El Lado Oscuro Metal Critica

Heavy Symphonic Death Black Power Folk Progressive Viking Epic Gothic Folk Melodic Neoclassic Stoner Technical NWOBHM Melodeath Speed Avant-Garde Thrash Psychodelic Brutal Post Art Atmospheric Extreme Gothic Doom... críticas, comentarios y reviews en español ... pero sólo a veces

jueves, 15 de octubre de 2026

Dymna Lotva - "Vyraj" (Sludge / Post / Black / Symphonic / Folk)

Hay álbumes que exigen ser escuchados, y otros que parecen requerir un viaje hacia sus rincones más oscuros antes de revelar sus secretos. "Vyraj", el cuarto álbum de larga duración de la banda bielorrusa Dymna Lotva y primero de ellos que llega a mis manos, pertenece sin duda a esta última categoría. Oscuro, críptico e hipnótico, se trata de una obra inquietante cuyas canciones poseen una profundidad considerable, invitando al oyente a adentrarse en un universo sombrío donde la melancolía, la angustia, la belleza y la desesperación coexisten sin hallar jamás una resolución sencilla.

Uno de los aspectos más interesantes de "Vyraj" es la dificultad para encasillarlo en un subgénero concreto del Metal. Se perciben en él influencias del Doom, Post, Sinfónico, Black, Sludge, Gótico y Folk; sin embargo, la banda se niega a adoptar ninguno de estos estilos de manera convencional. En su lugar, Dymna Lotva los emplea como colores sobre un lienzo musical, combinando sus características según las necesidades emocionales de cada composición. El resultado es un disco que se siente profundamente personal.

El logro más fascinante reside en la forma en que estos diversos elementos se amalgaman a lo largo de los pasajes instrumentales más extensos. Lejos de tratarlos como simples interludios entre las secciones vocales, la banda permite que la música se desarrolle de manera orgánica, construyendo tensión, transformando atmósferas y explorando direcciones inesperadas. Un pasaje de Doom sombrío puede adquirir gradualmente la grandiosidad del Sinfónico, para luego disolverse en melodías Folk inquietantes o en el peso asfixiante del Sludge. Estas transiciones no siempre resultan accesibles de inmediato, pero son, precisamente, lo que confiere al álbum su carácter hipnótico. La música parece seguir su propia lógica interna, y el oyente debe entregarse a ella en lugar de esperar estructuras familiares o desenlaces previsibles.

Las canciones, por su parte, poseen una gran profundidad, con arreglos que recompensan las escuchas reiteradas. Una inconfundible sensación de desolación recorre todo el disco; no obstante, Dymna Lotva comprende que la oscuridad no implica necesariamente una agresión incesante. Los momentos de contención, las melodías frágiles y los pasajes atmosféricos pueden resultar tan perturbadores como los riffs o screamos más pesados. Este contraste dota a "Vyraj" de gran parte de su fuerza emocional, evitando que el álbum se convierta en un ejercicio monótono de miseria. Sus momentos más logrados surgen cuando diversas influencias convergen en algo difícil de clasificar, pero imposible de ignorar. El mejor tema del disco me pareció Niama Darohi, el cual voy a dejar nominado como contendiente a Canción del Año de ELOMC, el resto van de las buenas a las muy buenas.

Es posible que "Vyraj" no revele todos sus secretos en la primera escucha; tampoco es un álbum concebido para satisfacer a quienes buscan una gratificación inmediata. Su mayor fortaleza reside en la forma en que combina tradiciones dispares del metal para crear una experiencia coherente e inmersiva, especialmente a lo largo de sus extensos pasajes instrumentales. Dymna Lotva ha logrado un trabajo oscuro e hipnótico de una profundidad genuina, confirmando que su identidad musical es mucho más compleja de lo que cualquier etiqueta de género podría sugerir.

8.5/10

martes, 13 de octubre de 2026

Amon Amarth - "The Allfather Awakens" (Viking / Melodic Death / Extreme Power)

Hay bandas que pasan toda su carrera intentando reinventarse, y luego está Amon Amarth, un grupo que descubrió su fórmula ganadora hace tanto tiempo que abandonarla sería, probablemente, el equivalente musical a un vikingo arrojándose al mar sin barco. En serio, estos suecos han encontrado su nicho en la mitología nórdica, las melodías épicas, los riffs potentes y los inconfundibles guturales de Johan Hegg. Tendrían que estar muertos y helados antes de abandonar ese terreno y, francamente, ¿por qué deberían hacerlo? "The Allfather Awakens" demuestra una vez más que conocer tus puntos fuertes no es necesariamente una limitación creativa.

A lo largo de diez temas, Amon Amarth ofrece exactamente lo que sus seguidores esperan: un Metal melódico y contundente, con los ganchos suficientes para hacer que incluso el guerrero más curtido en mil batallas sacuda la cabeza hasta que se le caiga el casco. La composición resulta familiar, a veces rozando lo predecible, pero la banda sabe cómo hacer que estos ingredientes funcionen. Las guitarras aportan los esperados ritmos galopantes y melodías memorables, mientras que la sección rítmica mantiene el impulso con la determinación de un 'drakkar' acercándose a costas hostiles. Nada aquí sugiere una ruptura radical con su sonido establecido, pero hay calidad suficiente para mantener el viaje entretenido.

Eight Legs Of Thunder es uno de los momentos más sólidos del álbum; combina la característica sensibilidad melódica de la banda con un ritmo enérgico y un estribillo contagioso. Die With A War Cry y We Rule The Waves son otros puntos culminantes, ya que ofrecen la agresividad, los riffs memorables y la atmósfera épica que se han convertido en señas de identidad de Amon Amarth. Puede que estas canciones no reescriban la historia del Viking, pero cumplen a la perfección su cometido: hacer que quieras subir el volumen y alzar tu hacha de batalla imaginaria.

