El Lado Oscuro Metal Critica

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martes, 10 de febrero de 2026

Urne - "Setting Fire To The Sky" (Melodic Death / Sludge / Metalcore)

"Setting Fire To The Sky" de Urne se siente como Melodeath y Metalcore mezclados con elementos Sludge a partes iguales de liberación emocional... un paraíso para los frikis. Es un disco que toma la grandeza y el ritmo de Gojira o Mastodon y los filtra a través de una sensación distintivamente británica de crudeza y melancolía.

El tema de apertura, Be Not Dismayed, -la mejor del trabajo- establece inmediatamente el esquema: guitarras limpias y desoladas y un ambiente solemne dan paso a riffs descomunales y cargados de Sludge y una batería potente, estableciendo el tira y afloja del álbum entre la vulnerabilidad y la pura gravedad. Urne se inclina con fuerza hacia unos graves fangosos (de ahí el término Sludge, o así siempre he creído), pero las canciones están entrelazadas con elementos de Death Melódico y una tensión y liberación al estilo Core, por lo que cuando los estribillos alcanzan su máximo esplendor, se sienten catárticos en lugar de simplemente castigadores. 

Vocalmente, la banda oscila entre rugidos ásperos y pasajes más melodiosos, otorgando a varios ganchos una resonancia emocional casi Post, sin perder su arraigo en la extrema intensidad. La mitad del álbum es donde realmente se cristalizan las comparaciones entre Gojira y Mastodon. The Spirit, Alive surge con riffs vibrantes, impulsados ​​por un groove tectónico que recuerda a los momentos más pesados ​​de Gojira, pero Urne se inclina más por breakdowns con influencia metalcore y líneas potentes y cantables. 

El tema Harken The Waves, (con Troy Sanders de... bueno, Mastodon), es una pieza central, una épica de Sludge de nueve minutos que deja respirar cada parte del arsenal de Urne y la canción de cierre, Breathe, se despoja de la agresividad a favor de una balada sombría, casi -como dije- Post, enriquecida por texturas de cuerdas.

Nuevamente la virtud del trabajo es su propia carencia, y es que "Setting Fire To The Sky" a veces se aferra demasiado a sus influencias, con ecos tan fuertes de las bandas mencionadas como inspiración que la propia identidad de Urne se difumina. Sin embargo, la calidad de la composición, los ganchos memorables y la cautivadora mezcla de Sludge, florituras de Melodeath y energía del Core lo convierten en un disco de interesante.

7.5/10


miércoles, 4 de febrero de 2026

Møl - "Dreamcrush" (Blackgaze / Dream Pop)

"Dreamcrush" de Møl es un excelente disco que consolida la reputación de la banda danesa como una de las bandas más cautivadoras del Blackgaze contemporáneo. Su elemento más interesante es la fusión de texturas del género y Dream Pop con la agresividad del Post Black, creando un sonido que se siente a la vez luminoso y contundente. Muros de guitarras con reverberación se arremolinan en pasajes impulsados ​​por el blastbeat, mientras que los ganchos melódicos emergen de la tormenta, otorgando al álbum un equilibrio inusual entre melodía e intensidad cruda.

"Dreamcrush" refina la fórmula anterior disco de Møl, "Diorama" (2021) -del cual me quedé con la ganas de comentar-, ampliando su paleta con matices de Rock Alternativo y Post sin perder la esencia emocional que hizo a ese disco tan interesante. Este trabajo se inclina hacia una belleza propia del Dream Pop -guitarras vaporosas, solos brillantes y atmósferas espaciosas, para los españoles la banda Elefantes es una referencia-, a la vez que abraza estallidos furiosos y oscuros y una dinámica aplastante.

Entre los momentos más fuertes se encuentran los temas de abrir y cerrar, Dream y Crush, a las que se me antoja dejar nominadas como contendientes a Canción del Año de ELOMC y que demuestran la habilidad de la banda para componer canciones memorables al instante, pero estructuralmente aventureras. Hay quien dice que lo más destacado de "Dreamcrush" es una evolución maximalista y emotiva del sonido de Møl, calificándolo como uno de sus lanzamientos más potentes hasta la fecha. Yo creo que aciertan.

