El Lado Oscuro Metal Critica

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sábado, 1 de agosto de 2026

GALNERYUS - "A CRY FROM THE SKY ABOVE" (Neo Classical / JPower / Progressive)

Tras dieciséis años y más de una docena de álbumes, GALNERYUS se ha ganado el derecho a celebrar su victoria, pero lo verdaderamente gratificante de "A CRY FROM THE SKY ABOVE" es que no se trata de una celebración. Esta banda dedicó sus inicios a perseguir la velocidad por la velocidad misma: las acrobacias de Syu en el mástil y las secciones frenéticas de Sho-hey y Junichi solían ser el objetivo principal. Aquí, por primera vez en mucho tiempo, la velocidad es una herramienta, no una declaración de intenciones, y el disco se beneficia enormemente de ello. El ADN Neoclásico sigue muy presente -los solos de Syu aún se abren paso entre la mezcla como un bisturí-, pero la composición ha madurado hacia algo más paciente, más arquitectónico, dispuesto a dejar que una melodía respire antes de explotar.

El tema de apertura, CALL OF THE HORIZON, funciona exactamente como debe: una breve introducción cinematográfica que prepara el terreno, en lugar de una declaración de intenciones explosiva para captar la atención del oyente. THE LIGHT OF HOPE y BEYOND THE SUNRISE demuestran la verdadera fuerza del álbum: coros grandiosos entrelazados con densas secciones Progresivas gracias al tecladista Yuhki, cuya huella se percibe en los giros estructurales más interesantes del disco. TO THE LAST BREATH es lo más parecido a una inyección de adrenalina pura, con una grandilocuencia orquestal al estilo de Rhapsody que ofrece uno de los estribillos más triunfales del álbum, y es un punto culminante precisamente porque la banda se gana la recompensa en lugar de simplemente correr hacia ella.

Pero, como es lógico, el disco gira en torno a WITHOUT YOU, la épica canción que junto con WHERE YOU WERE, una especie de epílogo de la anterior, lo cierra con casi veinte minutos totales de duración. Este tema es un giro verdaderamente audaz, cantado tanto en japonés como en inglés, que cambia de forma a lo largo de su duración en lugar de simplemente repetir una fórmula extensamente. No es una demostración de velocidad; es una composición que se desarrolla lentamente, casi novelesca, y el hecho de que funcione en dos idiomas sin parecer un truco ni un ejercicio de traducción es prueba de su meticulosidad. Es ambiciosa de una forma que GALNERYUS no había intentado antes, y justifica en gran medida su propia extensión. Nominadísima como contendiente a Canción del Año de ELOMC

En conjunto, "A CRY FROM THE SKY ABOVE" es Progresivo sin perder su gancho, melódico sin caer en la suavidad, nuevamente técnico sin ser ostentoso y épico en el sentido más puro: enérgico, inspirador, apasionado y en definitiva, triunfante. Es un placer escuchar a una banda tan técnicamente dotada optar por la madurez en lugar de la reacción instintiva, y demostrar que la contención puede ser tan emocionante como cien notas por segundo.

9/10 Nominado como Disco del Año. Excelente portada. (Se habían fijado que GALNERYUS y sus temas se escriben todo en mayúsculas, tardé quince años en darme cuenta)

martes, 21 de julio de 2026

Loathe - "A Stranger To You" (Alternative / Metalcore / Industrial / Shoegaze)

Seis años después de que "I Let It In and It Took Everything" (2020) convirtiera a Loathe en una banda conocida, "A Stranger to You" llega como un disco que mantiene la convicción de ser descaradamente ecléctico y que durante sus catorce temas se niega a quedarse quieto. Los riffs del Metalcore chocan con las oleadas del Post-Rock, los ganchos del Alternativo se funden con interludios Ambient, y la agresividad del Industrial se sitúa a pocos minutos de algo más cercano al Shoegaze. En su mejor momento, esa inquietud es precisamente la clave: es una banda que se resiste activamente a la idea de que un álbum deba sonar como algo homogéneo.

El disco es agridulce y melancólico casi por diseño. Temas como Harder To Pretend y Fangs se inclinan hacia el Rock Alternativo donde las voces elevadas se asientan sobre la contundencia de la sección rítmica, y la melancolía realmente justifica su presencia. Los pasajes más tranquilos y atmosféricos resultan efectivos: Loathe sabe manejar el espacio y aquí los interludios introspectivos y a media luz actúan como un auténtico respiro entre las explosiones más pesadas del álbum, en lugar de ser relleno añadido para alargar la duración.