Sin embargo, la verdadera sorpresa es Upphaf. Esta pieza de Folk acústico supone un desvío inusual para una banda que lleva décadas haciendo de la distorsión y los guturales algo prácticamente obligatorio. Inspirada en el poema nórdico Völuspá, se despoja de la habitual armadura metálica y adopta un enfoque más atmosférico y narrativo. El resultado es genuinamente atractivo y aporta una dimensión diferente al álbum sin sonar como un experimento forzado. Más bien, demuestra que la identidad de Amon Amarth se basa en algo más que guitarras pesadas e imaginería vikinga. La dejo nominada como contendiente a Canción del Año de ELOMC. El resto de los temas mantiene un nivel consistentemente agradable, aunque el álbum a veces acusa la familiaridad propia de una fórmula tan consolidada. 

Amon Amarth se ha convertido en una especie de AC/DC del Viking y  Extreme Power: reconocibles al instante, fieles a su sonido característico y poco propensos a sorprender a quienes busquen una transformación estilística radical. Sin embargo, al igual que los australianos, sigue creando discos sumamente disfrutables sin necesidad de reinventar nada, estos suecos continúan ofreciendo un Metal fácil de apreciar y al que resulta difícil resistirse. "The Allfather Awakens" es un disco muy bueno de una banda que sabe exactamente quién es.

8/10

miércoles, 7 de octubre de 2026

Killraiser - "Killed In Carnage" (Thrash)

Pocas cosas resultan más gratificantes para un crítico de Metal -allá donde los haya- que toparse con un álbum debut que suena como si la banda ya hubiera sobrevivido a varios lanzamientos y giras. Esa es precisamente la sorpresa que ofrece "Killed in Carnage", el primer larga duración de la banda surcoreana de Thrash Killkaiser.

Killkaiser no tiene intención de reinventar el Thrash. En su lugar, abrazan la agresividad de la vieja escuela del género y la afilan hasta el punto de que sus riffs bien podrían cortar cosas sólidas. Perishable Gears pone las cosas en marcha de inmediato, mientras que Partisan y Blood on the Rust despliegan ese ataque furioso y cargado de riffs para provocar latigazos cervicales en el mosh. La banda se adentra ocasionalmente en terrenos más técnicos, pero la melodía nunca desaparece por completo bajo la violencia sonora.

Las guitarras son, sin duda, las protagonistas. Estas construyen el álbum sobre la base de riffs rápidos y contundentes, pasajes armonizados precisos y solos que se sienten integrados orgánicamente. Hermit of Wrath es feroz, con un ataque frenético que recuerda a Slayer, mientras que Perpetual Pain lanza otra descarga de riffs afilados al oyente. The Final Scream baja un poco las revoluciones y añade una dimensión más dramática.

La producción es otra grata sorpresa. Todo suena nítido, potente y bien equilibrado, sin restar un ápice de agresividad. La batería golpea con fuerza, el bajo se mantiene audible y las guitarras ocupan el espacio justo para que cada riff cobre importancia. Para tratarse de un debut independiente, el nivel de acabado es impresionante.

La crítica más obvia es que Killkaiser se mueve dentro del lenguaje de Thrash ya conocido. Algunos riffs y estructuras resultarán familiares al instante para cualquiera que lleve décadas escuchando a Slayer, Exodus o a las bandas que han revivido el género en tiempos recientes. Sin embargo, la imitación deja de ser un problema importante cuando la composición es tan enérgica y convincente. Incluso las reacciones más críticas que he leído reconocen, en el fondo, que la banda compensa la repetición inherente al género con la suficiente variedad como para mantener el interés.

En definitiva, "Killed in Carnage" me parece el tipo de debut que hace que prestes atención a una nueva banda. Es agresivo, técnicamente competente, sorprendentemente maduro y, lo más importante, genuinamente disfrutable. Killkaiser aún tiene margen para desarrollar una identidad más propia, pero eso es algo que se podrá exigir en el futuro. Por ahora, lo sorprendente es que un álbum de debut sea tan bueno.

8/10

lunes, 5 de octubre de 2026

Brymir - "What We Leave Behind" (Extreme Power / Melodic Death)

Hay bandas que se vuelven tan reconocibles que sabes exactamente qué esperar. Brymir es una de ellas. Desde "Breathe Fire to the Sun" (2011), pasando por "Slayer of Gods" (2016) y "Wings of Fire" (2019), hasta llegar a "Voices in the Sky" (2022), los finlandeses han forjado una versión propia del Power Extremo: riffs furiosos, voces guturales, coros grandiosos, teclados exagerados, orquestación y una clara devoción por la melodía. Siempre he considerado esa combinación como una de sus mayores virtudes y los distinguesu capacidad para convertir canciones en aventuras épicas.

"What We Leave Behind" llega tras cuatro años de espera y aunque la fórmula básica se mantiene, existe una diferencia importante: estamos ante unos Brymir menos melódicos. Los teclados y los arreglos orquestales siguen siendo fundamentales, las guitarras conservan su velocidad y contundencia, y los guturales de Viktor Gullichsen aportan la agresividad necesaria, pero escasean las melodías memorables al instante. La banda también se adentra en terrenos más oscuros, incorporando más blast beats, pasajes rítmicos más pesados ​​y una atmósfera más fría y siniestra.

La secuencia inicial formada por Sleipnir, Tempestbound y el tema homónimo demuestra que Brymir sigue sabiendo componer buenas canciones. Luego True Darkness añade matices propios del Black, mientras que Buried Legion es posiblemente la pieza más agresiva del disco, combinando orquestación con voces crudas e intensidad marcial. The Roaring King y Broken Dawn bajan el ritmo y ponen el énfasis en la atmósfera, demostrando que la banda valora tanto el dinamismo como la velocidad.

Pero aquí surge el problema: ¿dónde está esa canción increíble? Ese tema al que me han acostumbrado, que te hace dejar lo que estés haciendo, subir el volumen y pensar: ¡Joder! Hay canciones muy buenas, pero ninguna logra el mismo impacto inmediato que los mejores momentos de sus discos anteriores. Esto se nota especialmente en su anterior, un álbum que en su fusión de estilos fue capaz de dejarme tirado en una cuneta y pidiendo la placa del camión de Metal que me había atropellado.

