El Lado Oscuro Metal Critica

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lunes, 2 de noviembre de 2026

Iapetus - "The Mother Void" (Progressive Death / Melodic Death)

Hay discos que impresionan de inmediato, otros que revelan sus virtudes poco a poco, y luego están esos lanzamientos excepcionales que exigen toda tu atención, recompensando cada escucha posterior con nuevos detalles y descubrimientos musicales. "The Mother Void", de Iapetus, pertenece sin duda a esta última categoría. Se trata de un álbum asombroso, una obra ambiciosa y magníficamente construida de Death Progresivo que combina sofisticación técnica, una sensibilidad melódica extraordinaria y una profundidad emocional casi abrumadora. Elegante, impresionante y notablemente rico en ideas musicales, es el tipo de disco que nos recuerda lo gratificante que puede llegar a ser el Metal extremo cuando la destreza técnica y la composición alcanzan niveles tan elevados.

A lo largo de sus casi setenta minutos, Iapetus demuestra una comprensión excepcional de la composición. La instrumentación es densa, elaborada y rica en detalles, con intrincados arreglos de guitarra, variaciones rítmicas impactantes, pasajes atmosféricos y desarrollos melódicos magistralmente estructurados. Sin embargo, lo que hace que este álbum sea especialmente singular es que el virtuosismo técnico nunca se convierte en un fin en sí mismo. Cada pasaje instrumental parece haber sido concebido con esmero, cada transición cumple una función, y la composición demuestra, de principio a fin, una capacidad admirable para equilibrar la agresividad con la elegancia, y la complejidad con la accesibilidad.

Existen similitudes innegables con Ne Obliviscaris, sobre todo en la forma en que ambas bandas abordan el Metal Extremo Progresivo. La combinación de voces feroces propias del Death, un sofisticado trabajo melódico de guitarra, interpretaciones vocales contrastantes, pasajes instrumentales complejos y composiciones de larga duración crea un universo musical comparable. La presencia de Fabienne Erni, cuyas hermosas voces limpias ofrecen un contrapunto excepcional a la interpretación más áspera de Matthew Cerami, refuerza aún más esta conexión. Curiosamente, Benjamin Baret, guitarrista de Ne Obliviscaris, colabora con un solo como invitado en el tema TON, lo que hace que dicha asociación sea todavía más evidente. No obstante, Iapetus ha logrado forjar su propia identidad, dotando a sus composiciones de una dimensión particularmente atmosférica y cósmica.

Entre los momentos más destacados, el magnífico tema que da título al álbum establece de inmediato el extraordinario nivel de la obra. Su combinación de guitarras implacables, una base rítmica poderosa y la voz etérea de Erni da lugar a una experiencia musical espectacular. Aniara es otro logro notable: una composición de diecisiete minutos que transita con fluidez entre pasajes demoledores, melodías hermosas y secciones atmosféricas expansivas. Es Metal Progresivo en su versión más cautivadora, dotado de un impresionante sentido del desarrollo y una gran intensidad emocional, sin duda contendiente a Canción del Año de ELOMC, y como tal queda nominad. Red Giant es también una de las composiciones más cautivadoras del álbum desde la primera escucha. Sus cimientos de Melodeath -con un ritmo galopante-, sus espectaculares arreglos de guitarra y sus maravillosos contrastes vocales la convierten en una pieza sobresaliente, que culmina en una sección final especialmente bella y melancólica. Por su parte, la mencionada TON, imponente pieza central del álbum, constituye un viaje de dieciocho minutos a través de diversos territorios musicales. Su complejidad técnica, sus drásticos cambios de rumbo, sus potentes riffs y sus excelentes colaboraciones la convierten en otro momento esencial. Finalmente, The World Be Undone ofrece un cierre delicado y atmosférico, permitiendo que el álbum concluya en un tono más íntimo y reflexivo.

"The Mother Void" no es necesariamente un álbum que revele todo su contenido en la primera escucha. Su riqueza, su densidad compositiva y la abundancia de detalles musicales exigen escuchas reiteradas y un criterio atento. Es un disco que pide ser escuchado una y otra vez, invitando a explorar sus distintas capas y a apreciar el esmero artesanal que hay detrás de cada composición. Iapetus ha creado algo verdaderamente especial: un álbum elegante, ambicioso y excepcionalmente logrado. Un logro magnífico y uno de los mejores discos de este año.