Debo destacar la refinada producción, la solidez del quinteto y la forma en que cada miembro consigue momentos para brillar, ya sea con potentes solos de guitarra, una intrincada batería o dinámicos cambios vocales. El ritmo y la secuencia de canciones del álbum también son destacables, una ejecución que equilibra brutalidad y belleza a lo largo de toda su duración. En resumen, "Dreamcrush" es un disco excelente y emocionalmente rico cuya mayor fortaleza reside en su combinación perfecta de melodía y agresividad y que -para remate- me ha costado mucho dejar de escuchar, lo que es siempre una buena medida del gusto que me han causado.

8.5/10



viernes, 30 de enero de 2026

Alter Bridge - "Alter Bridge" (Alternative / Hard Rock)

El disco homónimo de Alter Bridge da la impresión de ser un álbum compuesto por una banda que sabe exactamente cómo quiere sonar, pero que aún lucha por expresar esa identidad. A lo largo de sus aproximadamente sesenta minutos, "Alter Bridge" ofrece una mezcla de melodías potentes, interpretaciones apasionadas y momentos de musicalidad intrincada que insinúan ambiciones Progresivas. La mezcla de Alternativo, Hard Rock y toques de Heavy le dan al disco una textura versátil: es vigoroso y melancólico, pero también inesperadamente emotivo. A pesar de ello, no siempre mantiene el mismo nivel de inspiración a lo largo del álbum, lo que lo convierte en un recorrido interesante pero irregular.

La primera mitad no siempre impacta con el mismo nivel que la banda parece buscar en la segunda mitad. El sonido es innegablemente potente: riffs de guitarra densos, baterías resonantes y la expresiva voz de Myles Kennedy que lo ancla todo. Las melodías están ahí, pero algunos temas se sienten empantanados por la repetición, lo que opaca la intensidad emocional. Aun así, se percibe el afán de la banda por fusionar coros imponentes con ritmos potentes y vibrantes, una combinación que funciona bien incluso cuando no llega a su máximo potencial.

Luego llega la segunda mitad, y todo empieza a encajar. A partir de Tested And Able, el disco cobra vida. Las canciones se sienten más dinámicas, los arreglos más atrevidos y la química de la banda más convincente. El cierre con Slave To Master actúa como un punto de inflexión, inyectando energía, claridad emocional y un toque de introspección que muchos cortes anteriores solo insinuaban, la mejor del disco. 

Lo que mantiene a "Alter Bridge" cautivador, incluso cuando tropieza, es su pasión. Hay un tono agridulce que recorre gran parte de la composición: una sensación de lucha, resiliencia y anhelo que otorga peso emocional incluso a los temas menos memorables. La voz de Kennedy se eleva con convicción, mientras que el trabajo de guitarra de Mark Tremonti se mantiene impecable, repleto de solos expresivos y riffs de buen gusto. No deja de ser cierto que la duración del álbum, de sesenta minutos, resulta desafiante; algunas canciones podrían haberse recortado o ajustado para darle más enfoque a la experiencia.

En definitiva, "Alter Bridge" es un álbum heterogéneo: ambicioso, emotivo y, en ocasiones, brillante, pero también inconsistente y demasiado largo. Es un álbum que captura a una banda en transición, habiendo dejado atrás su etapa Post-Grunge. A pesar de sus irregularidades, el disco deja una impresión persistente: la de una banda talentosa que no tiene miedo de alcanzar lo más alto, incluso si ocasionalmente pierde el equilibrio en el camino.