Eso no convierte a "What We Leave Behind" en un mal disco; todo lo contrario. Es un álbum sólido, potente y bien producido, con la variedad suficiente para escucharlo una y otra vez. Brymir ha entregado otro buen disco, aunque no la gran obra que yo esperaba. Menos melódico, más oscuro y algo menos espectacular que su predecesor. En todo caso, este disco confirma, que el cuarteto finlandés sigue siendo uno de los exponentes más convincentes del Extreme Power. Bueno, pero al que le falta esa canción mágica.

7.5/10


jueves, 1 de octubre de 2026

The Ocean - "Solaris" (Post / Progressive)

The Ocean siempre ha sido una banda para la que el concepto es casi tan importante como la música. Desde el descenso a las profundidades psicológicas de "Pelagial" (2013) hasta el viaje geológico de "Phanerozoic" (2018), los alemanes han demostrado repetidamente una capacidad inusual para transformar una idea intelectual en una experiencia musical. "Solaris" sigue esa tradición, aunque esta vez el viaje abandona la Tierra y se dirige hacia las estrellas. Inspirado en el universo de ciencia ficción de Stanisław Lem y Andréi Tarkovski, el álbum explora el espacio, el aislamiento, la memoria y la condición humana a través de otra ambiciosa construcción de Post y Progresivo.

Y, sin duda, es ambicioso. Con una duración de unos setenta minutos, "Solaris" es denso, atmosférico y deliberadamente expansivo; varias canciones rozan los diez minutos y Simulacra (Pt. I a III) se extiende más allá de los diecisiete. El álbum también supone una especie de nuevo comienzo para The Ocean tras una importante renovación de la formación: los nuevos vocalistas Enrico Tiberi y Lane Shi se unen al guitarrista fundador Robin Staps, acompañados por un elenco en gran medida renovado.

Aquí hay mucho que admirar. La banda sigue siendo excepcionalmente buena creando paisajes sonoros inmensos, pasando de delicadas texturas electrónicas a pasajes de guitarra demoledores sin perder su característico sentido de la escala. Belligerence (Pt. I y II) resulta especialmente efectiva cuando los riffs toman finalmente el control, mientras que Ultima Esperanza (Pt. I y II) contiene algunas de esas transiciones atmosféricas que nos recuerdan por qué The Ocean se convirtió en un nombre tan importante del género.

El problema, sin embargo, es que "Solaris" no siempre logra convertir esas ideas en grandes canciones. Siempre he valorado las ambiciones conceptuales de The Ocean, pero lo que hacía especiales a aquellos discos era que el concepto iba acompañado de una composición excelente: riffs que reclamaban atención inmediata, cambios que llegaban en el momento justo y pasajes que permanecían en la memoria mucho después de haber terminado de escuchar el álbum. "Solaris" tiene momentos interesantes, pero son menos los que se perciben como inevitables o inolvidables. Por momentos, el álbum parece acumular ideas en lugar de desarrollarlas. Algunas transiciones son hermosas, ciertos riffs buenos y el componente electrónico aporta una nueva dimensión interesante, pero la enorme duración juega en contra del disco en ocasiones. En lugar de percibirse como un viaje musical, ciertas secciones simplemente se sienten más largas de lo que el material puede sostener cómodamente. Esto se nota especialmente cuando el álbum se vuelve más atmosférico y repetitivo.

La nueva configuración vocal también resulta interesante. Tiberi aporta el peso y el dramatismo necesarios, mientras que Lane Shi añade un matiz inusual y, a veces, inquietante al sonido de la banda. La fórmula funciona a veces, aunque no llega a sustituir por completo la identidad particular que The Ocean había forjado durante la etapa de Rossetti.

En definitiva, "Solaris" es una obra conceptual interesante, ambiciosa y técnicamente impresionante, pero no el triunfo compositivo que yo esperaba. The Ocean sigue siendo capaz de crear mundos musicales fascinantes; simplemente me habría gustado encontrar más canciones inolvidables en este trabajo.

7/10


martes, 29 de septiembre de 2026

Ecchymosis - "Thanatocorporeal Sculptures of Cryogenic Excruciation" (Brutal Death / Slam)

Hay discos que te invitan a entrar, discos que te seducen con su atmósfera, y luego están discos como "Thanatocorporeal Sculptures of Cryogenic Excruciation", que simplemente derriban la puerta, te tiran al suelo y proceden a machacarte durante los siguientes veintisiete minutos. Ecchymosis, banda de Brutal Death y Slam con sede en Bangkok, presenta un álbum frenético, caótico, violento, agresivo y, sobre todo, implacablemente rítmico. Aquí hay muy poco que pueda describirse como una escucha cómoda, y esa es claramente la intención.

Desde los primeros segundos, "Thanatocorporeal Sculptures of Cryogenic Excruciation" establece una atmósfera de frialdad absoluta. Las guitarras poseen un carácter oscuro y sofocante, mientras que el bajo y la batería crean un denso muro de sonido que rara vez deja al oyente suficiente oxígeno para recuperarse. Los riffs no buscan necesariamente ser memorables en el sentido convencional; más bien, funcionan como enormes bloques de brutalidad sonora que oscilan constantemente entre ritmos blast beat hiperactivos y pasajes rítmicos más lentos y demoledores.

Y el ritmo es, en realidad, la palabra clave aquí. Ecchymosis entiende que su género funciona mejor cuando la violencia tiene una dimensión física. En repetidas ocasiones, el álbum se percibe menos como algo que se escucha y más como algo que se te inflige. Las transiciones entre estallidos furiosos y secciones más pesadas y con groove aportan el dinamismo necesario para evitar que se conviertan en una descarga ininterrumpida de ruido.

Sin embargo, hay un elemento de la producción que simplemente no logro aceptar del todo: la batería. Ese sonido peculiar de caerle a coñazos a un lata de leche, es sin duda algo que requiere acostumbrarse; o te encanta o lo odias profundamente. Aporta al álbum un carácter abrasivo e inequívocamente underground, y entiendo perfectamente por qué algunos oyentes lo considerarán parte de su encanto. Personalmente, no obstante, nunca llegué a conectar del todo con él. Al cabo de un tiempo, ese golpe metálico cobra tanto protagonismo como los propios riffs, llegando a distraerme de la labor que se desarrolla en otros aspectos.