9/10. Nominado como Disco del Año de ELOMC.

viernes, 23 de octubre de 2026

Insomnium - "Netherworlds" (Melodic Death)

Hay bandas que definen un género y, luego, están aquellas que hacen que todas las demás vivan a su sombra. Insomnium pertenece a esta última categoría: han marcado la pauta en el Death Melódico, de modo que cualquier nuevo lanzamiento en este estilo invita inevitablemente a la comparación con su catálogo. Esto es, a la vez, un privilegio y una carga. Con "Netherworlds", los finlandeses ofrecen la calidad, la atmósfera y la composición a las que nos tienen acostumbrados, aunque no lleguen a alcanzar las cotas de sus obras más excepcionales.

Desde el inicio gélido y teatral de The Cold Song hasta el tramo final, de carácter reflexivo, "Netherworlds" se percibe como un viaje por un territorio ya conocido de Insomnium, pero que cuenta con suficientes detalles novedosos como para mantener el interés. La melancolía característica de la banda sigue siendo irresistible. Las guitarras se entrelazan en armonías lúgubres, los riffs ganan peso sin asfixiar las melodías, y los arreglos permiten que la música respire, en lugar de limitarse a superponer capas una tras otra. Existe una cualidad etérea a lo largo de todo el álbum -como si las canciones flotaran en un sueño apenas recordado-, sin que esta atmósfera sacrifique en ningún momento la contundencia sonora.

La instrumentación posee una profundidad admirable. Las guitarras no se limitan a ofrecer ganchos y riffs; dialogan entre sí, se solapan y construyen una tensión emocional, mientras que la sección rítmica ancla la música con una precisión vigorosa. La voz gutural de Niilo Sevänen conserva su autoridad habitual, creando un contraste eficaz con los pasajes de voz limpia y las texturas más delicadas de la banda. Temas como Remembrance y Gleam in the Black -la mejor del disco junto Arch of the Sky- demuestran con qué naturalidad Insomnium logra combinar melodías directas con trasfondos más oscuros. The Hour Grows Late, que cuenta con la colaboración de miembros de Amorphis, se despliega como una pieza de múltiples capas y un aire casi cinematográfico, mientras que Ethereal Sleep se inclina hacia la vertiente onírica del álbum. The Banished aporta una bienvenida dosis de agresividad, y Journey’s End cierra el disco con un tono sombrío y contemplativo.

El punto fuerte reside en la composición. Nada parece haber sido ensamblado sin cuidado: las transiciones tienen un propósito, las melodías perduran en la memoria e incluso los momentos más sosegados contribuyen al arco emocional del álbum. Insomnium sabe exactamente cómo equilibrar la belleza y la desesperación, la accesibilidad y la profundidad. El riesgo, por supuesto, es que una banda tan competente puede hacer que la excelencia parezca algo rutinario. "Netherworlds" mantiene un nivel sólido de principio a fin, pero esa misma constancia hace que algunos pasajes resulten familiares en lugar de reveladores. Cuando uno ha ayudado a establecer el estándar, el simple hecho de alcanzarlo puede resultar menos emocionante de lo que debería.

También esperaba que algunas canciones del reciente EP "Songs of the Dusk" se incluyeran en este disco, de ser así este podría ser un trabajo cercano a la perfección. No fue así, y es una lástima: Flowers of the Night, Stained in Red y Song of the Dusk se cuentan entre los trabajos más destacados de Insomnium en los últimos años.

Aun así, estas son críticas que surgen de unas expectativas muy elevadas. "Netherworlds" es un álbum atmosférico, interpretado con maestría y repleto de canciones cuidadosamente elaboradas, lo que reafirma la posición de Insomnium en la cima del Melodeath. No es su obra maestra definitiva, "Winter's Gate" (2016) lo sigue siendo, pero es otro lanzamiento sólido y emocionalmente rico de una banda que sigue sirviendo de referencia para el resto del género.