El problema es que, cuando el disco busca la máxima contundencia, no siempre lo consigue con la misma precisión. Temas como Block Of Flats o Gemini se adentran en un terreno ruidoso y distorsionado donde la mezcla se comprime y se vuelve pesada, y los riffs dejan de generar tensión para simplemente... machacar. Es aquí donde la ambición del álbum roza el pasticho: da la sensación de que Loathe intenta emular el lenguaje del Djent, el Metalcore y el Noise Industrial sin encontrar siempre la alquimia. Los cambios de registro son el síntoma más evidente: son demasiados, y en la segunda mitad del álbum empiezan a parecer algo forzado.

Dicho esto, cuando las piezas encajan, como en Revenant o en The Way It Breaks, el trabajo se siente interesante al permitir que una canción sea delicada por sí misma o brutal por sí misma, sin estar constantemente a medio camino. El vaivén entre esos dos extremos es, a la vez, la mayor fortaleza y la mayor debilidad del álbum: emocionante cuando las transiciones se sienten justificadas, agotador cuando se sienten obligatorias.

"A Stranger To You" no es un trabajo cuyos géneros sean mi especialidad, lo reconozco y seguramente habrá gente a la que les atraiga más o le encuentren más sentido, pero no puedo negarle que es genuinamente ambicioso: una declaración ecléctica, atmosférica, a veces ruidosa, a veces magnífica y a veces floja. Cuando funciona, es realmente especial, cuando no, nos recuerda que esta agresiva fusión de géneros conlleva el riesgo real de convertirse en una retaila de influencias en lugar de un sonido singular.

7/10

jueves, 16 de julio de 2026

Warning - "Rituals Of Shame" (Doom / Funeral Doom)

Dos décadas es mucho tiempo para dejar una obra maestra sin respuesta. Desde "Watching from A Distance" (2006) -un disco tan devastador que se cita habitualmente como uno de los puntos álgidos del Doom- Patrick Walker se ha mantenido bastante discreto en el frente de Warning, canalizando su talento compositivo en 40 Watt Sun. Así que cuando se anunció que Warning finalmente regresaría con material nuevo, la presión no era tanto si sería bueno, sino más bien si podrían superarse a sí mismos. "Rituals Of Shame" no intenta escapar de la sombra de su predecesor. Simplemente irrumpe, sin prisas, y demuestra que el don de Walker para transformar el dolor en arquitectura sigue intacto.

A lo largo de cinco temas y cuarenta y cinco minutos, este es un Doom (cuasi Funeral) ejecutado con verdadera disciplina. Los tempos son gélidos, los riffs tienen espacio para respirar hasta que prácticamente gimen bajo su propio peso emocional y nada se apresura hacia un coro fácil. El tema que abre el disco y le da título, Rituals of Shame, se extiende más allá de los doce minutos sin resultar 'demasiado' repetitivo, desplegando una melodía sombría y envolvente que marca la pauta para todo lo que sigue. Stations y la espaciosa Landing Lights exploran esa misma desolación épica.

Pero el verdadero instrumento aquí -el que realmente sostiene el disco- es la voz de Walker. No es una demostración técnica; es algo más parecido a un elixir hipnótico, un goteo lento que se te mete bajo la piel y se queda ahí. No canta a gritos ni dramatiza el dolor, simplemente lo deja fluir, quebrado y sin reservas, sobre guitarras que giran en lugar de aplastar. Esa voz marca la diferencia entre el Doom como espectáculo y el Doom como confesión.

También hay que reconocer el mérito de la sección rítmica: el bajista Marcus Hatfield y el baterista Andy Prestidge mantienen un sonido sencillo y enérgico en lugar de ostentoso, lo que permite que las líneas melódicas de guitarra y la voz de Walker tengan el espacio necesario para resonar. Adicionalmente la ausencia de teclados es interesante porque obliga crear sonidos atmosféricos sin esa muletilla.

Si hay algún punto débil en el álbum, es que su paciencia a veces roza la monotonía: un par de pasajes a medio tempo se extienden más de lo que la recompensa emocional exige, y quienes esperen variedad podrían encontrar la paleta sonora limitada. No es un disco para escuchar repetidamente; exige toda tu atención y ofrece muy poco respiro a cambio.