Afortunadamente, el trabajo de las cuerdas resulta mucho más convincente. Hay algo genuinamente visceral en el sonido de la guitarra, especialmente cuando esos riffs oscuros dan paso a las secciones más lentas. Poseen una desolación gélida, casi industrial, que complementa a la perfección el título y la imaginería grotescos del álbum. El resultado es una música que se percibe fría más que simplemente brutal; un matiz que confiere al disco gran parte de su personalidad.

La voz constituye otro de sus puntos fuertes. Los growls profundos y los squeals grotescos son exactamente lo que exige este género, pero se ejecutan con la suficiente variedad y contundencia física para evitar sonar genéricos. Cuando las voces chocan con la densidad de las guitarras y una sección rítmica demoledora, Ecchymosis logra momentos maravillosamente repulsivos.

El sonido de la batería me impide otorgarle una calificación más alta, pero hay mucho que admirar en esta obra. Oscuro, frío, feroz y radicalmente extremo, es un álbum que sabe exactamente qué quiere ser. Y, en gran medida, Ecchymosis lo plasma con notable convicción.

7/10


viernes, 25 de septiembre de 2026

Evanescence - "Sanctuary" (Alternative / Gothic)

Hay algo reconfortante en Evanescence. No importa cuántos años pasen, cuántos cambios de formación se produzcan o cuánto cambie el panorama musical que los rodea: la banda sigue sabiendo exactamente dónde situar la voz de Amy Lee para que suene inmensa, dramática e inequívocamente suya. "Sanctuary", el sexto álbum de estudio del grupo, es un nuevo ejercicio de ese estilo particular de Alternativo con tintes Góticos: pulido, emotivo, ocasionalmente contundente y diseñado para despertar emociones en el oyente. Y, en gran medida, funciona.

El problema es que "Sanctuary" logra causar una impresión inmediata mucho mejor de lo que consigue mantenerla. Con una duración algo inferior a los cuarenta y nueve minutos, el álbum consta de doce temas que oscilan entre material más pesado, como Who Will You Follow, Rapture y Self Destruct y piezas más introspectivas, como How Do I Heal y Forever Without You. Aquí hay mucho para satisfacer a quienes han seguido a Evanescence desde "Fallen" (2000), y la producción dota a la banda de un sonido enorme y actual sin renunciar por completo a su identidad característica.

Un  problema con "Sanctuary" es que es uno de esos álbumes cuyas canciones individuales acaban fundiéndose unas con otras. No porque sean malas, sino porque la banda recurre repetidamente a tempos, atmósferas, arreglos y dinámicas emocionales similares. Una vez que se disipa la emoción de la escucha inicial, hay tramos en los que realmente cuesta recordar qué canción se está escuchando. Aquí, la consistencia sonora general se convierte en un arma de doble filo: el álbum suena cohesionado, pero a veces suena 'demasiado' cohesionado.

Afortunadamente, hay un elemento que evita que "Sanctuary" se convierta en mera música de fondo: Amy Lee. Su voz sigue siendo la mayor baza de la banda, capaz de transitar de una intimidad frágil a una potencia operística sin perder su personalidad. Incluso cuando las composiciones se vuelven predecibles, ella logra que suenen trascendentales.

Por suerte está Forever Without You, la gran carta del álbum. esta es una canción personal, protagonizada por el piano y compuesta por Lee y Skylar Grey, que se desmarca deliberadamente del resto del disco. Es también lo más parecido a un momento America's Got Talent: es la clase de interpretación que prácticamente implora que la cámara enfoque a un miembro del jurado llorando. Sin embargo, bajo el melodrama creo que late un sentimiento genuino, y Lee lo transmite de forma brillante. Nominada como contendiente a Canción del Año de ELOMC.

En última instancia, "Sanctuary" es un álbum decente de Evanescence, aunque no uno excelente. Contiene canciones sólidas, interpretaciones impresionantes y la atmósfera necesaria para que las primeras escuchas resulten gratificantes. Aun así, Amy Lee sigue siendo Amy Lee, y eso constituye una red de seguridad muy poderosa.

7/10


jueves, 24 de septiembre de 2026

Entrevista con Anders Jacobsson de Draconian

Después de seis años de espera, Draconian regresa con "In Somnolent Ruin", un álbum en el que los veteranos suecos del Gothic Doom exploran la mortalidad, el sufrimiento, la mitología, la introspección y la búsqueda de significado. El disco también supone el regreso de Lisa Johansson, cuya voz vuelve a proporcionar el contrapunto perfecto a las voces abismales de Anders.

Hablamos con Anders, líder de la agrupación, sobre el largo camino hasta "In Somnolent Ruin", las dimensiones filosóficas y personales del álbum, el regreso de Lisa, el particular proceso de grabación, la evolución de Draconian a lo largo de más de tres décadas y lo que puede deparar el futuro.

EL PRESENTE

Han pasado seis años desde Under a Godless Veil. ¿Deberían los fans sorprenderse si Draconian llega a publicar dos discos dentro de la misma década?

Creo que a partir de ahora grabaremos con más frecuencia. Cuando publicamos Sovran, pasó muchísimo tiempo hasta que conseguimos sacarlo adelante, debido a todo el tiempo que llevó traer a Heike a Suecia y montar aquel disco, y lo mismo ocurrió con Under a Godless Veil.

En algún momento dijimos: «No nos estamos haciendo más jóvenes. Tenemos que ponernos un poco las pilas». Los cinco primeros álbumes se hicieron aproximadamente durante un periodo de diez años, pero después hubo cambios de miembros, llegó el COVID y ocurrieron tantas cosas, tanto interna como externamente, que afectaron a la banda de más de una manera.

Después estuvieron, por supuesto, los cambios de formación, especialmente volver a trabajar con Lisa y todo lo que ocurrió entre medias. Por eso ha tardado tanto. Yo también me mudé a Viena, alejándome de la base en Suecia, de donde solíamos proceder todos como banda.

Así que sí, todo llevó muchísimo tiempo y fue muy difícil volver a ponernos en marcha después del COVID y de todos los problemas relacionados con la formación.