8/10


lunes, 19 de octubre de 2026

Gloryhammer - "Space 1993: Wrath of Kor-Virliath" (Power)

Gloryhammer siempre ha tenido claro que el Power no es un género en el que deba fomentarse la contención. ¿Sutileza? ¡Que se ocupen otros! Estos guerreros intergalácticos de Fife prefieren melodías gigantescas, coros que desafían el sentido común y letras gloriosamente ridículas. En "Space 1993: Wrath of Kor-Virliath", ofrecen otra generosa dosis del género, melódico y desmesurado, repleto de teclados grandilocuentes, riffs galopantes, voces heroicas y una narrativa capaz de hacer que una batalla por el destino del universo suene como una reunión crucial del ayuntamiento local.

La buena noticia es que Gloryhammer sigue siendo excelente haciendo lo que mejor sabe hacer: ser ellos mismos. Las canciones son pegadizas, los arreglos están muy pulidos y la banda sabe exactamente cuándo introducir los coros, lanzar un solo o dejar que un estribillo se apodere de todo el espacio. Sus letras siguen siendo uno de sus grandes atractivos: absurdas, elaboradas y interpretadas con tal convicción que sería mezquino no admirar semejante entrega. Todo el conjunto es gloriosamente disparatado, pero en ningún momento da la sensación de que los músicos se estén riendo de su público. Ellos creen en estas locuras, y precisamente por eso funcionan.

Además, hay un par de temas que, por sí solos, ya justifican la escucha. Ultimate Sacrifice posee el alcance épico y la fuerza dramática que cabe esperar del grupo, mientras que On a Quest for Aberdeen ofrece ese tipo de gancho melódico irresistible que se te queda grabado en la cabeza durante días. Die with a Sword in My Hand es otro de los puntos fuertes: un himno de batalla directo, diseñado para ser coreado con el puño en alto y sin la menor preocupación por mantener la dignidad. Estos temas capturan esa mezcla de melodía, grandilocuencia y humor que convirtió a Gloryhammer en una propuesta tan bienvenida desde sus inicios.

El problema es que el álbum no alcanza, de manera constante, el nivel de sus predecesores. "Space 1992: Rise of the Chaos Wizards" (2015) sigue siendo un referente especialmente sólido, y este nuevo capítulo se percibe más como una continuación muy disfrutable que como un nuevo destello de genialidad. La fórmula resulta familiar, lo cual no es necesariamente algo malo -al fin y al cabo, los seguidores no buscamos precisamente Jazz Avant-Garde-, pero algunos de los temas más avanzados en el disco abusan de los mismos recursos. Los estribillos se vuelven cada vez más grandilocuentes, las orquestaciones más extravagantes y el componente cursi o exagerado se intensifica, hasta el punto de que la experiencia termina resultando un tanto agotadora.

Ahí reside la paradoja del atractivo de Gloryhammer: el exceso es su superpoder, pero también puede convertirse en su peor enemigo. Cuando todo es épico, es imposible que cada instante se perciba como verdaderamente épico. Hacia el final, el álbum cruza en ocasiones esa delgada línea que separa lo deliciosamente ridículo de lo simplemente excesivo.

Aun así, se trata de un buen disco, repleto de melodías entretenidas, estribillos contagiosos y una fantástica locura lírica. Quizá no sea su mayor logro, pero ofrece suficientes momentos memorables como para mantener el reino y la galaxia de Fife en buenas manos. Eso sí, tal vez convenga dejar pasar algo de tiempo entre una escucha y otra, para que todo ese exceso pueda reposar.

7.5/10


jueves, 15 de octubre de 2026

Dymna Lotva - "Vyraj" (Sludge / Post / Black / Symphonic / Folk)

Hay álbumes que exigen ser escuchados, y otros que parecen requerir un viaje hacia sus rincones más oscuros antes de revelar sus secretos. "Vyraj", el cuarto álbum de larga duración de la banda bielorrusa Dymna Lotva y primero de ellos que llega a mis manos, pertenece sin duda a esta última categoría. Oscuro, críptico e hipnótico, se trata de una obra inquietante cuyas canciones poseen una profundidad considerable, invitando al oyente a adentrarse en un universo sombrío donde la melancolía, la angustia, la belleza y la desesperación coexisten sin hallar jamás una resolución sencilla.

