Hay bandas que pasan toda su carrera intentando reinventarse, y luego está Amon Amarth, un grupo que descubrió su fórmula ganadora hace tanto tiempo que abandonarla sería, probablemente, el equivalente musical a un vikingo arrojándose al mar sin barco. En serio, estos suecos han encontrado su nicho en la mitología nórdica, las melodías épicas, los riffs potentes y los inconfundibles guturales de Johan Hegg. Tendrían que estar muertos y helados antes de abandonar ese terreno y, francamente, ¿por qué deberían hacerlo? "The Allfather Awakens" demuestra una vez más que conocer tus puntos fuertes no es necesariamente una limitación creativa.
A lo largo de diez temas, Amon Amarth ofrece exactamente lo que sus seguidores esperan: un Metal melódico y contundente, con los ganchos suficientes para hacer que incluso el guerrero más curtido en mil batallas sacuda la cabeza hasta que se le caiga el casco. La composición resulta familiar, a veces rozando lo predecible, pero la banda sabe cómo hacer que estos ingredientes funcionen. Las guitarras aportan los esperados ritmos galopantes y melodías memorables, mientras que la sección rítmica mantiene el impulso con la determinación de un 'drakkar' acercándose a costas hostiles. Nada aquí sugiere una ruptura radical con su sonido establecido, pero hay calidad suficiente para mantener el viaje entretenido.
Eight Legs Of Thunder es uno de los momentos más sólidos del álbum; combina la característica sensibilidad melódica de la banda con un ritmo enérgico y un estribillo contagioso. Die With A War Cry y We Rule The Waves son otros puntos culminantes, ya que ofrecen la agresividad, los riffs memorables y la atmósfera épica que se han convertido en señas de identidad de Amon Amarth. Puede que estas canciones no reescriban la historia del Viking, pero cumplen a la perfección su cometido: hacer que quieras subir el volumen y alzar tu hacha de batalla imaginaria.
Sin embargo, la verdadera sorpresa es Upphaf. Esta pieza de Folk acústico supone un desvío inusual para una banda que lleva décadas haciendo de la distorsión y los guturales algo prácticamente obligatorio. Inspirada en el poema nórdico Völuspá, se despoja de la habitual armadura metálica y adopta un enfoque más atmosférico y narrativo. El resultado es genuinamente atractivo y aporta una dimensión diferente al álbum sin sonar como un experimento forzado. Más bien, demuestra que la identidad de Amon Amarth se basa en algo más que guitarras pesadas e imaginería vikinga. La dejo nominada como contendiente a Canción del Año de ELOMC. El resto de los temas mantiene un nivel consistentemente agradable, aunque el álbum a veces acusa la familiaridad propia de una fórmula tan consolidada.
Amon Amarth se ha convertido en una especie de AC/DC del Viking y Extreme Power: reconocibles al instante, fieles a su sonido característico y poco propensos a sorprender a quienes busquen una transformación estilística radical. Sin embargo, al igual que los australianos, sigue creando discos sumamente disfrutables sin necesidad de reinventar nada, estos suecos continúan ofreciendo un Metal fácil de apreciar y al que resulta difícil resistirse. "The Allfather Awakens" es un disco muy bueno de una banda que sabe exactamente quién es.
8/10