Pero el próximo disco no va a tardar tanto. Ya estamos trabajando en él.

De hecho, tenemos ideas para un EP, con dos o tres canciones que no pudimos incluir en este álbum. Compusimos unas 18 o 19 canciones y solo escogimos las que pensamos que representarían mejor In Somnolent Ruin. Así que todavía hay canciones en las que realmente nos gustaría trabajar.

Ya veremos si hacemos directamente un álbum completo o si grabamos un EP para publicarlo el año que viene, pero ese es el plan.


El álbum ha sido descrito como un disco muy personal y onírico, y la teoría del alma de Platón terminó convirtiéndose en un elemento temático importante. ¿El álbum se dirigía conscientemente hacia ese territorio filosófico desde el principio o fueron las canciones las que tomaron el control y los llevaron a un lugar que no habían previsto?

Nunca fue nuestra intención hacer un álbum sobre la teoría del alma de Platón. Creo que eso es algo que utilizó el sello en el comunicado de prensa. No era un álbum sobre eso. Desgraciadamente, es una idea equivocada.

El álbum está inspirado en muchas cosas de la mitología griega relacionadas con la experiencia del alma cuando mueres y con toda esa idea de la reencarnación o reciclaje de las almas. Ahí es donde entra Platón. Recorro estas ideas a lo largo del álbum y utilizo muchas palabras de la mitología griega para perfumar la idea que hay detrás de las letras.

Pero no es un álbum conceptualmente dedicado a eso. Si buscas ese elemento, está más relacionado con un punto de vista filosófico, con jugar con determinadas ideas. Es demasiado personal como para ser un álbum sobre una única teoría.

Para mí es un álbum muy introspectivo. Utilizo estas ideas para poner una especie de perfume alrededor de ellas, para crear una determinada sensación en las canciones y en las letras. Todo fue cambiando durante el proceso. Las letras cambiaron y evolucionaron, y algunas de las voces que escuchas en el álbum son simplemente primeras tomas con las que nos quedamos porque tuvimos ideas de última hora.

Tuvimos todos esos años para hacer las canciones, pero al final seguíamos añadiendo cosas nuevas.

Así que sí, es un álbum filosófico, pero desde un punto de vista muy subjetivo: desde todo lo que yo he vivido.

Hay diferentes partes del álbum que cuentan historias diferentes. Algunas canciones cuentan historias, mientras que otras son más bien reflexiones sobre sentimientos, sueños e ideas que pinto con estos colores mitológicos. Estoy intentando crear una especie de poema de amor sobre lo que podría significar el final de la vida.


El álbum habla de alienación, incertidumbre, mortalidad y búsqueda de significado; temas que difícilmente parecen destinados a poner a la gente de buen humor. ¿Crees que hay algo extrañamente reconfortante en hacer música tan oscura en lugar de que resulte simplemente deprimente?

Creo que esa es una pregunta que está sobre la mesa desde el comienzo de este tipo de música. Como fan de este tipo de música, yo mismo no me siento alegre al escucharla. Pero no está pensada para ser alegre. Está pensada para profundizar. Está pensada para enfrentarte a la sombra que llevas dentro.

Creo que cuando haces eso hay mucha belleza y mucho autoconocimiento que surge de esa clase de oscuridad. Es en esa oscuridad donde te encuentras a ti mismo.

Es casi como escribir. Puedes escribir sobre algo, pero durante el proceso tienes revelaciones que te llevan más lejos, quizá por un camino diferente del que pensabas seguir inicialmente. De alguna manera, cobra vida propia, y creo que eso es lo que ocurrió con este álbum.

Hay muchísimos aspectos diferentes, elementos mitológicos y distintas ideas. He tomado determinados aspectos de todo ello, pero sigue tratándose de intentar encontrarle sentido al sufrimiento, sobre todo al sufrimiento interior, y al viaje personal por la vida.

Hay un libro famoso —no recuerdo al autor—, pero siempre he creído que puedes construir un paraíso en el infierno. Todavía puedes encontrar aquí a tus hermanos y hermanas. Puedes hacer que la vida sea más fácil si encuentras personas con ideas afines a través de la música o de la escritura.

Podemos encontrar una gran unidad incluso en un lugar oscuro como este, y creo que esta música es una buena prueba de ello.

He conocido a muchísima gente a lo largo de los años y nunca se ha tratado de encontrar una banda sonora para suicidarse o para volverse destructivo. Básicamente se muestra de una manera romántica que puedes encontrar valor y coraje para continuar con tu vida. Puedes seguir adelante a pesar de la oscuridad de este mundo.

Creo que depende de si eres una persona muy emocional o muy sensible. Va a ser difícil y vas a enfrentarte a dificultades, pero siempre he pensado que crear, tener una mente abierta, encontrar tu voz y hacer algo creativo o artístico te ayudará a atravesarlo.

Creo que también hay esperanza en todo esto, porque nunca pensé que esto fuera el principio y el final de todo. Creo que esto es simplemente algo temporal. Creo que nos estamos infravalorando si pensamos que la única salida es abandonar. No es fácil para todo el mundo, pero creo que llevamos muchísimo potencial dentro y no creo que todo termine aquí.

Creo que esto es simplemente un bache en el camino y tenemos que recordar quiénes somos.

Escribir y leer no consiste en que te digan qué pensar. Cada vez que comprendes algo es casi como si lo recordaras. Es casi como si ya lo hubieras sabido antes.

Cada experiencia no sería realmente una experiencia porque es casi como decir: «Sí, claro, lo sabes». De repente todo queda claro.

Así que creo que, si sigues estos pequeños caminos, no tienes que ser otra cosa que tú mismo. Sigue creando, sigue escribiendo, sigue haciendo música.

Por supuesto, soy parcial porque estoy en una banda que la gente conoce y podemos hacer algo con ella, pero he pasado por muchas cosas en mi vida y sigo aquí. Creo que eso me ha ayudado a seguir adelante y, de alguna manera, a mantener el equilibrio.

Siempre hay algo que puedes hacer con ello. Puedes coger algo destructivo y convertirlo en algo constructivo. Creo que eso es lo que hacemos con esta música.