Uno de los aspectos más interesantes de "Vyraj" es la dificultad para encasillarlo en un subgénero concreto del Metal. Se perciben en él influencias del Doom, Post, Sinfónico, Black, Sludge, Gótico y Folk; sin embargo, la banda se niega a adoptar ninguno de estos estilos de manera convencional. En su lugar, Dymna Lotva los emplea como colores sobre un lienzo musical, combinando sus características según las necesidades emocionales de cada composición. El resultado es un disco que se siente profundamente personal.

El logro más fascinante reside en la forma en que estos diversos elementos se amalgaman a lo largo de los pasajes instrumentales más extensos. Lejos de tratarlos como simples interludios entre las secciones vocales, la banda permite que la música se desarrolle de manera orgánica, construyendo tensión, transformando atmósferas y explorando direcciones inesperadas. Un pasaje de Doom sombrío puede adquirir gradualmente la grandiosidad del Sinfónico, para luego disolverse en melodías Folk inquietantes o en el peso asfixiante del Sludge. Estas transiciones no siempre resultan accesibles de inmediato, pero son, precisamente, lo que confiere al álbum su carácter hipnótico. La música parece seguir su propia lógica interna, y el oyente debe entregarse a ella en lugar de esperar estructuras familiares o desenlaces previsibles.

Las canciones, por su parte, poseen una gran profundidad, con arreglos que recompensan las escuchas reiteradas. Una inconfundible sensación de desolación recorre todo el disco; no obstante, Dymna Lotva comprende que la oscuridad no implica necesariamente una agresión incesante. Los momentos de contención, las melodías frágiles y los pasajes atmosféricos pueden resultar tan perturbadores como los riffs o screamos más pesados. Este contraste dota a "Vyraj" de gran parte de su fuerza emocional, evitando que el álbum se convierta en un ejercicio monótono de miseria. Sus momentos más logrados surgen cuando diversas influencias convergen en algo difícil de clasificar, pero imposible de ignorar. El mejor tema del disco me pareció Niama Darohi, el cual voy a dejar nominado como contendiente a Canción del Año de ELOMC, el resto van de las buenas a las muy buenas.

Es posible que "Vyraj" no revele todos sus secretos en la primera escucha; tampoco es un álbum concebido para satisfacer a quienes buscan una gratificación inmediata. Su mayor fortaleza reside en la forma en que combina tradiciones dispares del metal para crear una experiencia coherente e inmersiva, especialmente a lo largo de sus extensos pasajes instrumentales. Dymna Lotva ha logrado un trabajo oscuro e hipnótico de una profundidad genuina, confirmando que su identidad musical es mucho más compleja de lo que cualquier etiqueta de género podría sugerir.

8.5/10

martes, 13 de octubre de 2026

Amon Amarth - "The Allfather Awakens" (Viking / Melodic Death / Extreme Power)

Hay bandas que pasan toda su carrera intentando reinventarse, y luego está Amon Amarth, un grupo que descubrió su fórmula ganadora hace tanto tiempo que abandonarla sería, probablemente, el equivalente musical a un vikingo arrojándose al mar sin barco. En serio, estos suecos han encontrado su nicho en la mitología nórdica, las melodías épicas, los riffs potentes y los inconfundibles guturales de Johan Hegg. Tendrían que estar muertos y helados antes de abandonar ese terreno y, francamente, ¿por qué deberían hacerlo? "The Allfather Awakens" demuestra una vez más que conocer tus puntos fuertes no es necesariamente una limitación creativa.

A lo largo de diez temas, Amon Amarth ofrece exactamente lo que sus seguidores esperan: un Metal melódico y contundente, con los ganchos suficientes para hacer que incluso el guerrero más curtido en mil batallas sacuda la cabeza hasta que se le caiga el casco. La composición resulta familiar, a veces rozando lo predecible, pero la banda sabe cómo hacer que estos ingredientes funcionen. Las guitarras aportan los esperados ritmos galopantes y melodías memorables, mientras que la sección rítmica mantiene el impulso con la determinación de un 'drakkar' acercándose a costas hostiles. Nada aquí sugiere una ruptura radical con su sonido establecido, pero hay calidad suficiente para mantener el viaje entretenido.

