Metal debían pertenecer a mundos separados. "Infinitude’s Passage", el tercer álbum de larga duración de Ænigmatum (banda de Portland, Oregón), se sitúa firmemente en esta segunda categoría. 

Cinco años después de "Deconsecrate" (2021), el grupo regresa con seis temas y unos adecuados cuarenta y dos minutos de Death Técnico y Progresivo que suena menos a una colección de riffs y más a una arquitectura musical cuidadosamente construida. Es, precisamente, el tipo de álbum que nos recuerda por qué a tantos seguidores del Metal les gusta imaginar que, si Bach, Beethoven o Paganini hubieran nacido en el siglo equivocado, podrían haber terminado rodeados de amplificadores en lugar de salas de conciertos.

Tal comparación no es tan descabellada como parece. Ænigmatum está obsesionado con la estructura, la tensión, el movimiento y el detalle. Sus riffs serpentean a través de ritmos fracturados, cambios de tempo repentinos y armonías disonantes, pero esa complejidad rara vez se percibe como una mera exhibición de virtuosismo. 

El tema de abrir, Pitiless Mechanism, establece las reglas de inmediato: una batería furiosa, un trabajo de guitarra intrincado y una presencia del bajo que se niega a permanecer en un segundo plano. Inseverable se adentra aún más en el terreno Prog, mientras que Architects Of The Fated demuestra con qué eficacia Ænigmatum puede desarrollar una idea sin limitarse a repetirla. La música cambia de forma constantemente, pero las transiciones se sienten intencionadas. 

Sin embargo, lo que hace que "Infinitude’s Passage" resulte especialmente gratificante es su inteligencia melódica. No estamos ante un Techdeath basado en una precisión estéril. Bajo la disonancia se esconden elegantes líneas de guitarra, armonías oscuras y pasajes de auténtica belleza. El mejor tema del disco y que que da título al álbum cierra el disco con el que quizá sea su gesto más insólito. El saxofón entra en juego aportando un sutil matiz jazzístico que, en manos menos hábiles, habría caído fácilmente en el artificio. En cambio, aquí encaja a la perfección con la personalidad inquieta del álbum. Obvia nominación a Canción del Año de ELOMC.

La única salvedad es que el álbum exige concentración. Hay momentos en los que la densidad de ideas amenaza con volverse cerebral por el mero hecho de serlo, y algunos pasajes requieren varias escuchas para que su lógica interna resulte evidente. No obstante, difícilmente puede considerarse una queja seria cuando la recompensa es un disco que sigue revelando nuevos detalles.

"Infinitude’s Passage" es sofisticado sin caer en la pretenciosidad, brutal sin volverse monótono y melódico sin renunciar a su oscuridad. Es Death para oyentes que disfrutan tanto siguiendo la arquitectura de la obra como sintiendo su impacto. Ciertamente... si los viejos maestros fueran transportados a la era moderna, este es el tipo de música que tocarían.

8/10


domingo, 20 de septiembre de 2026

Anthrax - "Cursum Perficio" (Thrash)

Hay algo frustrante en "Cursum Perficio". Anthrax es una banda con un legado enorme, capaz de ofrecer música agresiva, enérgica e inmediatamente reconocible, pero este nuevo disco parece decidido a alejarse aún más de algunas de esas cualidades. En su lugar, "Cursum Perficio" continúa la trayectoria gradual de la banda hacia un sonido más suave, melódico y accesible, sacrificando gran parte de la energía cruda que alguna vez hizo de Anthrax una propuesta tan apasionante.

Eso no significa necesariamente que sea un mal álbum. De hecho, "Cursum Perficio" es un trabajo perfectamente competente de principio a fin. Los músicos saben exactamente lo que hacen, la producción es pulida, las interpretaciones son sólidas y hay suficientes ideas repartidas por todo el disco como para mantener el interés. El problema es que esas ideas rara vez se convierten en algo memorable. Es un álbum que constantemente ofrece motivos para prestar atención, pero muy pocas razones para recordar lo que se acaba de escuchar.