7.5/10


martes, 27 de enero de 2026

Kreator - "Krushers Of The World" (Thrash)

Con "Krushers of the World", Kreator continúa su largo reinado como una de las fuerzas más resistentes del Thrash, pero los resultados esta vez son divisivos. El disco es innegablemente interesante: enérgico, con una producción impecable y lleno de momentos que sugieren que la banda aún disfruta experimentando tras décadas en el género. Sin embargo, a pesar de esa chispa, este álbum se apoya demasiado en sonidos fáciles y melódicos que no encajan bien con la ferocidad cruda que aún evoca su nombre. El resultado se siente como una versión más accesible, casi 'suavizada', de Kreator, una que podría intrigar a los nuevos oyentes, pero que podría dejar a los fans de toda la vida preguntándose dónde se fue el peligro.

En esencia, "Krushers of the World" sigue siendo inconfundiblemente Thrash. Los riffs galopan, la batería pega fuerte y la rasposa voz característica de Mille Petrozza sigue ofreciendo mucha fuerza. Sin embargo, la composición rara vez se desvía de las estructuras habituales. Hay pocos momentos de sorpresa, y la mayoría de los temas se desarrollan según los patrones esperados: estrofas concisas, estribillos potentes y abundantes solos que llegan justo a tiempo. La peculiaridad es que muchos de esos solos y florituras melódicas toman prestado mucho del Power -pecado-, lo que otorga a partes del álbum un brillo extrañamente triunfal, incluso heroico. Esta mezcla estilística añade color, pero a menudo opaca el filo que siempre ha definido el mejor trabajo de Kreator.

Una de las cualidades más notables del disco es su producción. "Krushers of the World" suena limpio, quizás demasiado limpio. La mezcla se inclina hacia lo pulido y lo himnario en lugar de lo áspero o lo callejero, perdiendo parte de la cruda inmediatez que caracterizó sus álbumes clásicos. Para un género construido sobre el caos y la agresión, esa fluidez puede hacer que incluso los temas más rápidos se sientan extrañamente seguros.

La melodía juega un papel más importante aquí que en cualquier trabajo reciente de Kreator. Grandes estribillos para cantar a coro dominan muchas canciones, invitando a una participación del público más típica de festivales de Metal mainstream que de clubes underground. Es innegable que estos estribillos son pegadizos -se quedan con uno tras una sola escucha-, pero esa accesibilidad tiene un precio. En la segunda mitad del álbum, la abundancia de ganchos brillantes y progresiones de acordes heroicas añade una notable capa de cursilería. La intensidad que antes parecía peligrosa y vital ahora se siente atenuada, como si la banda hubiera cambiado la rabia por la grandeza.

En definitiva, "Krushers of the World" es un disco técnicamente sólido, pero emocionalmente conflictivo. Es más compacto, llamativo y melódico de lo que los fans de siempre podrían esperar: una muestra de maestría musical que sacrifica la intensidad y la agresividad que antaño distinguieron a Kreator. Es Thrash despojado de sus coñazos estatutarios. Los fans acérrimos lo encontrarán demasiado brillante para conectar con él, pero para quienes prefieren el Metal con coros potentes y matices más limpios, este podría ser el álbum más accesible de Kreator en años.

7/10


viernes, 23 de enero de 2026

Megadeth - "Megadeth" (Thrash)

Para una banda que definió (o ayudó a definir) el sonido y el espíritu del Thrash durante más de cuatro décadas, Megadeth — y su disco homónimo y supuestamente último— se siente como una vuelta de honor y una carta de despedida, todo en uno. Cada riff y letra tiene un peso innegable, no por lo que son, sino por lo que representan: el cierre de un capítulo en la historia del Metal. La música tiene un trasfondo melancólico, una tristeza silenciosa bajo sus bordes afilados, como si Dave Mustaine y compañía se despidieran conscientemente de su legado.

Desde el primer tema, el disco rebosa energía. Es rápido, contundente y melódico, con muchas de las notas esperadas de Megadeth: riffs galopantes, solos intrincados y esa precisión rítmica mordaz que convirtió a la banda en uno de los Cuatro Grandes del Thrash. Sin embargo, a pesar de esa intensidad, nunca alcanza la ferocidad de trabajos anteriores como "Rust in Peace" (1990) o "Peace Sells… but Who’s Buying?" (1986). Hay una notable moderación aquí: un equilibrio entre agresividad y reflexión, como si la banda no tuviera nada más que demostrar, pero aun así se sintiera obligada a recordarnos lo que podían hacer a toda máquina.