Eight Legs Of Thunder es uno de los momentos más sólidos del álbum; combina la característica sensibilidad melódica de la banda con un ritmo enérgico y un estribillo contagioso. Die With A War Cry y We Rule The Waves son otros puntos culminantes, ya que ofrecen la agresividad, los riffs memorables y la atmósfera épica que se han convertido en señas de identidad de Amon Amarth. Puede que estas canciones no reescriban la historia del Viking, pero cumplen a la perfección su cometido: hacer que quieras subir el volumen y alzar tu hacha de batalla imaginaria.

Sin embargo, la verdadera sorpresa es Upphaf. Esta pieza de Folk acústico supone un desvío inusual para una banda que lleva décadas haciendo de la distorsión y los guturales algo prácticamente obligatorio. Inspirada en el poema nórdico Völuspá, se despoja de la habitual armadura metálica y adopta un enfoque más atmosférico y narrativo. El resultado es genuinamente atractivo y aporta una dimensión diferente al álbum sin sonar como un experimento forzado. Más bien, demuestra que la identidad de Amon Amarth se basa en algo más que guitarras pesadas e imaginería vikinga. La dejo nominada como contendiente a Canción del Año de ELOMC. El resto de los temas mantiene un nivel consistentemente agradable, aunque el álbum a veces acusa la familiaridad propia de una fórmula tan consolidada. 

Amon Amarth se ha convertido en una especie de AC/DC del Viking y  Extreme Power: reconocibles al instante, fieles a su sonido característico y poco propensos a sorprender a quienes busquen una transformación estilística radical. Sin embargo, al igual que los australianos, sigue creando discos sumamente disfrutables sin necesidad de reinventar nada, estos suecos continúan ofreciendo un Metal fácil de apreciar y al que resulta difícil resistirse. "The Allfather Awakens" es un disco muy bueno de una banda que sabe exactamente quién es.

8/10

miércoles, 7 de octubre de 2026

Killraiser - "Killed In Carnage" (Thrash)

Pocas cosas resultan más gratificantes para un crítico de Metal -allá donde los haya- que toparse con un álbum debut que suena como si la banda ya hubiera sobrevivido a varios lanzamientos y giras. Esa es precisamente la sorpresa que ofrece "Killed in Carnage", el primer larga duración de la banda surcoreana de Thrash Killkaiser.

Killkaiser no tiene intención de reinventar el Thrash. En su lugar, abrazan la agresividad de la vieja escuela del género y la afilan hasta el punto de que sus riffs bien podrían cortar cosas sólidas. Perishable Gears pone las cosas en marcha de inmediato, mientras que Partisan y Blood on the Rust despliegan ese ataque furioso y cargado de riffs para provocar latigazos cervicales en el mosh. La banda se adentra ocasionalmente en terrenos más técnicos, pero la melodía nunca desaparece por completo bajo la violencia sonora.

Las guitarras son, sin duda, las protagonistas. Estas construyen el álbum sobre la base de riffs rápidos y contundentes, pasajes armonizados precisos y solos que se sienten integrados orgánicamente. Hermit of Wrath es feroz, con un ataque frenético que recuerda a Slayer, mientras que Perpetual Pain lanza otra descarga de riffs afilados al oyente. The Final Scream baja un poco las revoluciones y añade una dimensión más dramática.

La producción es otra grata sorpresa. Todo suena nítido, potente y bien equilibrado, sin restar un ápice de agresividad. La batería golpea con fuerza, el bajo se mantiene audible y las guitarras ocupan el espacio justo para que cada riff cobre importancia. Para tratarse de un debut independiente, el nivel de acabado es impresionante.

La crítica más obvia es que Killkaiser se mueve dentro del lenguaje de Thrash ya conocido. Algunos riffs y estructuras resultarán familiares al instante para cualquiera que lleve décadas escuchando a Slayer, Exodus o a las bandas que han revivido el género en tiempos recientes. Sin embargo, la imitación deja de ser un problema importante cuando la composición es tan enérgica y convincente. Incluso las reacciones más críticas que he leído reconocen, en el fondo, que la banda compensa la repetición inherente al género con la suficiente variedad como para mantener el interés.

En definitiva, "Killed in Carnage" me parece el tipo de debut que hace que prestes atención a una nueva banda. Es agresivo, técnicamente competente, sorprendentemente maduro y, lo más importante, genuinamente disfrutable. Killkaiser aún tiene margen para desarrollar una identidad más propia, pero eso es algo que se podrá exigir en el futuro. Por ahora, lo sorprendente es que un álbum de debut sea tan bueno.