La característica más notable es el mayor énfasis en la melodía. Anthrax nunca ha sido ajeno a los elementos melódicos, pero aquí estos dominan frecuentemente las composiciones. Las guitarras suenan menos amenazantes, los arreglos se perciben más controlados y la atmósfera general es considerablemente menos agresiva que la del material clásico de la banda. Hay momentos en los que este enfoque funciona, sobre todo cuando se permite que las melodías respiren y la banda encuentra un buen equilibrio entre contundencia y accesibilidad. Por desgracia, esos momentos no son lo bastante frecuentes como para dotar al álbum de una identidad sólida.

Y, en última instancia, ese es el mayor problema de "Cursum Perficio": deja muy poca huella. Hay secciones interesantes, buenos riffs y destellos ocasionales del Anthrax que conocemos, pero tienden a aparecer brevemente antes de desvanecerse en otro pasaje razonablemente melódico y predecible. En lugar de construir momentos culminantes memorables, muchas canciones simplemente mantienen el mismo nivel de intensidad. No es un disco ofensivo, ni está mal interpretado, ni resulta en absoluto vergonzoso. Es, sencillamente... anodino.

Es posible que algunos oyentes, quizás los más jóvenes, aprecien la evolución de la banda y su dirección hacia un sonido más limpio y melódico. Sin embargo, para quienes busquen una experiencia de Thrash agresiva, este disco es cada vez más ajeno a aquello que hizo especial a Anthrax en sus inicios. 

En resumen, "Cursum Perficio" no es un mal disco de Anthrax. Es algo más frustrante: un trabajo inofensivo. La banda sigue teniendo el talento, la experiencia y la destreza musical para crear algo potente, pero esta vez el resultado se percibe demasiado conservador, demasiado pulido y, en última instancia, demasiado impersonal. Hay algunas chispas, pero nunca las suficientes para prender el fuego.

6.5/10. Al menos se lucieron con la portada.


viernes, 18 de septiembre de 2026

Kamelot - "Dark Asylum" (Power / Gothic)

Hay bandas que graban discos por no se sabe bien qué razón y luego están aquellas que aún suenan como si realmente quisieran hacer música. "Dark Asylum", la última propuesta de Kamelot, se sitúa claramente en esta segunda categoría. Más allá de sus defectos, es un álbum que transmite pasión. Se percibe el esmero puesto en los arreglos, las melodías y la atmósfera; no cabe duda de que Kamelot abordó estas canciones con la intención de crear algo grandioso, emotivo e inequívocamente propio.

En el plano melódico, "Dark Asylum" se mueve en el terreno habitual de Kamelot, aunque presenta un interesante cambio de perspectiva. Se mantienen firmes los cimientos épicos, pero ciertos matices Folk y, sobre todo, un aire Gótico más marcado confieren al álbum una personalidad más oscura de la que recordaba haber escuchado en la banda desde hacía tiempo. Varias canciones destilan un carácter teatral, con pasajes sombríos, líneas vocales dramáticas y arreglos concebidos para evocar castillos antiguos, ceremonias a la luz de las velas y una sensación de fatalidad inminente. Afortunadamente, esto no convierte al álbum en un cliché gótico; Kamelot cuenta con demasiada experiencia para caer en ello.

El problema es que, por momentos, da la impresión de que Kamelot ha pulido en exceso algunas de sus ideas, restándoles vitalidad. La producción resulta algo recargada: se acumulan capas y capas que compiten por captar la atención, cuando un enfoque más contenido habría permitido que las melodías respiraran mejor. Es evidente que Kamelot nunca ha sido una banda minimalista, pero aquí la producción parece interesada más en demostrar cuántos elementos caben en una canción que en decidir qué es lo que realmente necesita estar ahí.

También se percibe cierta sensación de déjà vu. Algunas canciones parecen construidas a partir de fragmentos del pasado de la propia banda, reciclando patrones rítmicos, arreglos y recursos melódicos ya conocidos. Esto no es necesariamente un defecto fatal -cuando la fórmula funciona, funciona-, pero impide que "Dark Asylum" resulte tan audaz como su atmósfera oscura sugería en un principio.

No obstante, hay momentos excelentes. Sanctuary es un ejemplo especialmente convincente de la capacidad de la banda para combinar melodía, dramatismo y contundencia sin perder el rumbo. Y luego llega One Last Masquerade, que posiblemente sea el punto culminante del álbum. La colaboración funciona, aportando una capa adicional de teatralidad y personalidad a una canción que resulta a la vez inmediata y de una grandiosidad muy acertada.