Aun así, si bien volver a escucharlos después de veinte años es una cosa, regresar con tanta moderación, con tan pocas concesiones y manteniendo intacta gran parte de su identidad original es otra historia. Warning no solo regresó, sino que lo hizo con clase.

8/10


martes, 14 de julio de 2026

Speedslut - "Cimbrian Rites" (Speed / Thrash)

La banda danesa Speedslut lleva tiempo anunciando un álbum completo, y con "Cimbrian Rites" finalmente cumplen la promesa. Se trata de Speed de la vieja escuela en estado puro: un disco que exhibe abiertamente sus influencias de finales de los 70s y principios de los 80s, inscribiéndose en esa tradición del Speed/Thrash. Se puede apreciar el ADN de Judas Priest en los ritmos galopantes y en la forma en que los riffs están construidos para ser tocados con la mayor velocidad y agresividad posible.

A lo largo de nueve temas y aproximadamente treinta y cinco minutos, el álbum no da tregua. El tema inicial, Pestridden Stallions, marca la pauta de inmediato: crudo, urgente y un tanto desquiciado. Lo que destaca primero es la interpretación vocal: áspera, casi desquiciada, y ejecutada a un ritmo que se ajusta a la instrumentación en lugar de eclipsarla. Esto le da al disco energía y potencia.

El trabajo de guitarra es el verdadero punto fuerte del disco. Los riffs son frenéticos y físicamente exigentes para seguirlos, pero hay más que pura velocidad: hay suficientes ganchos melódicos ocultos en el caos para evitar que las canciones se fundan en una sola pared de ruido. No es un disco melódico en absoluto, pero los hilos melódicos que emergen son los que hacen que cada canción sea memorable en lugar de intercambiable.

La parte central es donde el álbum cobra mayor protagonismo. Stench of Evil es un cambio de ritmo inteligente: ralentiza el tempo y se inclina hacia riffs más sucios y con mucho groove, y ese contraste hace que las canciones que lo rodean impacten con más fuerza. Prepara el terreno a la perfección para Armageddon, que sin duda es el punto álgido del disco: brutal, caótico y lleno de actitud, fusionando el Thrash de los pioneros con el Speed, que -juntos- recordemos que toman mucho del Black de primera  ola.

Donde el disco flaquea un poco es en la consistencia. Algunos de los temas más cortos y rápidos empiezan a sonar como variaciones de la misma fórmula de riff y blastbeat, y la producción, aunque apropiadamente cruda, a veces aplana los graves de una manera que resta impacto a la batería y el bajo. Ninguna canción es mala, pero no todos los temas tienen la identidad de las nombradas.

"Cimbrian Rites" no redefine el género y no necesita hacerlo, se trata de una auténtica e intensa pieza de Speed de la vieja escuela que sabe exactamente lo que quiere ser y lo ejecuta con convicción. Exige atención incluso cuando no es perfecto y para un álbum debut, eso es una base sólida. Speedslut ha creado un disco que los fans del género querrán escuchar una y otra vez, aunque todavía parezca que le falta alguna experiencia para que alcance su máximo potencial.

7.5/10



viernes, 10 de julio de 2026

Moonspell - "Far From God" (Gothic)

Seré sincero: no tenía grandes expectativas con "Far From God". Tras trece álbumes previos, las bandas suelen vivir de la nostalgia o seguir tendencias. Por eso, fue una grata sorpresa descubrir que el último trabajo de Moonspell es una pieza de Gótico apasionada e intensa que realmente merece las comparaciones.

Para mí, los dos primeros temas son lo mejor del álbum. Cross Your Heart abre el disco con una nota melancólica y de ritmo medio; reflexiona sobre santuarios al borde de la carretera y vidas truncadas prematuramente, con la sección rítmica reflejando el movimiento incesante del camino, la voy a dejar nominada como contendiente a Canción del Año de ELOMC. La voz de Fernando Ribeiro es la protagonista, oscilando entre un barítono cansado y explosiones contenidas de intensidad sin caer nunca en el melodrama. Luego, la canción que da título al disco, Far From God, retoma el romanticismo vampírico sobre el que la banda forjó su reputación y le da un aire genuinamente fresco. Ribeiro ha hablado de su deseo de rescatar la imagen del vampiro de los clichés baratos y reconectar con la figura trágica y romántica que reside en su esencia. Juntas, estas dos canciones establecen un estándar que el resto del disco no siempre alcanza, pero por sí solas justifican escucharlo.