La voz de Mustaine, sin embargo, acapara quizás demasiado protagonismo esta vez. Su interpretación vocal es fundamental, eclipsando a veces la firmeza de su musicalidad. La mueca de desprecio que antes sonaba venenosa y urgente ahora se percibe como torpe en la mezcla, diluyendo las sutiles complejidades de las guitarras gemelas y la sección rítmica. Es una decisión que puede dividir a los fans de toda la vida -algunos podrían percibir confianza, otros ego-, pero es inconfundiblemente Mustaine.

Sonoramente, "Megadeth" es un álbum bien producido con muchos momentos que recuerdan al pasado histórico de la banda. Muchos temas parecen reflejos o ecos de clásicos anteriores. Hay riffs que podrían haber salido directamente de "Countdown to Extinction" (1992), armonías que recuerdan a "Youthanasia" (1994) y cortes rítmicos que recuerdan a "Cryptic Writings" (1997). Es como si la banda hubiera rebuscado en su propia historia y hubiera creado un collage de lo que los hizo grandes. Aunque pueda sonar fortuito, para sus fieles seguidores funciona como una despedida nostálgica.

Entre las canciones destacadas, Tipping Point se erige como la estrella: trepidante, bien construida y melódica en el mejor de los sentidos. Let There Be Shred también cumple, haciendo honor a su título con un trabajo de guitarra deslumbrante y un estilo técnico que encantará a cualquier fan del estilo preciso de Megadeth. Pero más allá de esos puntos culminantes, gran parte del álbum se asienta en un ritmo cómodo, consistente pero rara vez sorprendente. No hay clásicos instantáneos aquí, ni momentos como Holy Wars o Symphony of Destruction que redefinan nada.

En definitiva, "Megadeth" es un álbum que será recordado menos por sus canciones y más por lo que representa: la declaración final de una de las bandas más influyentes del Metal. Es enérgico, técnicamente sólido y, en muchos sentidos, una despedida adecuada; no por ser perfecto, sino porque se siente humano, ligeramente cansado y consciente de su propio lugar en la historia. El final de una era rara vez suena tan consciente o tan agridulce.

7/10


miércoles, 21 de enero de 2026

Marianas Rest - "The Bereaved" (Melodic Death / Doom)

El último lanzamiento de Marianas Rest, "The Bereaved", es un viaje nocturno y melancólico a través del familiar terreno emocional que la banda finlandesa ha cultivado en sus álbumes anteriores. La banda se mantiene firmemente arraigada en la tradición del Death Melódico por el que su país se ha hecho conocido -atmósferas gélidas, melodías tristes y bases rítmicas contundentes- pero aquí, en lugar de reinventar su fórmula, la refinan. El resultado es un álbum que se siente cohesivo y emotivo, aunque no lleve su sonido a nuevos territorios.

Desde el primer tema, "The Bereaved" exuda una sensación de melancolía. La producción posee una cualidad nocturna y brumosa: cada nota parece resonar contra las frías paredes de un vasto espacio vacío. Las guitarras tejen armonías lúgubres que brillan sobre la densa sección rítmica, mientras que las voces rugientes emergen como lamentos distantes en lugar de ataques directos. Es música pesada, no solo sonoramente, sino también emocionalmente; La banda canaliza el dolor y la introspección más que la agresión, lo que siempre los ha distinguido de muchos de sus colegas.

Uno de los puntos fuertes del álbum reside en el trabajo de la guitarra líder. A lo largo de "The Bereaved", los solos melódicos surcan la mezcla con precisión y sentimiento, elevando a menudo las canciones desde sus profundidades melancólicas a momentos de belleza catártica. No presumen de tecnicismo por sí mismos, sino que contribuyen a la atmósfera y la emoción de cada canción. Esta atención a la atmósfera y la textura, en lugar de a la brutalidad pura, se ha convertido en un sello distintivo del sonido de Marianas Rest, y sigue brillando aquí.

