Hay bandas que definen un género y, luego, están aquellas que hacen que todas las demás vivan a su sombra. Insomnium pertenece a esta última categoría: han marcado la pauta en el Death Melódico, de modo que cualquier nuevo lanzamiento en este estilo invita inevitablemente a la comparación con su catálogo. Esto es, a la vez, un privilegio y una carga. Con "Netherworlds", los finlandeses ofrecen la calidad, la atmósfera y la composición a las que nos tienen acostumbrados, aunque no lleguen a alcanzar las cotas de sus obras más excepcionales.
Desde el inicio gélido y teatral de The Cold Song hasta el tramo final, de carácter reflexivo, "Netherworlds" se percibe como un viaje por un territorio ya conocido de Insomnium, pero que cuenta con suficientes detalles novedosos como para mantener el interés. La melancolía característica de la banda sigue siendo irresistible. Las guitarras se entrelazan en armonías lúgubres, los riffs ganan peso sin asfixiar las melodías, y los arreglos permiten que la música respire, en lugar de limitarse a superponer capas una tras otra. Existe una cualidad etérea a lo largo de todo el álbum -como si las canciones flotaran en un sueño apenas recordado-, sin que esta atmósfera sacrifique en ningún momento la contundencia sonora.
La instrumentación posee una profundidad admirable. Las guitarras no se limitan a ofrecer ganchos y riffs; dialogan entre sí, se solapan y construyen una tensión emocional, mientras que la sección rítmica ancla la música con una precisión vigorosa. La voz gutural de Niilo Sevänen conserva su autoridad habitual, creando un contraste eficaz con los pasajes de voz limpia y las texturas más delicadas de la banda. Temas como Remembrance y Gleam in the Black -la mejor del disco junto Arch of the Sky- demuestran con qué naturalidad Insomnium logra combinar melodías directas con trasfondos más oscuros. The Hour Grows Late, que cuenta con la colaboración de miembros de Amorphis, se despliega como una pieza de múltiples capas y un aire casi cinematográfico, mientras que Ethereal Sleep se inclina hacia la vertiente onírica del álbum. The Banished aporta una bienvenida dosis de agresividad, y Journey’s End cierra el disco con un tono sombrío y contemplativo.
El punto fuerte reside en la composición. Nada parece haber sido ensamblado sin cuidado: las transiciones tienen un propósito, las melodías perduran en la memoria e incluso los momentos más sosegados contribuyen al arco emocional del álbum. Insomnium sabe exactamente cómo equilibrar la belleza y la desesperación, la accesibilidad y la profundidad. El riesgo, por supuesto, es que una banda tan competente puede hacer que la excelencia parezca algo rutinario. "Netherworlds" mantiene un nivel sólido de principio a fin, pero esa misma constancia hace que algunos pasajes resulten familiares en lugar de reveladores. Cuando uno ha ayudado a establecer el estándar, el simple hecho de alcanzarlo puede resultar menos emocionante de lo que debería.
También esperaba que algunas canciones del reciente EP "Songs of the Dusk" se incluyeran en este disco, de ser así este podría ser un trabajo cercano a la perfección. No fue así, y es una lástima: Flowers of the Night, Stained in Red y Song of the Dusk se cuentan entre los trabajos más destacados de Insomnium en los últimos años.
Aun así, estas son críticas que surgen de unas expectativas muy elevadas. "Netherworlds" es un álbum atmosférico, interpretado con maestría y repleto de canciones cuidadosamente elaboradas, lo que reafirma la posición de Insomnium en la cima del Melodeath. No es su obra maestra definitiva, "Winter's Gate" (2016) lo sigue siendo, pero es otro lanzamiento sólido y emocionalmente rico de una banda que sigue sirviendo de referencia para el resto del género.
8/10

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