Sin embargo, lo que más me impactó fue lo notablemente diferente que suena este álbum en comparación con los trabajos recientes de Moonspell. Discos como "Extinct" (2015) y algunas partes de "Hermitage" (2021) se inclinaban hacia una agresividad más fría y cercana al Black: riffs con trémolo, atmósferas gélidas y una voz más agresiva. "Far From God" se aleja casi por completo de eso. Las guitarras cambian los blast beats por la atmósfera, los teclados tienen mayor peso emocional que los riffs, y la voz áspera de Ribeiro aparece en momentos oportunos, en lugar de dominar. Sería fácil calificarlo como un disco más suave, pero eso no le hace justicia: se trata de un cambio deliberado y maduro que funciona. La banda parece menos interesada en la intensidad a través de la velocidad y más en la intensidad a través de la atmósfera, y ese equilibrio se nota en la mayoría de las canciones.

Temas destacados posteriores como The Great Wolf In The Sky y la pesadez con tintes Doom de Our Freedom to Fall, mantienen el ritmo, incluso si un par de temas intermedios parecen depender de la atmósfera en lugar de ganarla por sí mismos. No es un disco impecable -algunas canciones se confunden al escucharlas repetidamente-, pero en conjunto, es una declaración segura y emocionalmente directa de una banda que claramente aún tiene algo que decir. Esperaba un lanzamiento rutinario de su etapa final, pero me encontré con una de las escuchas de metal gótico más gratificantes del año.

8/10


domingo, 5 de julio de 2026

Blindead 23 - "Deuterium" (Progressive Sludge)

Surgido de las cenizas de la veterana banda polaca de Post Blindead, este proyecto renovado llega con un debut que se siente a la vez como una continuación y un renacimiento. Liderados por el guitarrista Mateusz 'Havoc' Śmierzchalski, junto a una formación repleta de experiencia en el género, Blindead 23 (tampoco es que se rompieron el coco buscando nombre) utiliza "Deuterium" para presentar una ambiciosa y extensa declaración de intenciones: pesado, atmosférico, melancólico,  un tanto melódico y bastante sombrío, a menudo todo dentro de un mismo tema.

La base del disco es inconfundiblemente Sludge: graves densos y distorsionados, ritmos fúnebres y una aplastante sensación de peso sustentan casi todas las canciones. Pero lo que hace que "Deuterium" sea realmente sorprendente es hasta dónde llega la banda más allá de esa base. Las estructuras Progresivas transforman el material en formas inesperadas: cambios de tempo, desvíos jazzísticos y riffs intrincados recuerdan la composición inquieta de bandas como Opeth o Between The Buried And Me. Los pasajes atmosféricos, construidos con piano, sintetizadores y paisajes sonoros ambientales, permiten que el álbum respire entre sus explosiones más intensas. El resultado es una sensibilidad que impide que el oyente se acomode en un solo modo durante demasiado tiempo.

La suite inicial de dieciocho minutos, Immersion 1 y 2, marca la pauta de inmediato: versos estridentes y vertiginosos chocan con estribillos limpios y melódicos, y las transiciones entre ambos llegan sin previo aviso. El tema Wither ofrece un giro más tranquilo y vulnerable, Worst Laid Plans regresa a una contundencia monolítica, con su extensa sección central que se sumerge en una atmósfera difusa antes de que la batería vuelva con toda su fuerza. El tema que da título al disco es, sin duda, el punto culminante más directo del álbum, combinando un riff vibrante y maximalista. Towards the Dark es la incursión más peculiar del álbum: con un sonido Country, sincopado e inconfundiblemente psicodélico, una auténtica sorpresa que no siempre funciona. El tema final, You Are the Universe, cierra el disco con una nota de optimismo, una resolución brillante para un álbum que, por lo demás, está impregnado de melancolía.

Dicho esto, la ambición de "Deuterium" es también su mayor obstáculo. Con casi una hora de duración, los pasajes más lentos y ambientales a veces se alargan demasiado, restando impulso a partes que impactarían más si se acortaran. Algunos de los desvíos más experimentales parecen añadidos a la fuerza en lugar de estar completamente integrados en el arco emocional del álbum, y la segunda mitad no logra mantener la intensidad del inicio.