Comparar "The Bereaved" con los trabajos anteriores de la banda -"Auer" (2023) y "Fata Morgana" (2021)- revela continuidad. Mientras que el segundo se inclinó con fuerza hacia la melancolía melódica y el primero exploró un paisaje sonoro ligeramente más expansivo, "The Bereaved" se siente más introspectivo, con un tono más nocturno. La composición es más precisa y deliberada, aunque la banda se mantiene en gran medida dentro de su zona de confort.

Aunque el disco no innova dentro del género sí contiene momentos de genuina resonancia emocional. Canciones como Divided, Diamonds In The Rough y Pity The Living, destacan por sus fuertes líneas melódicas y su ritmo emotivo. En estos temas, la banda encuentra un equilibrio perfecto entre pesadez y vulnerabilidad, brindando a los oyentes la catarsis que define lo mejor del Metal finlandés. La interacción de la melodía melancólica y el ritmo sombrío en estas canciones crean los pasajes más memorables del disco.

En general, "The Bereaved" es una sólida incorporación al catálogo de Marianas Rest un álbum que se siente como una contemplación nocturna en forma musical. Puede que no sea innovador ni sorprendente, pero refuerza la identidad de la banda.

7.5/10


sábado, 17 de enero de 2026

Anna Pest - "Dark Arms Reach Skyward With Bone White Fingers II: Be (Not) Afraid" (Deathcore / Technical Death / Grindcore / Shoegaze)

"Dark Arms Reach Skyward With Bone White Fingers II: Be (Not) Afraid" de Anna Pest no es un disco fácil de definir. A lo largo de su duración, da la sensación de ser lanzado a un laberinto mecánico construido a partir de la emoción y la precisión, un espacio donde el caos y la técnica coexisten de forma incómoda pero intencionada. Es técnico, caótico, denso y, en ocasiones, incluso sofocante en su complejidad; sin embargo, de alguna manera, sigue siendo emocional y extrañamente humano bajo toda la disonancia.

Este es en gran medida un álbum conceptual, aunque su 'concepto' no se transmite tanto a través de la narrativa como a través del sentimiento. La música lidia con la ansiedad existencial: la sensación de luchar contra la falta de sentido o de ser consumido por los propios patrones de pensamiento. El resultado es algo violento e introspectivo, una visión sonora del pavor existencial representada a través de blastbeats, compases cambiantes y armonías disonantes que suenan como si se derrumbaran sobre sí mismas.

El uso que Anna Pest hace del género es ambicioso y desenfrenado. Puedes empezar con un ritmo Techdeath, solo para que la canción se fragmente en gritos de Grindcore y luego, de forma igualmente inesperada, se abra a una neblina de texturas Shoegaze. Ese cambio entre la agresividad implacable y la melancolía suave y brillante define la identidad experimental del álbum. La banda no solo coquetea con las fronteras del género; las trata de disolver, creando un collage donde coexisten el Grindcore, el Deathcore y el Post. El resultado es emocionante por momentos y desorientador en otros.

La mayor fortaleza del disco puede ser también su principal defecto: su negativa a comprometerse con una identidad sonora única. La mezcla caótica de texturas, compases e ideas tonales puede hacer que el oyente se sienta como si hubiera entrado en varios álbumes a la vez. A veces resulta estimulante: el sonido de la verdadera experimentación sin restricciones creativas. Otras veces, la inconsistencia dificulta la conexión emocional, como si la densidad e imprevisibilidad del álbum fueran a costa de la cohesión.

Aun así, incluso cuando el experimento no triunfa del todo, hay algo magnético en la visión de Anna Pest. "Dark Arms Reach Skyward With Bone White Fingers II: Be (Not) Afraid" es el tipo de disco que llama la atención, no por su perfección, sino por su vivacidad: lidia con ideas, emociones y métodos en tiempo real. Es caótico, sí, pero también audazmente sincero en su exploración del miedo, la fragilidad y la catarsis a través del sonido.