Sin embargo, es aquí donde el álbum se queda algo corto. "Dark Asylum" cuenta con muchas canciones entre decentes y buenas, pero carece de esa composición verdaderamente redonda y arrolladora capaz de definir el disco en su totalidad. Algo como Vespertine My Crimson Bride -un tema en el que la atmósfera, la melodía, la emoción, los arreglos y la propia identidad se conjugan casi a la perfección- habría elevado considerablemente el nivel del álbum.

Así pues, "Dark Asylum" supone un nuevo capítulo en la historia de Kamelot, con un largo ejercicio de nostalgia. Se trata de un disco realizado con cariño, melódico y más oscuro de lo habitual; aunque a veces resulte demasiado pulido o demasiado previsible, sigue siendo capaz de ofrecer algunos momentos memorables. Kamelot sigue demostrando saber imprimir su particular sello musical. Tan solo me habría gustado que hubieran encontrado una o dos canciones más capaces de hacer que esa oscuridad resultara inolvidable.

7.5/10


martes, 15 de septiembre de 2026

Gorod - "The Ember Gone" (Progressive Technical Death)

Al Death Técnico nunca se le ha considerado precisamente el género más fácil de digerir. Entre una guitarra hiperactiva, cambios de ritmo inverosímiles, una batería implacable y tal cantidad de notas que harían cuestionarse su carrera a cualquier profesor de conservatorio, la accesibilidad rara vez figura entre sus prioridades. Sin embargo, Gorod siempre ha planteado una propuesta algo distinta, y "The Ember Gone" lleva esa diferencia mucho más allá.

Estamos ante un disco de muy buen nivel, pero que se niega a quedar encasillado en los límites tradicionales del género. Gorod sigue demostrando una técnica elevada, aunque aquí el énfasis recae cada vez más en la atmósfera, la melodía y la composición, en lugar de limitarse a exhibir cuántas veces un guitarrista es capaz de contorsionar los dedos en posiciones que antes se creían imposibles.

Y luego está la melodía. "The Ember Gone" contiene mucha más de la que cabría esperar en un disco del estilo. Los pasajes melódicos no son simples momentos de respiro entre arrebatos de violencia musical, sino que están plenamente integrados en las canciones. Forgiveness, -la mejor del disco y nominada a contendiente a Canción del Año de ELOMC- por ejemplo, demuestra con qué eficacia Gorod sabe bajar el ritmo, tomar aire y dejar que la atmósfera evolucione sin renunciar a su propia identidad.

Otro avance importante es la creciente inclinación de la banda hacia el Progresivo. Lejos de tratar los elementos Prog como experimentos puntuales, Gorod parece ahora realmente interesado en incorporarlos a su vocabulario musical. El resultado es un disco que invita a la exploración sin caer en pretensiones innecesarias. Hay arreglos complejos, estructuras poco convencionales, pasajes atmosféricos y una gran sofisticación instrumental, pero el enfoque Progresivo suele estar al servicio de las canciones, en lugar de convertirse en una excusa para el puro lucimiento técnico.

Lo más importante es que "The Ember Gone" resulta accesible. Puede parecer un elogio curioso para un disco de Gorod, pero es quizá uno de sus logros más significativos. La música sigue siendo sofisticada y exigente, pero el mayor énfasis en la melodía y la atmósfera ofrece al oyente un punto de apoyo. No hace falta tener un título en teoría rítmica avanzada para apreciar lo que está sucediendo.

"The Ember Gone" supone, por tanto, una evolución muy positiva: es Técnico, melódico, Progresivo, atmosférico y sorprendentemente accesible. Gorod ha ampliado sus horizontes sin perder su identidad, y esta nueva perspectiva es muy bienvenida. Es un ejemplo excelente de cómo se puede evolucionar sin caer en lo previsible o lo ordinario.