Aun así, "Deuterium" es una escucha realmente interesante, un disco que se atreve a explorar ideas en lugar de conformarse con lo seguro. No todas las canciones son perfectas, pero sus mejores momentos son sólidos y su gama emocional lo suficientemente amplia como para que el álbum merezca ser escuchado varias veces. Un regreso seguro de Blindead (23), a veces desordenado, pero en definitiva gratificante.

7.5/10. Portada llamativa


sábado, 27 de junio de 2026

A Forest Of Stars - "Stack Overflow in Corpse Pile Interface" (Melodic Black / Avant-Garde)

Ocho años después de "Grave Mounds and Grave Mistakes" (2018), el septeto de Leeds, Reino Unido, conocido por vestir con atuendos funerarios victorianos, regresa con su sexto álbum de larga duración, el cual es un auténtico monstruo: seis temas, cada uno de más de nueve minutos, que suman setenta y tres minutos de duración total. Según dice una leyenda que corre en la red, la banda desechó un álbum completo ya terminado antes de comenzar con este desde cero, y ese perfeccionismo se percibe en cada rincón.

Musicalmente, "Stack Overflow In Corpse Pile Interface" es A Forest Of Stars en su máxima expresión. El violín sigue siendo el arma secreta del disco, tejiendo melodías melancólicas, casi de música de cámara, entre muros de guitarra trémolo disonante; existe una tensión constante entre la belleza y la decadencia en la que la banda siempre se ha especializado, y aquí se siente completamente dominada, no solo intentada. Las cuerdas eléctricas le dan a los riffs una extraña y peculiar esencia inglesa, mientras que los sintetizadores y samples mantienen la música inclinada hacia lo teatral en lugar de lo meramente pesado. El tema inicial, Ascension of the Clowns, establece un tono lúgubre y ceremonial, y para cuando llegas al final con Sway, Draped In Vague y Not Drinking Water -la mejor del disco y nominada como contendiente a Canción del Año de ELOMC-, el álbum ha construido una sensación casi cinematográfica de pavor y liberación.

Ahora bien, el tema difícil: la voz. Es un gusto adquirido, y lo digo como advertencia, no como crítica. La interpretación desquiciada de Mister Curse es el tipo de actuación que o te resulta fascinante o completamente insoportable; no hay término medio. La interpretación oscila entre la palabra hablada recitativa, los gritos frenéticos y las burlas teatrales, a veces dentro del mismo verso. Puede parecer que desentona con la música magnífica y meticulosamente arreglada que la acompaña, como si dos bandas diferentes compartieran la misma habitación, pero esa fricción es precisamente la clave: A Forest Of Stars nunca se ha interesado por voces que simplemente se superpongan a la instrumentación.

Y aquí está la cuestión: incluso si la voz no es de tu agrado, la maestría musical de la banda hace que el disco valga la pena. Esto es arte, sin más: cada transición entre secciones se siente meditada, cada estructura extensa justifica su duración en lugar de alargarla innecesariamente. Es un disco construido con verdadera delicadeza y buen gusto, el tipo de álbum que recompensa sumergirse en él en lugar de escucharlo superficialmente. Ciertamente su duración lo convierte es una escucha verdaderamente exigente, pero a diferencia de muchos discos de Metal excesivamente largos, rara vez se hace pesado.

Este no es un álbum para escuchar a ratos; necesitas dedicarle una noche, atenuar las luces y dejarte envolver por completo. Algunos lo encontrarán un tanto repetitivo en comparación con obras cumbre anteriores como "A Shadowplay for Yesterdays" (2012); otros lo considerarán un firme candidato a ROTY. Ambos bandos coincidirán en una cosa: es inconfundible y contundentemente, A Forest of Stars. Si logras conectar con la voz, te espera un disco genuinamente rico, singular y hermoso y para mi, lo mejor que ha creado la banda en toda su carrera.

8.5/10


jueves, 18 de junio de 2026

Tarja - "Frisson Noir" (Symphonic)

Tarja Turunen regresa con "Frisson Noir", un álbum que llega con una fuerza sorprendentemente potente. La propia cantante lo describe como el disco más pesado de su carrera en solitario y la descripción es cierta: la canción que da título al álbum -y que es la mejor del álbum- tiene una fuerza que rara vez alcanzaba en sus trabajos anteriores, acompañada de un trabajo de guitarra más crudo de lo que suele permitir la cuidada producción orquestal. 