7.5/10


jueves, 15 de enero de 2026

The Ruins Of Beverast - "Tempelschlaf" (Black / Doom)

El nuevo trabajo de The Ruins Of Beverast, "Tempelschlaf", sumerge a la banda en una neblina ritualista y nocturna, pero no supera el imponente legado de sus trabajos anteriores. Este disco se siente agresivo pero sobrio, cavernoso pero extrañamente estilizado y a pesar de su densidad y atmósfera ominosa, resulta más predecible y menos exótico que los mejores momentos de la banda.

Desde los primeros momentos, "Tempelschlaf" envuelve al oyente con un aura ritualista: buena percusión -lo mejor del trabajo-, mantras vocales resonantes y sonido Drone crean una sensación de ceremonia nocturna que se desarrolla de forma subterránea. La producción se centra en unos graves densos y reverberantes que hacen que el álbum se sienta húmedo y cavernoso.

A pesar de esta carga, el disco se escucha claro y navegable, con su fría arquitectura dispuesta en largos sonidos de reverberación de guitarra y patrones de batería mesurados. "Tempelschlaf" marca un paso significativo desde los sonidos  Black de sus inicios a "Exuvia" (2017) -su mejor disco a la fecha-. Los tempos son más lentos y los riffs priorizan las figuras contundentes y sostenidas sobre los frenéticos aluviones de trémolo que una vez definieron gran parte del ataque de la banda.

Efectivamente persisten elementos del Black, pero ahora se entrelazan con estructuras que se sienten menos cercanas a ese estilo. Este cambio amplifica la cualidad ritualista y procesional del álbum, pero no se si necesariamente lo ha hecho para mejor.

Para los oyentes atraídos por el Doom denso, ominoso y ritualista con un toque ennegrecido, "Tempelschlaf" será una experiencia envolvente; su mezcla cavernosa y su ritmo sombrío ofrecen mucho en lo que sumergirse. Pero para aquellos que aprecian The Ruins Of Beverast principalmente por su imprevisibilidad, inflexiones exóticas y composición laberíntica, este álbum puede parecer menos aventurero en un catálogo por lo demás visionario.

7/10


martes, 13 de enero de 2026

Enshine - "Elevation" (Melodic Death / Doom)

Once años después de su último álbum, "Origin" (2015), el dúo sueco-francés Enshine finalmente regresa con "Elevation", y la espera ha merecido la pena. Conocidos por tejer melancolía cósmica con texturas melódicas de Death y Doom, Enshine ha sido una banda que difumina los límites entre la pesadez y la serenidad. "Elevation" continúa ese legado, pero con una mayor soltura, una sensación de descubrimiento más improvisada que hace que el álbum se sienta orgánico y a la vez transportante.

Lo que destaca de inmediato es el trabajo de guitarra, en constante movimiento, de la mejor manera posible. En lugar de riffs rígidos o una interpretación excesivamente técnica, las guitarras fluyen y brillan, creando un paisaje que respira. Capas de líneas melódicas se entremezclan, expandiéndose y colapsando lentamente alrededor de ritmos constantes y fascinantes. Es como si la banda invitara a los oyentes a sumergirse en el sonido en lugar de quedarse fuera y analizarlo. Esa energía improvisada le da a "Elevation" una calidez rara vez encontrada en un Metal tan meticulosamente construido.

Las voces, como siempre, anclan este remolino atmosférico en algo primario y emocional. Los growls mortales se asientan debajo de la mezcla, casi entretejidos con la instrumentación en lugar de dominarla. No se perciben como agresión; se perciben como gravedad: el peso que impide que el paisaje sonoro se desvanezca por completo. Su textura complementa las melodías a la perfección, añadiendo profundidad a las estructuras sonoras, por lo demás oníricas.

"Elevation" realmente hace honor a su nombre. Este es un álbum diseñado para hacerte trascender, y lo hace no a través de la grandeza, sino a través de la inmersión. El disco se mueve en oleadas: a veces glacial e introspectivo, otras veces surgiendo con una intensidad serena. Es música para perderse, especialmente cuando los riffs de guitarra toman la delantera y te elevan hacia un territorio vasto y luminoso.