8/10


sábado, 12 de septiembre de 2026

Miscreance - "Reminiscence" (Technical Death)

Hay bandas que parecen empeñadas en demostrar cuántas notas pueden meter a presión en un segundo, y luego están aquellas que entienden que, a veces, el truco consiste en saber exactamente qué notas merecen estar ahí. Miscreance pertenece claramente a este último grupo. Con "Reminiscence", estos italianos entregan un disco que, si bien puede coquetear ocasionalmente con los terrenos habituales del Death Técnico, afortunadamente evita convertir la obra en una exhibición estéril de gimnasia instrumental.

Una de las mayores bazas del álbum es su sección rítmica. La batería y el bajo no están ahí simplemente para proporcionar una base metronómica mientras las guitarras realizan sus acrobacias; participan activamente en la composición. Existe una interesante sensibilidad rítmica a lo largo de "Reminiscence"; los cambios y los grooves contundentes confieren a las canciones un dinamismo que evita que se conviertan en una mera colección de pasajes técnicamente impresionantes pero emocionalmente intercambiables. La sección rítmica sabe cuándo acelerar, cuándo golpear con contundencia y, lo que es más importante, cuándo dejar espacio suficiente para que un riff pueda respirar.

Y hablando de esp, desde luego, no faltan riffs. Miscreance demuestra un gusto sorprendentemente bueno a la hora de elegir sus ideas musicales. En lugar de meter en una batidora todos los que han compuesto y etiquetar el resultado como 'Progresivo', suelen entender el valor de la selección. Se permiten que un buen riff se asiente antes de lanzar el siguiente.

El resultado es un álbum que se percibe como una obra compuesta, no simplemente ensamblada. "Reminiscence" tiene, sin duda, sus momentos técnicos, pero la técnica se emplea principalmente como un medio, no como un fin. Las guitarras pueden volverse intrincadas y agresivas, pero la música conserva la estructura suficiente para que el oyente no necesite una hoja de cálculo ni un título universitario para entender hacia dónde se dirige la canción.

Dicho esto, el álbum no está exento de limitaciones. A veces, Miscreance se acomoda demasiado en el lenguaje establecido del Death Técnico. Algunos pasajes dan la sensación de transitar por lugares donde innumerables bandas ya han plantado su bandera. Hay momentos en los que un poco más de personalidad, experimentación o pura imprevisibilidad habría elevado el disco a la categoría de muy bueno. Aun así, "Reminiscence" lo logra porque comprende algo fundamental: el Metal no tiene por qué sacrificar a la composición en el altar de la complejidad. 

Puede que no reinvente el género, pero afortunadamente, no lo necesitan. "Reminiscence" es un trabajo bien elaborado, rítmicamente interesante y convincente. En un género donde el exceso es prácticamente un requisito del oficio, esa contención resulta casi un acto de rebeldía.

7.5/10


jueves, 10 de septiembre de 2026

Sworn - "Null Crowned the Infinite" (Melodic Black / Atmospheric Black)

Con "Null Crowned the Infinite", la banda noruega Sworn presenta una obra bien elaborada de Black Atmosférico y Melódico que sabe exactamente qué terreno quiere explorar. El álbum no ofrece sorpresas particulares, pero transmite una gran seguridad en la forma en que la banda combina melodías gélidas, una atmósfera densa y la intensidad suficiente para mantener el dinamismo del disco. Es puro Black de corte nórdico: frío, melancólico, expansivo y cargado a menudo de esa sensación de estar solo en un paisaje infinito y hostil.

El punto fuerte del álbum es, sin duda, la voz de Max Wilson, líder de Sworn. Sus gritos poseen una carga emocional especial que aporta una capa extra de oscuridad a la música. Más que limitarse a ser otra voz agresiva típica del género, su interpretación recuerda casi al screamo, pero sepultada bajo capas de escarcha y distorsión y atravesada por una profunda nota de desesperación. Esa desesperación es precisamente lo que confiere a "Null Crowned the Infinite" parte de su personalidad, sobre todo cuando la música se vuelve más atmosférica y melancólica.

En el plano instrumental, el álbum es sólido y está cuidadosamente construido. Las guitarras ofrecen la combinación esperada de melodías con tremolo picking, líneas solistas armonizadas y pasajes atmosféricos más fríos, mientras que la batería aporta la agresividad necesaria para evitar que el disco resulte estático. Hay momentos de auténtica intensidad, y la banda demuestra saber crear una atmósfera sólida sin sacrificar la claridad. La producción está lo suficientemente pulida como para permitir que se aprecien los distintos elementos, aunque, en ocasiones, esa limpieza juega ligeramente en contra de la crudeza que podría haber hecho el álbum aún más impactante.