8/10

lunes, 5 de octubre de 2026

Brymir - "What We Leave Behind" (Extreme Power / Melodic Death)

Hay bandas que se vuelven tan reconocibles que sabes exactamente qué esperar. Brymir es una de ellas. Desde "Breathe Fire to the Sun" (2011), pasando por "Slayer of Gods" (2016) y "Wings of Fire" (2019), hasta llegar a "Voices in the Sky" (2022), los finlandeses han forjado una versión propia del Power Extremo: riffs furiosos, voces guturales, coros grandiosos, teclados exagerados, orquestación y una clara devoción por la melodía. Siempre he considerado esa combinación como una de sus mayores virtudes y los distinguesu capacidad para convertir canciones en aventuras épicas.

"What We Leave Behind" llega tras cuatro años de espera y aunque la fórmula básica se mantiene, existe una diferencia importante: estamos ante unos Brymir menos melódicos. Los teclados y los arreglos orquestales siguen siendo fundamentales, las guitarras conservan su velocidad y contundencia, y los guturales de Viktor Gullichsen aportan la agresividad necesaria, pero escasean las melodías memorables al instante. La banda también se adentra en terrenos más oscuros, incorporando más blast beats, pasajes rítmicos más pesados ​​y una atmósfera más fría y siniestra.

La secuencia inicial formada por Sleipnir, Tempestbound y el tema homónimo demuestra que Brymir sigue sabiendo componer buenas canciones. Luego True Darkness añade matices propios del Black, mientras que Buried Legion es posiblemente la pieza más agresiva del disco, combinando orquestación con voces crudas e intensidad marcial. The Roaring King y Broken Dawn bajan el ritmo y ponen el énfasis en la atmósfera, demostrando que la banda valora tanto el dinamismo como la velocidad.

Pero aquí surge el problema: ¿dónde está esa canción increíble? Ese tema al que me han acostumbrado, que te hace dejar lo que estés haciendo, subir el volumen y pensar: ¡Joder! Hay canciones muy buenas, pero ninguna logra el mismo impacto inmediato que los mejores momentos de sus discos anteriores. Esto se nota especialmente en su anterior, un álbum que en su fusión de estilos fue capaz de dejarme tirado en una cuneta y pidiendo la placa del camión de Metal que me había atropellado.

Eso no convierte a "What We Leave Behind" en un mal disco; todo lo contrario. Es un álbum sólido, potente y bien producido, con la variedad suficiente para escucharlo una y otra vez. Brymir ha entregado otro buen disco, aunque no la gran obra que yo esperaba. Menos melódico, más oscuro y algo menos espectacular que su predecesor. En todo caso, este disco confirma, que el cuarteto finlandés sigue siendo uno de los exponentes más convincentes del Extreme Power. Bueno, pero al que le falta esa canción mágica.

7.5/10


jueves, 1 de octubre de 2026

The Ocean - "Solaris" (Post / Progressive)

The Ocean siempre ha sido una banda para la que el concepto es casi tan importante como la música. Desde el descenso a las profundidades psicológicas de "Pelagial" (2013) hasta el viaje geológico de "Phanerozoic" (2018), los alemanes han demostrado repetidamente una capacidad inusual para transformar una idea intelectual en una experiencia musical. "Solaris" sigue esa tradición, aunque esta vez el viaje abandona la Tierra y se dirige hacia las estrellas. Inspirado en el universo de ciencia ficción de Stanisław Lem y Andréi Tarkovski, el álbum explora el espacio, el aislamiento, la memoria y la condición humana a través de otra ambiciosa construcción de Post y Progresivo.

Y, sin duda, es ambicioso. Con una duración de unos setenta minutos, "Solaris" es denso, atmosférico y deliberadamente expansivo; varias canciones rozan los diez minutos y Simulacra (Pt. I a III) se extiende más allá de los diecisiete. El álbum también supone una especie de nuevo comienzo para The Ocean tras una importante renovación de la formación: los nuevos vocalistas Enrico Tiberi y Lane Shi se unen al guitarrista fundador Robin Staps, acompañados por un elenco en gran medida renovado.