Temas como Blaze Forever se centran casi por completo en la agresividad sostenida, con los elementos orquestales relegados a un segundo plano, permitiendo que las guitarras lleven el peso del álbum en lugar de esconderse tras un brillo sinfónico. Para una artista cuyo catálogo a menudo se ha inclinado hacia lo cinematográfico y lo contenido, este giro hacia algo más crudo y directo es la cualidad más inesperada del disco. Lo que no ha cambiado -y podría decirse que nunca lo hará- es su voz. 

Dos décadas después de su salida de Nightwish, la voz de Tarja permanece sorprendentemente intacta. Su interpretación es segura en todo momento, manteniéndose firme incluso en los arreglos más pesados ​​del álbum con gran dominio de los registros, ciertamente sigue sonando como una cantante en la cima de su carrera, en lugar de una que vive de su reputación. 

Es verdad que Tarja siempre será recordada como la voz original de Nightwish, pero "Frisson Noir" es una prueba más de que ha construido una respetable identidad en solitario, mucho más allá de esa etapa. Algunos críticos -entre los que me incluyo- han argumentado que este álbum supera incluso los trabajos más recientes de su ex-banda, lo que dice tanto de su continua relevancia como de viejas rivalidades. 

Donde el disco resulta menos convincente es en su permanencia. Es una escucha interesante -hay momentos individuales potentes- y es evidente que se ha dedicado mucho esfuerzo a la producción y los arreglos, pero las canciones en sí no son del todo brillantes, y a menudo hay demasiados elementos en juego como para que una sola idea se consolide por completo, que las tiene buenas, pero rara vez se convierten en el tipo de canción que tarareas días después.

Las colaboraciones son un punto fuerte. Dani Filth, Apocalyptica, Marko Hietala y Chad Smith, baterista de Red Hot Chili Peppers, participan en el álbum y las colaboraciones se justifican por sí solas, sin parecer meros argumentos de marketing. El reencuentro con Hietala, excompañero de Nightwish y también ex de esa banda, en Leap Of Faith tiene una gran carga emocional. Al final, "Frisson Noir" es un hito en la carrera de Tarja, contundente y melódico, bien elaborado y en ocasiones, emocionante, pero no del todo definitivo.

7.5/10. Excelente portada.


lunes, 15 de junio de 2026

Fires In The Distance - "Circadian Promise" (Melodic Death)

Dicen que una promesa es una deuda con el futuro. Fires in the Distance, acaba de pagar la suya, con intereses y penalidades. "Circadian Promise", el tercer álbum de larga duración de la banda, no es solo un gran disco de Melodic Death. Podría ser el disco que esperaba en 2026: un disco que llega como una tormenta que se forma lentamente en el horizonte, inevitable y aniquiladora, y que te deja mirando al cielo preguntándote qué te acaba de pasar.

Originalmente formado como un proyecto en solitario por el guitarrista, tecladista y compositor Yegor Savonin en 2016, Fires in the Distance evolucionó rápidamente hasta convertirse en una banda completa y uno de los nombres más interesantes de la escena del Melodeath. Su anterior lanzamiento, "Air Not Meant For Us" (2023), disco del año de este sitio, los impulsó definitivamente, demostrando cómo una banda puede atemperar las emociones crudas del Death y canalizarlas con una interpretación melódica contundente. "Circadian Promise" toma todo lo que hizo que ese disco fuera extraordinario y lo lleva, sin piedad, a un nivel superior. 

Ha habido un cambio en el micrófono. Kristian Grimaldi se ha ido, y su ausencia es algo que un oyente fiel notará de inmediato. Los enormes y profundos growls de Grimaldi eran una piedra angular de la identidad de la banda, dicho esto, descartar al nuevo componente vocal, Brendan Hayter, sería un error garrafal. Hayter aporta una intensidad arrolladora, y su versatilidad es justo lo que la banda necesita para capturar toda la gama visceral de su música. 