Compararlo con los discos anteriores de Enshine hace que su evolución sea aún más impactante. "Origin" (2015) se sintió como una continuación cuidadosamente construida de "Singularity" (2013): denso, atmosférico y arquitectónicamente preciso. Aquellos álbumes anteriores exploraban la melancolía cósmica a través de una composición precisa: capas de teclados, ritmos ajustados y fraseo melódico que se desplegaba como un reloj. "Elevation", en cambio, se siente liberado. Es como si, tras años de refinar su estética, Enshine hubiera decidido dejarla respirar. Las guitarras tienen más espacio. Las texturas de sintetizador se dejan llevar en lugar de dictar. Se trata menos del destino y más del viaje entre estrellas.

Tras una década de espera, "Elevation" continúa la historia de Enshine y la mantiene. La fusión del Melodeath y el Doom lo hace fluido y trascendental. El trabajo es pesado e hipnótico, triste y extrañamente eufórico. En resumen, "Elevation" nos recuerda que, a veces, los mejores viajes son los que tardan en llegar.

8.5/10


jueves, 8 de enero de 2026

Ellende - "Zerfall" (Melodic Black / Atmospheric Black)

"Zerfall" de los austríacos de Ellende es un disco de Black, un tanto depresivo e intensamente atmosférico que busca la devastación emocional y la catarsis a partes iguales. Presenta un sonido denso y complejo, tan agridulce como brutal, que se mueve constantemente entre la desesperación asfixiante y destellos de belleza melódica. En conjunto, se percibe como una obra ambiciosa y emocionalmente intensa, cuyo alcance está muy bien logrado y sorprende que sea uno de los primeros discos del año.

En esencia, "Zerfall" está impregnado de Black, con pasajes explosivos, riffs de trémolo y voces angustiadas que anclan el álbum en una perspectiva de desolación. Alrededor de esa base, se encuentra un fuerte sentido melódico extraído del Progresivo, el Post y un toque de Power e incluso algo de Alternativo. Este enfoque híbrido le da al disco una cualidad inquieta y exploratoria, como si intentara constantemente traducir el dolor en algo grandioso y arrollador en lugar de simplemente abrasivo. El resultado es un sonido denso y melódico a la vez, que combina solos tristes y texturas atmosféricas sobre un pulso rítmico vibrante.

El álbum suena a menudo realmente bien, donde el bajo se abre paso con una presencia rica y clara que añade calidez y profundidad a los arreglos. También hay momentos de arreglos y texturas que valen la pena. Estos toques refuerzan la profunda atmósfera que puede tener "Zerfall" cuando se inclina hacia la sutileza y el contraste dinámico, permitiendo que sus melodías respiren y que su tristeza se sienta vivida en lugar de interpretativa.

Sin embargo, diría que "Zerfall" se ve lastrado por una ejecución inconsistente que le impide alcanzar su máximo potencial. La batería se siente demasiado redonda y demasiado directa en la mezcla, sobresaliendo del sonido, por lo demás envolvente, de una forma que puede resultar distractora. En lugar de hundirse en la niebla sonora y apoyar la atmósfera, a veces parecen estar sobre ella, desviando la atención de las emociones que la banda intenta crear.

Las interpretaciones y los arreglos también, en ocasiones, socavan la atmósfera cuidadosamente cultivada del álbum. La teatralidad de algunos solos de guitarra y rellenos de batería puede caer en una grandilocuencia algo excesiva, perturbando la frágil atmósfera con florituras que parecen más ostentosas que sinceras. Varios temas crean una atmósfera realmente cautivadora, como Wahrheit Teil I y II y aunque algunas canciones languidecen en un solo riff durante demasiado tiempo el disco está bastante bien.

“Zerfall” sigue siendo, en última instancia, una experiencia agridulce: oscura, depresiva y atmosféricamente rica, pero desigual en cómo cumple sus grandes ambiciones. Cuando todo encaja, es poderosa y conmovedora; cuando no es así, se siente como una conversación que nunca termina.

7.5/10