Aquí hay mucho que admirar. La banda sigue siendo excepcionalmente buena creando paisajes sonoros inmensos, pasando de delicadas texturas electrónicas a pasajes de guitarra demoledores sin perder su característico sentido de la escala. Belligerence (Pt. I y II) resulta especialmente efectiva cuando los riffs toman finalmente el control, mientras que Ultima Esperanza (Pt. I y II) contiene algunas de esas transiciones atmosféricas que nos recuerdan por qué The Ocean se convirtió en un nombre tan importante del género.

El problema, sin embargo, es que "Solaris" no siempre logra convertir esas ideas en grandes canciones. Siempre he valorado las ambiciones conceptuales de The Ocean, pero lo que hacía especiales a aquellos discos era que el concepto iba acompañado de una composición excelente: riffs que reclamaban atención inmediata, cambios que llegaban en el momento justo y pasajes que permanecían en la memoria mucho después de haber terminado de escuchar el álbum. "Solaris" tiene momentos interesantes, pero son menos los que se perciben como inevitables o inolvidables. Por momentos, el álbum parece acumular ideas en lugar de desarrollarlas. Algunas transiciones son hermosas, ciertos riffs buenos y el componente electrónico aporta una nueva dimensión interesante, pero la enorme duración juega en contra del disco en ocasiones. En lugar de percibirse como un viaje musical, ciertas secciones simplemente se sienten más largas de lo que el material puede sostener cómodamente. Esto se nota especialmente cuando el álbum se vuelve más atmosférico y repetitivo.

La nueva configuración vocal también resulta interesante. Tiberi aporta el peso y el dramatismo necesarios, mientras que Lane Shi añade un matiz inusual y, a veces, inquietante al sonido de la banda. La fórmula funciona a veces, aunque no llega a sustituir por completo la identidad particular que The Ocean había forjado durante la etapa de Rossetti.

En definitiva, "Solaris" es una obra conceptual interesante, ambiciosa y técnicamente impresionante, pero no el triunfo compositivo que yo esperaba. The Ocean sigue siendo capaz de crear mundos musicales fascinantes; simplemente me habría gustado encontrar más canciones inolvidables en este trabajo.

7/10


martes, 29 de septiembre de 2026

Ecchymosis - "Thanatocorporeal Sculptures of Cryogenic Excruciation" (Brutal Death / Slam)

Hay discos que te invitan a entrar, discos que te seducen con su atmósfera, y luego están discos como "Thanatocorporeal Sculptures of Cryogenic Excruciation", que simplemente derriban la puerta, te tiran al suelo y proceden a machacarte durante los siguientes veintisiete minutos. Ecchymosis, banda de Brutal Death y Slam con sede en Bangkok, presenta un álbum frenético, caótico, violento, agresivo y, sobre todo, implacablemente rítmico. Aquí hay muy poco que pueda describirse como una escucha cómoda, y esa es claramente la intención.

Desde los primeros segundos, "Thanatocorporeal Sculptures of Cryogenic Excruciation" establece una atmósfera de frialdad absoluta. Las guitarras poseen un carácter oscuro y sofocante, mientras que el bajo y la batería crean un denso muro de sonido que rara vez deja al oyente suficiente oxígeno para recuperarse. Los riffs no buscan necesariamente ser memorables en el sentido convencional; más bien, funcionan como enormes bloques de brutalidad sonora que oscilan constantemente entre ritmos blast beat hiperactivos y pasajes rítmicos más lentos y demoledores.

Y el ritmo es, en realidad, la palabra clave aquí. Ecchymosis entiende que su género funciona mejor cuando la violencia tiene una dimensión física. En repetidas ocasiones, el álbum se percibe menos como algo que se escucha y más como algo que se te inflige. Las transiciones entre estallidos furiosos y secciones más pesadas y con groove aportan el dinamismo necesario para evitar que se conviertan en una descarga ininterrumpida de ruido.

Sin embargo, hay un elemento de la producción que simplemente no logro aceptar del todo: la batería. Ese sonido peculiar de caerle a coñazos a un lata de leche, es sin duda algo que requiere acostumbrarse; o te encanta o lo odias profundamente. Aporta al álbum un carácter abrasivo e inequívocamente underground, y entiendo perfectamente por qué algunos oyentes lo considerarán parte de su encanto. Personalmente, no obstante, nunca llegué a conectar del todo con él. Al cabo de un tiempo, ese golpe metálico cobra tanto protagonismo como los propios riffs, llegando a distraerme de la labor que se desarrolla en otros aspectos.