Quiero decir que a veces no puedo escribir música cuando me siento como una mierda, pero cuando consigo atravesarlo puedo recuperar esas cosas, mirarlas desde fuera y hacer algo con ellas.

Así que, al menos, algo bueno sale de todo ello.



EL REGRESO DE LISA

El regreso de Lisa Johansson recupera uno de los elementos más distintivos de Draconian: el contraste entre su voz etérea y tus voces guturales y abismales. Después de tantos años, ¿crees que esa química volvió a aparecer inmediatamente o tuvisteis que redescubrir esa combinación?

Recuerdo cuando empezamos a ponernos de nuevo en contacto con ella. Antes las cosas no estaban funcionando realmente y no teníamos las mismas ideas sobre hacia dónde queríamos llevar la banda.

Quizá el COVID tuvo algo que ver también. Mucha gente empezó a pensar en lo que quería hacer con su vida. Así que no hay malos sentimientos respecto a nada. Las cosas están donde tienen que estar.

Pero cuando volvimos a contactar con Lisa, en lugar de buscar a alguien nuevo y empezar de cero, sentimos que no queríamos hacer eso.

Lisa siempre había sido fácil de tratar. Era como una de nosotros. Vivía a solo quince minutos en coche y era una persona natural. Siempre había sido divertido trabajar con ella en el estudio.

Fue como si el tiempo se hubiera detenido. Solo había hablado con Lisa dos o tres veces desde que se marchó. Eso es todo. Porque así era ella para la mayoría de nosotros en la banda. Ella era Lisa de Draconian. No tenía la misma vida fuera de eso.

Cuando volvimos a contactar con ella, simplemente sentí: «Sí, es Lisa». Seguimos adelante. Es la misma persona.

Lo único que creo que fue un poco más difícil para ella fue la diferente manera en la que grabamos este álbum, después de todo el agotamiento mental provocado por el COVID y las dificultades dentro de la banda.

Cuando las cosas empezaron a encajar, quisimos volver a hacer demos y a escribir música y canciones. Y finalmente grabamos el álbum.

Todos los álbumes anteriores que hicimos con Lisa se grabaron en un estudio. Estábamos allí desde el primer día hasta que todo terminaba. Esta vez grabamos con nuestro propio equipo. Compramos micrófonos nuevos, pedimos prestados equipos caros y grabamos prácticamente en nuestras propias casas.

Fue una forma de trabajar más progresiva, sin un productor tradicional que nos guiara durante todo el proceso. El productor acabó siendo Kaldang Lida, que mezcló el álbum.

Básicamente estábamos solos, y Lisa venía cuando tenía tiempo para grabar las voces de las demos. Después escuchábamos, comparábamos, volvíamos a hacer cosas y cambiábamos otras.

Para ella creo que fue una manera de grabar muy diferente. En el pasado, grabar las demos era simplemente la fase preliminar antes de ir al estudio durante tres o cuatro semanas. Esta vez fue más espartano, como decimos nosotros.

Pero al final todo encajó de una buena manera.

Lo bueno de trabajar así es que tuvimos mucho más tiempo. Tuvimos tiempo para volver atrás y hacer mejores tomas.

Por aquel entonces yo también vivía en Säffle, así que podía tomarme algunos días. Podía irme a casa, volver al día siguiente y hacer buenas tomas.

Creo que esa es también una de las razones por las que Under a Godless Veil salió tan bien, aparte de las canciones y de la perspectiva personal. Tuve todas esas oportunidades para volver atrás y podía exigirme más.

También es uno de mis álbumes favoritos. Siempre lo será porque realmente tuvimos tiempo para trabajar en él.

Esta vez, como todo el mundo está siguiendo caminos diferentes, yo vivo en Viena y las cosas son más complicadas, tuvimos que ser más organizados y planificarlo todo mucho más.

También tuvimos que tener en cuenta los trabajos y cuándo Johan tenía a sus hijos y todas esas cosas.

Teniendo todo eso en cuenta, estuvo muy bien que pudiéramos grabarlo nosotros mismos.


¿QUÉ ES DRACONIAN?

Después de más de tres décadas, varios cambios de formación y el regreso de Lisa, ¿qué es esa cosa de Draconian que todavía no comprendes del todo, pero que tampoco necesitas explicar?

No lo sé.

Supongo que, aunque hemos tenido cambios de formación, siempre hemos conseguido hacerlo funcionar y mantener el mismo estilo musical.

Aunque los miembros de la banda somos muy diferentes entre nosotros como personas, siempre hemos tenido ese objetivo. Entendíamos lo que Draconian tenía que ser y éramos capaces de seguir ese camino, mientras que he visto a muchas otras bandas desviarse.

O han evolucionado hacia otra cosa o se han convertido completamente en bandas diferentes, con géneros musicales distintos.

Creo que algo ocurrió alrededor del año 2000, cuando decidimos que queríamos estar más inspirados por nuestros primeros años, más cerca de una banda de death metal.

Siempre habíamos sido melódicos y teníamos influencias góticas, pero durante los primeros años estuvimos experimentando para descubrir hacia dónde queríamos ir.

Entonces, hace unos 26 años, decidimos: «Vale, vamos a hacerlo así. Necesitamos tener un estilo musical concreto que seguir y, a partir de ahí, ya podemos construir».

Y hemos mantenido esa diversidad.

Aunque somos personas muy diferentes dentro de la banda, hay miembros que ni siquiera escuchan demasiado este tipo de música. Pero, por alguna razón, Draconian funciona y, cuando estamos ahí fuera, la música nos ha unido.

Esa ha sido nuestra similitud. Eso es lo que ha ayudado a Draconian a convertirse en lo que es.

Para mí es algo por lo que estoy muy agradecido, pero no necesariamente lo entiendo, porque veo a muchas otras bandas fracasar precisamente en ese aspecto.


EL PASADO

Draconian existe desde 1994. Cuando miras atrás a los músicos que eras cuando comenzastes este viaje, ¿qué crees que aquellos jóvenes músicos encontrarían más sorprendente de lo que Draconian ha llegado a ser? ¿Y qué parte de aquel espíritu original sigue intacto?