Los seis temas que componen el disco se entrelazan alrededor del oyente como la hiedra y echan raíces profundas en el alma. Componer lo colosal es algo que Fires in the Distance hace con naturalidad, y el tema de apertura Of Radiance And Levitation encapsula la esencia de la banda a la perfección: movimientos épicos y melódicos, momentos de delicada complejidad que se entrelazan con una potente entrega rítmica.

En To You, Author Of My Fade, posiblemente la mejor canción del álbum, el riff acecha casi en cada momento, siendo simultáneamente su punto más pesado y delicado, más vivo y más melancólico. Esta va a quedar nominada como contendiente a Canción del Año de ELOMC. Pero cualquiera de los temas es un gusto total, quizas un escalón menos Lightless Days Of A Songless Bird, pero nada que dañe el producto final.

Potente, inteligente y completamente absorbente, "Circadian Promise" es uno de esos álbumes que te atrapa desde el principio y no te suelta. En esta oportunidad el disco se convierte en algo pleno a medida que sus poderosas piezas se fusionan en un embrujo irresistible. Puede que un vocalista haga guturales un poco más grave que el otro, pero una banda tan buena no necesita la perfección, necesita una promesa y esta, la han cumplido.

9/10 Nominado como Disco del Año de ELOMC.


martes, 9 de junio de 2026

Anna Fiori - "Metztli" (Symphonic)

Hay algo realmente admirable en la ambición de Anna Fiori con "Metztli", su tercer álbum de estudio en solitario. Descrito por la propia artista como Metal Azteca Cinematográfico, es un disco conceptual que intenta entrelazar la mitología prehispánica, letras en náhuatl, la grandiosidad orquestal y la potente maquinaria del Sinfónico en un viaje único y coherente a través de la pérdida y el duelo. El concepto es impactante. Sin embargo, la ejecución es decididamente irregular.

Fiori no es una novata. La cantante mexicana ha estado desarrollando su proyecto en solitario desde hace años, ha colaborado con artistas europeos como Fabio Lione (esto no se si es necesariamente un galón en la chatarrera) y Timo Somers (Delain) y se ha ganado el reconocimiento en los círculos del Metal latinoamericano. Definitivamente se puede decir que es una voz experimentada en el género.

El álbum comienza con Luna Creciente (Axnoaxka Noojtli), una introducción envolvente y atmosférica que eleva el listón con su instrumentación prehispánica y su densa textura orquestal. Más adelante Luna Llena (Xiki Noeso), con sus nueve minutos de duración, es la pieza más cinematográfica del disco, pero un tema que en ocasiones se pierde en su propia inmensidad. El Vacío y Entre Mil Voces suenan regulares, se me antojan el tipo de relleno que una edición más rigurosa podría haber recortado. Luego varios temas añaden algo de atmósfera, pero no siento que alcancen el clímax dramático que parece estar buscando.

El momento cumbre es, sin duda, Luna Menguante (Nimotemak). Aquí, todo encaja bastante mejor: la letra en náhuatl le confiere una gravedad emocional a la que aspira el resto del álbum, el arreglo orquestal tiene una urgencia genuina y la melodía perdura después de que termina la canción. Es la pieza que mejor justifica el concepto del álbum y sugiere lo que "Metztli" podría haber sido en su totalidad si se hubiera aplicado el mismo enfoque a lo largo de todo el disco. 

Luego está la cuestión de la voz de Anna Fiori, la cualidad que será más debatida luego de escuchar "Metztli". En sus mejores momentos posee una calidad mezzosoprano expresiva que transmite un sentimiento genuino. El problema surge cuando las canciones exigen una mayor grandiosidad. En esos momentos, Fiori recurre a la potencia operística y el dramatismo al estilo de las voces más icónicas del género, de tipo Simone Simons de Epica, cuya autoridad cristalina se ha convertido en un referente para los vocalistas de género a nivel mundial. La imitación es evidente y la brecha entre la aspiración y la ejecución es demasiado grande como para ignorarla. Fiori a veces parece esforzarse por alcanzar un techo que aún no ha llegado. El resultado es una interpretación vocal oscilante: a veces genuinamente conmovedora, otras caricaturesca.

En conjunto, "Metztli" es un disco aceptable, donde hecho de menos temas de esos que el estilo acostumbra a hacer que se queden contigo, aunque está sostenido por un concepto notable y algunos momentos destacables. Es el tipo de álbum que insinúa grandeza sin llegar a materializarla.

6.5/10. Excelente portada, eso si.