El principal problema es que "Null Crowned the Infinite" carece de innovación. Sworn domina el estilo, pero rara vez logra que suene novedoso. El álbum da la impresión de ser un compendio de elementos ya conocidos; resulta difícil no sentir que muchos de esos riffs, estructuras y texturas ya se han escuchado antes. Las influencias de la banda son evidentes y, si bien no hay nada intrínsecamente malo en trabajar dentro de las convenciones establecidas del género, Sworn no siempre aporta la identidad suficiente para distinguirse de las numerosas bandas que operan en este ámbito.

Asimismo, se echa en falta algún tema verdaderamente sobresaliente. Varios funcionan bien y contienen pasajes memorables, pero muy pocos momentos destacan lo suficiente como para considerarlos excepcionales. La posible excepción es el tema que da título al álbum, Null Crowned the Infinite, que destaca por su combinación de melodía, intensidad y atmósfera, y se percibe como una de las representaciones más claras de lo que Sworn pretende lograr.

En definitiva, "Null Crowned the Infinite" es un álbum aceptable y sobre todo, competente. Posee una gran carga atmosférica, la intensidad adecuada y una buena ejecución, además de un enfoque de Black inequívocamente nórdico. Lo que le falta es esa chispa de innovación o personalidad propia capaz de elevarlo de un buen ejercicio dentro del género a algo verdaderamente memorable. Los seguidores del gènero encontrarán mucho que apreciar aquí, pero quienes busquen algo que lo haga evolucionar podrían quedarse con ganas de más.

7/10


martes, 8 de septiembre de 2026

Sigh - "Goh-Ka" (Black / Avant-Garde)

Pocas bandas han logrado mantenerse tan impredecibles, aventureras y genuinamente extrañas como Sigh. Tras más de tres décadas de existencia, la banda japonesa podría haberse acomodado fácilmente a una versión cómoda de su propia fórmula, pero "Goh-Ka" demuestra una vez más que Mirai Kawashima y compañía no tienen intención de hacerlo. Este es otro gran disco de una banda que nunca se ha interesado particularmente en seguir las reglas de nadie.

Curiosamente, "Goh-Ka" suena algo más melódico que algunos de los trabajos anteriores de Sigh. Esto no significa que la banda se haya vuelto repentinamente accesible o haya abandonado su excentricidad; más bien, sus melodías son más prominentes, sus arreglos más atractivos y algunas de las composiciones considerablemente más fáciles de asimilar. El álbum sigue exigiendo atención, pero hay una mayor sensación de invitación que de confrontación. Da la impresión de que Sigh intenta, al menos en parte, atraer a un público más amplio sin sacrificar lo que los hace únicos.

Es un equilibrio difícil de lograr, especialmente para una banda cuya música tradicionalmente se ha nutrido del exceso. "Goh-Ka" sigue repleto de Black, con una batería furiosa -muy bien ejecutada- y riffs siniestros que constituyen gran parte de su base. Al mismo tiempo, los elementos Avant-Garde están presentes en todas partes: arreglos extraños, transiciones inesperadas, pasajes psicodélicos, influencias tradicionales japonesas, tendencias progresivas y secciones atmosféricas que transforman repentinamente el carácter de una canción.

El resultado es quizás uno de los discos más accesibles de Sigh sin llegar a ser convencional. Temas como Kuso-shi 1, 2 and 3 demuestran la eficacia con la que la banda combina melodía, atmósfera y experimentación, mientras que Jigoku-Zoshi 1: Unkamusho y Jigoku-Zoshi 2: Tokatsujigoku me recuerdan que el viejo monstruo del Black sigue más vivo que nunca. Unputenpu es otro momento particularmente atractivo, que combina algunas de las melodías más memorables del álbum con la excentricidad característica de Sigh.

