Hay discos malos, y luego están los discos que te hacen replantearte el propósito de la crítica musical. "Miserere", el álbum debut de Mourning Star, pertenece sin duda a la segunda categoría. Publicado como un proyecto independiente de un supuesto estilo Epic Doom, el álbum aparentemente busca oscuridad, grandiosidad, dramatismo orquestal y ambición conceptual. Es una forma notablemente elaborada de explicar lo que llega a una simple conclusión: a veces, las cosas simplemente no funcionan.
El primer y más evidente problema es la ejecución instrumental, que es pésima. Hay muy poca sensación de control, dinámica o diálogo musical entre los diferentes elementos. Las guitarras, la batería, la orquestación y las voces a menudo parecen ocupar el mismo espacio sonoro sin formar un todo realmente coherente. La técnica no es buena y "Miserere" ofrece una demostración casi didáctica de como no-se-hace. Las interpretaciones a menudo dan la impresión de ser un personal al servicio de las composiciones, más que músicos que intentan demostrar que saben tocar sus instrumentos.
La sección rítmica es particularmente desconcertante. Se supone que esto es Doom, o al menos algo que se inspira en la estética del género, pero el enfoque rítmico parece basarse en otra cosa, hace que la batería parezca, si no es que es, un beat box. El Doom tradicionalmente depende de la contundencia, la paciencia, la tensión y la manipulación deliberada del espacio. Aquí, la música suena con frecuencia como si alguien se hubiera confundido en la programación. El resultado no es ni aplastante ni majestuoso; simplemente es malo.
Y luego está la ambición. "Miserere" pretende ser una declaración épica, presumiblemente conceptual, con arreglos Sinfónicos, atmósferas oscuras y una grandilocuente narrativa. Todos los ingredientes están presentes. Desafortunadamente, la ambición desmedida se convierte en parodia. En lugar de crear un universo imponente, el álbum recuerda repetidamente al oyente que se esfuerzan demasiado por sonar importante. La solemnidad se exagera, el drama se vuelve teatral y el concepto termina sintiéndose menos como una visión artística que como una caricatura de la misma.
Esto es particularmente lamentable porque la idea básica no es intrínsecamente mala. El proyecto se describe a sí mismo como una combinación de riffs potentes, arreglos orquestales, voces inquietantes y atmósferas melancólicas, inspirándose en las tradiciones del Metal Gótico y Sinfónico. Sin duda, hay suficiente material para sugerir que el creador tenía una visión muy específica de lo que "Miserere" debía ser. El problema es que la ejecución jamás se acerca a la magnitud de la intención.
Es común encontrar discos malos de vez en cuando. La mayoría simplemente no los reseño. La vida es demasiado corta y hay demasiados álbumes excelentes esperando ser escuchados. Pero ocasionalmente aparece un disco tan fundamentalmente fallido que ignorarlo se siente casi irresponsable. En esos casos, escribir sobre el álbum se convierte menos en crítica y más en un servicio público. "Miserere" es uno de esos casos. Es demasiado ambicioso sin ser nada épico, mecánico sin ser enérgico, pesado sin ser aplastante y pseudo sinfónico sin alcanzar una verdadera grandeza. Puede que haya pasión detrás, e incluso que se esconda una idea musical valiosa bajo las capas de orquestación y la agresividad mal canalizada. Desafortunadamente, la pasión no puede compensar una mala ejecución.
3/10. Para rematar, otra portada con IA