Afortunadamente, el trabajo de las cuerdas resulta mucho más convincente. Hay algo genuinamente visceral en el sonido de la guitarra, especialmente cuando esos riffs oscuros dan paso a las secciones más lentas. Poseen una desolación gélida, casi industrial, que complementa a la perfección el título y la imaginería grotescos del álbum. El resultado es una música que se percibe fría más que simplemente brutal; un matiz que confiere al disco gran parte de su personalidad.

La voz constituye otro de sus puntos fuertes. Los growls profundos y los squeals grotescos son exactamente lo que exige este género, pero se ejecutan con la suficiente variedad y contundencia física para evitar sonar genéricos. Cuando las voces chocan con la densidad de las guitarras y una sección rítmica demoledora, Ecchymosis logra momentos maravillosamente repulsivos.

El sonido de la batería me impide otorgarle una calificación más alta, pero hay mucho que admirar en esta obra. Oscuro, frío, feroz y radicalmente extremo, es un álbum que sabe exactamente qué quiere ser y, en gran medida, Ecchymosis lo plasma con notable convicción.

7/10


viernes, 25 de septiembre de 2026

Evanescence - "Sanctuary" (Alternative / Gothic)

Hay algo reconfortante en Evanescence. No importa cuántos años pasen, cuántos cambios de formación se produzcan o cuánto cambie el panorama musical que los rodea: la banda sigue sabiendo exactamente dónde situar la voz de Amy Lee para que suene inmensa, dramática e inequívocamente suya. "Sanctuary", el sexto álbum de estudio del grupo, es un nuevo ejercicio de ese estilo particular de Alternativo con tintes Góticos: pulido, emotivo, ocasionalmente contundente y diseñado para despertar emociones en el oyente. Y, en gran medida, funciona.

El problema es que "Sanctuary" logra causar una impresión inmediata mucho mejor de lo que consigue mantenerla. Con una duración algo inferior a los cuarenta y nueve minutos, el álbum consta de doce temas que oscilan entre material más pesado, como Who Will You Follow, Rapture y Self Destruct y piezas más introspectivas, como How Do I Heal y Forever Without You. Aquí hay mucho para satisfacer a quienes han seguido a Evanescence desde "Fallen" (2000), y la producción dota a la banda de un sonido enorme y actual sin renunciar por completo a su identidad característica.

Un  problema con "Sanctuary" es que es uno de esos álbumes cuyas canciones individuales acaban fundiéndose unas con otras. No porque sean malas, sino porque la banda recurre repetidamente a tempos, atmósferas, arreglos y dinámicas emocionales similares. Una vez que se disipa la emoción de la escucha inicial, hay tramos en los que realmente cuesta recordar qué canción se está escuchando. Aquí, la consistencia sonora general se convierte en un arma de doble filo: el álbum suena cohesionado, pero a veces suena 'demasiado' cohesionado.

Afortunadamente, hay un elemento que evita que "Sanctuary" se convierta en mera música de fondo: Amy Lee. Su voz sigue siendo la mayor baza de la banda, capaz de transitar de una intimidad frágil a una potencia operística sin perder su personalidad. Incluso cuando las composiciones se vuelven predecibles, ella logra que suenen trascendentales.

Por suerte está Forever Without You, la gran carta del álbum. esta es una canción personal, protagonizada por el piano y compuesta por Lee y Skylar Grey, que se desmarca deliberadamente del resto del disco. Es también lo más parecido a un momento America's Got Talent: es la clase de interpretación que prácticamente implora que la cámara enfoque a un miembro del jurado llorando. Sin embargo, bajo el melodrama creo que late un sentimiento genuino, y Lee lo transmite de forma brillante. Nominada como contendiente a Canción del Año de ELOMC.

En última instancia, "Sanctuary" es un álbum decente de Evanescence, aunque no uno excelente. Contiene canciones sólidas, interpretaciones impresionantes y la atmósfera necesaria para que las primeras escuchas resulten gratificantes. Aun así, Amy Lee sigue siendo Amy Lee, y eso constituye una red de seguridad muy poderosa.

7/10