Otro punto fuerte es la producción. "Goh-Ka" suena excepcionalmente bien grabado y masterizado. Teniendo en cuenta la cantidad de capas, texturas e instrumentos contrastantes que Sigh incorpora en sus composiciones, mantener la claridad podría haber sido una pesadilla. En cambio, el disco suena potente, detallado y espacioso, permitiendo que las guitarras, los teclados, la percusión, las voces y los elementos más inusuales coexistan sin convertirlo todo en una masa sonora indistinguible. Las interpretaciones, en particular la batería de Mike Heller, se benefician enormemente de este tratamiento sonoro.

Quizás la única objeción sea que el álbum a veces da la sensación de intentar abarcar demasiadas ideas, algo que siempre ha sido tanto la mayor fortaleza de Sigh como su debilidad ocasional. "Goh-Ka" no representa una reinvención radical de Sigh. En cambio, es un refinamiento de su identidad. El Black se mantiene, la vanguardia se mantiene, la rareza sin duda se mantiene, pero todo se ha pulido en un paquete más melódico, accesible e inmediatamente atractivo. Puede que Sigh esté intentando llegar a un público más amplio, pero afortunadamente no han tenido que volverse ordinarios para lograrlo.

8.5/10. Otra gran portada


viernes, 4 de septiembre de 2026

Flotsam & Jetsam - "Rats In The Temple" (Speed / Thrash)

El Speed es uno de esos estilos incomprendidos que nunca ha recibido el reconocimiento que merece. Situado entre el Thrash y el Heavy Metal, ocupa un incómodo punto intermedio: demasiado melódico y estructurado para satisfacer a los más acérrimos seguidores del Thrash, pero demasiado agresivo y frenético para los puristas del Heavy tradicional. Como resultado, el género a menudo ha sido tratado como el hijo bastardo de ambos estilos. Flotsam & Jetsam han dedicado gran parte de su carrera a demostrar que este híbrido puede ser una fórmula muy efectiva y "Rats In The Temple" es otra demostración convincente.

Los veteranos de Arizona regresan con trece canciones que, en conjunto, suman casi una hora -nuevamente demasiado largo- ofreciendo prácticamente todo lo que se espera de la banda en esta etapa de su carrera. El disco es enérgico, técnico, potente e inconfundiblemente ellos. Las guitarras gemelas de Michael Gilbert y Steve Conley proporcionan un flujo casi constante de riffs afilados, solos armonizados y pasajes técnicamente exigentes, mientras que la batería de Ken Mary aporta la contundente base rítmica. Mientras tanto, Knutson sigue siendo uno de los pilares más reconocibles de la banda; su voz suena más áspera y experimentada que en la época clásica, pero aún conserva una tremenda autoridad.

El inicio es particularmente potente. Harvesting the Hate establece de inmediato el carácter agresivo del álbum, mientras que Damnation y Absolution refuerzan la capacidad de la banda para combinar velocidad con estructuras memorables. El tema que da título al disco es otro punto culminante, que aúna riffs técnicos, atmósferas más oscuras y el instinto melódico que siempre ha distinguido a Flotsam & Jetsam. The Ghost Behind My Door y A Taste for War demuestran además que la banda aún puede generar un impulso considerable sin simplemente reciclar la misma canción trece veces.

Y eso es, en definitiva, lo que hace que "Rats in the Temple" sea un aceptable trabajo. Cumple prácticamente con todos los requisitos asociados a la identidad consolidada de la banda: riffs rápidos, estribillos potentes, guitarras gemelas, toques melódicos, virtuosismo técnico, ocasionales destellos de la grandiosidad del heavy metal tradicional y una producción moderna y contundente.

El problema es que, a pesar de su nivel constante, el álbum carece de esas dos canciones realmente irresistibles que podrían elevarlo de 'bueno' a 'imprescindible'. Hay muchos momentos interesantes, pero no suficientes temas que inviten a escucharlo una y otra vez. El otro problema es la duración. Con trece canciones y aproximadamente casi una hora de música, "Rats in the Temple" exige bastante atención. Para un disco denso y técnicamente un tanto complejo, un álbum más corto podría haber potenciado aún más los mejores temas.

Aun así, Flotsam & Jetsam hacen lo que mejor saben hacer: Metal enérgico y potente que se niega a elegir entre Thrash y Heavy. "Rats in the Temple" no será un clásico de la banda, pero si es otro disco sólido para alguien que tiene cuatro décadas de su debut.

7/10