En los años 90 siempre hablábamos de esto. Siempre hablábamos de que este era el lugar al que queríamos llegar.

Deseábamos que el objetivo fuera poder salir de gira, convertirnos en una banda que la gente conociera y conseguir mantenerlo.

Por eso hablaba antes de aquella decisión. Alrededor del año 2000 decidimos que teníamos que saber qué queríamos ser y mantenernos fieles a ello, para poder crear una narrativa, mejorar y continuar durante todo el tiempo que pudiéramos.

Y ahora somos veteranos dentro de nuestro género.

Tenemos la oportunidad de tocar en festivales y hacer giras, como estamos haciendo ahora y como haremos en las próximas semanas. Eso es algo con lo que soñábamos en los años 90.

Yo escuchaba este tipo de música desde 1991. Fue mi introducción a la música extrema y ni siquiera podía atreverme a creer que algún día formaría parte de ella, porque tenía en mi cabeza tantas bandas que representaban el lugar al que quería llegar.

Así que ver en lo que se ha convertido Draconian es algo por lo que hemos trabajado incansablemente.

Trabajamos durante noches enteras. No siempre encontrábamos la dirección adecuada. Tuvimos muchísima mala suerte con las producciones y con los miembros. Hemos sufrido muchas dificultades que nos han acompañado hasta llegar a esta nueva formación.

Pero siempre hemos mantenido el rumbo y creo que ha valido la pena, aunque haya sido difícil.

Creo que el Anders de aquella época, el joven Anders, estaría muy orgulloso de dónde estamos ahora.

Pero no creo que pudiera volver atrás y hablar con él. Sería muy difícil hablar con aquella persona porque era muy idealista y tenía mucho que demostrar.

Probablemente me diría lo que tengo que hacer porque era un poco más arrogante. Todos lo éramos.

Supongo que forma parte del viaje. Necesitas tener ese pequeño fuego en el culo. Si no fueras así, no estarías aquí.



EL PRESENTE

La formación actual de Draconian es un interesante punto de encuentro entre distintas épocas. Johan y tú seguís formando parte del núcleo original, Lisa ha regresado y los miembros más nuevos aportan una generación y una perspectiva diferentes. ¿Se siente más como una continuación del Draconian que comenzasteis o como un nuevo capítulo?

Es un nuevo capítulo, pero también es una continuación de algo que nos resultaba muy familiar, especialmente con Lisa.

Ahora también tenemos a Niklas en la banda. Daniel quería dejar de tocar el bajo y pasar a la guitarra porque siempre hemos tenido dificultades para encontrar bajista desde que Fredrik se marchó.

Cuando empezó a tocar el bajo, resultó más fácil encontrar un guitarrista que un bajista, así que llegó Niklas. También es de la misma provincia que nosotros, así que eso fue otra cosa que encajó.

Es una persona muy diferente al resto de nosotros, pero simplemente funciona con nosotros.

Y después tenemos a Daniel, el nuevo batería. Lleva tocando con nosotros desde 2019 como batería de sesión. Nació el mismo año en que nació Draconian, lo cual resulta bastante extraño cuando piensas en todas esas coincidencias temporales.

Creo que tiene un estilo diferente, un poco más progresivo y más dinámico, diría yo, pero entiende lo que hacemos porque lleva mucho tiempo escuchando a la banda y está profundamente familiarizado con nuestra manera de abordar Draconian.

Así que, para responder a tu pregunta, creo que es un poco de ambas cosas.

Llevamos trabajando con Daniel desde 2019. Eso fue antes de que se convirtiera oficialmente en miembro. Ya estaba allí y siempre podíamos contar con él.

Y cuando las cosas empezaron a encajar y quedó claro que Lisa estaba más que dispuesta a volver —quería volver—, eso fue algo que sentimos como una enorme suerte. Sentimos que el universo estaba de nuestro lado.

Así que es algo muy nuevo y al mismo tiempo una continuación, pero es una versión muy actualizada.

Seguimos siendo Draconian. Mientras sigamos haciendo este trabajo, será Draconian.

Creo que esta formación funciona mejor que cualquier formación anterior.

Eso no significa quitarle importancia a quienes prefieren Arcane Rain Fell, The Burning Halo o cualquiera de aquellos álbumes. No tiene nada que ver con eso. Aquellos álbumes tienen que ser lo que fueron.

Pero para avanzar hacia el futuro y conseguir que esto funcione como una banda que quiere tocar en directo, salir de gira y continuar con su legado durante el mayor tiempo posible, esta formación tenía que suceder, con gente que todavía tenga hambre.

Así que ahora simplemente me dejo llevar y estoy feliz de que estemos aquí.

Ahora somos mejores en directo que nunca con esta formación.


EL FUTURO

Después de más de 30 años, varios cambios de formación, ocho álbumes de estudio y el regreso de Lisa, ¿cómo ves el futuro de Draconian?

No lo sé. Desde un punto de vista filosófico, no tengo nada concreto que decir al respecto.

Quiero dejarme llevar. Quiero seguir adelante con este álbum. Es el momento de seguir creando. Cuando no puedes parar, esa es precisamente la idea. Tenemos que hacerlo.

¿Te sientes ahora más creativo que cuando eras joven?

No. Ahora es más difícil escribir.

Es más difícil escribir y estar satisfecho con lo que escribes.

Llevo haciendo esto tanto tiempo que es más difícil escribir algo y sentir que estás satisfecho con ello.

¿Pero sientes que los discos son cada vez mejores?

Eso es subjetivo. Siempre he sido fan de Draconian, pero hay muchísimas otras cosas relacionadas con un disco y con el proceso.

A veces es difícil superar mentalmente toda la mierda que hay alrededor.

Para mí fue bueno tomar cierta distancia de este álbum después de terminarlo.

Pero creo que si la gente piensa que cada vez somos mejores es porque nosotros mismos nos exigimos más.

No somos el mismo equipo que éramos hace un año. Aunque seguimos siendo Draconian, estamos constantemente intentando exigirnos más.

Muchas gracias por la entrevista.

Gracias.

 


martes, 22 de septiembre de 2026

Ænigmatum - "Infinitude’s Passage" (Technical Death)

Hay discos que demuestran que los músicos de nuestro género predilecto pueden tocar música compleja, y luego están aquellos que te hacen preguntarte por qué alguien decidió alguna vez que la música Clásica y el Metal debían pertenecer a mundos separados. "Infinitude’s Passage", el tercer álbum de larga duración de Ænigmatum (banda de Portland, Oregón), se sitúa firmemente en esta segunda categoría. 

Cinco años después de "Deconsecrate" (2021), el grupo regresa con seis temas y unos adecuados cuarenta y dos minutos de Death Técnico y Progresivo que suena menos a una colección de riffs y más a una arquitectura musical cuidadosamente construida. Es, precisamente, el tipo de álbum que nos recuerda por qué a tantos seguidores del Metal les gusta imaginar que, si Bach, Beethoven o Paganini hubieran nacido en el siglo equivocado, podrían haber terminado rodeados de amplificadores en lugar de salas de conciertos.

Tal comparación no es tan descabellada como parece. Ænigmatum está obsesionado con la estructura, la tensión, el movimiento y el detalle. Sus riffs serpentean a través de ritmos fracturados, cambios de tempo repentinos y armonías disonantes, pero esa complejidad rara vez se percibe como una mera exhibición de virtuosismo. 

El tema de abrir, Pitiless Mechanism, establece las reglas de inmediato: una batería furiosa, un trabajo de guitarra intrincado y una presencia del bajo que se niega a permanecer en un segundo plano. Inseverable se adentra aún más en el terreno Prog, mientras que Architects Of The Fated demuestra con qué eficacia Ænigmatum puede desarrollar una idea sin limitarse a repetirla. La música cambia de forma constantemente, pero las transiciones se sienten intencionadas. 

Sin embargo, lo que hace que "Infinitude’s Passage" resulte especialmente gratificante es su inteligencia melódica. No estamos ante un Techdeath basado en una precisión estéril. Bajo la disonancia se esconden elegantes líneas de guitarra, armonías oscuras y pasajes de auténtica belleza. El mejor tema del disco y que que da título al álbum cierra el disco con el que quizá sea su gesto más insólito. El saxofón entra en juego aportando un sutil matiz jazzístico que, en manos menos hábiles, habría caído fácilmente en el artificio. En cambio, aquí encaja a la perfección con la personalidad inquieta del álbum. Obvia nominación a Canción del Año de ELOMC.

La única salvedad es que el álbum exige concentración. Hay momentos en los que la densidad de ideas amenaza con volverse cerebral por el mero hecho de serlo, y algunos pasajes requieren varias escuchas para que su lógica interna resulte evidente. No obstante, difícilmente puede considerarse una queja seria cuando la recompensa es un disco que sigue revelando nuevos detalles.

"Infinitude’s Passage" es sofisticado sin caer en la pretenciosidad, brutal sin volverse monótono y melódico sin renunciar a su oscuridad. Es Death para oyentes que disfrutan tanto siguiendo la arquitectura de la obra como sintiendo su impacto. Ciertamente... si los viejos maestros fueran transportados a la era moderna, este es el tipo de música que tocarían.

8/10


domingo, 20 de septiembre de 2026

Anthrax - "Cursum Perficio" (Thrash)

Hay algo frustrante en "Cursum Perficio". Anthrax es una banda con un legado enorme, capaz de ofrecer música agresiva, enérgica e inmediatamente reconocible, pero este nuevo disco parece decidido a alejarse aún más de algunas de esas cualidades. En su lugar, "Cursum Perficio" continúa la trayectoria gradual de la banda hacia un sonido más suave, melódico y accesible, sacrificando gran parte de la energía cruda que alguna vez hizo de Anthrax una propuesta tan apasionante.

Eso no significa necesariamente que sea un mal álbum. De hecho, "Cursum Perficio" es un trabajo perfectamente competente de principio a fin. Los músicos saben exactamente lo que hacen, la producción es pulida, las interpretaciones son sólidas y hay suficientes ideas repartidas por todo el disco como para mantener el interés. El problema es que esas ideas rara vez se convierten en algo memorable. Es un álbum que constantemente ofrece motivos para prestar atención, pero muy pocas razones para recordar lo que se acaba de escuchar.

La característica más notable es el mayor énfasis en la melodía. Anthrax nunca ha sido ajeno a los elementos melódicos, pero aquí estos dominan frecuentemente las composiciones. Las guitarras suenan menos amenazantes, los arreglos se perciben más controlados y la atmósfera general es considerablemente menos agresiva que la del material clásico de la banda. Hay momentos en los que este enfoque funciona, sobre todo cuando se permite que las melodías respiren y la banda encuentra un buen equilibrio entre contundencia y accesibilidad. Por desgracia, esos momentos no son lo bastante frecuentes como para dotar al álbum de una identidad sólida.

Y, en última instancia, ese es el mayor problema de "Cursum Perficio": deja muy poca huella. Hay secciones interesantes, buenos riffs y destellos ocasionales del Anthrax que conocemos, pero tienden a aparecer brevemente antes de desvanecerse en otro pasaje razonablemente melódico y predecible. En lugar de construir momentos culminantes memorables, muchas canciones simplemente mantienen el mismo nivel de intensidad. No es un disco ofensivo, ni está mal interpretado, ni resulta en absoluto vergonzoso. Es, sencillamente... anodino.

Es posible que algunos oyentes, quizás los más jóvenes, aprecien la evolución de la banda y su dirección hacia un sonido más limpio y melódico. Sin embargo, para quienes busquen una experiencia de Thrash agresiva, este disco es cada vez más ajeno a aquello que hizo especial a Anthrax en sus inicios. 

En resumen, "Cursum Perficio" no es un mal disco de Anthrax. Es algo más frustrante: un trabajo inofensivo. La banda sigue teniendo el talento, la experiencia y la destreza musical para crear algo potente, pero esta vez el resultado se percibe demasiado conservador, demasiado pulido y, en última instancia, demasiado impersonal. Hay algunas chispas, pero nunca las suficientes para prender el fuego.

6.5/10. Al menos se lucieron con la portada.