Hay algo frustrante en "Cursum Perficio". Anthrax es una banda con un legado enorme, capaz de ofrecer música agresiva, enérgica e inmediatamente reconocible, pero este nuevo disco parece decidido a alejarse aún más de algunas de esas cualidades. En su lugar, "Cursum Perficio" continúa la trayectoria gradual de la banda hacia un sonido más suave, melódico y accesible, sacrificando gran parte de la energía cruda que alguna vez hizo de Anthrax una propuesta tan apasionante.
Eso no significa necesariamente que sea un mal álbum. De hecho, "Cursum Perficio" es un trabajo perfectamente competente de principio a fin. Los músicos saben exactamente lo que hacen, la producción es pulida, las interpretaciones son sólidas y hay suficientes ideas repartidas por todo el disco como para mantener el interés. El problema es que esas ideas rara vez se convierten en algo memorable. Es un álbum que constantemente ofrece motivos para prestar atención, pero muy pocas razones para recordar lo que se acaba de escuchar.
La característica más notable es el mayor énfasis en la melodía. Anthrax nunca ha sido ajeno a los elementos melódicos, pero aquí estos dominan frecuentemente las composiciones. Las guitarras suenan menos amenazantes, los arreglos se perciben más controlados y la atmósfera general es considerablemente menos agresiva que la del material clásico de la banda. Hay momentos en los que este enfoque funciona, sobre todo cuando se permite que las melodías respiren y la banda encuentra un buen equilibrio entre contundencia y accesibilidad. Por desgracia, esos momentos no son lo bastante frecuentes como para dotar al álbum de una identidad sólida.
Y, en última instancia, ese es el mayor problema de "Cursum Perficio": deja muy poca huella. Hay secciones interesantes, buenos riffs y destellos ocasionales del Anthrax que conocemos, pero tienden a aparecer brevemente antes de desvanecerse en otro pasaje razonablemente melódico y predecible. En lugar de construir momentos culminantes memorables, muchas canciones simplemente mantienen el mismo nivel de intensidad. No es un disco ofensivo, ni está mal interpretado, ni resulta en absoluto vergonzoso. Es, sencillamente... anodino.
Es posible que algunos oyentes, quizás los más jóvenes, aprecien la evolución de la banda y su dirección hacia un sonido más limpio y melódico. Sin embargo, para quienes busquen una experiencia de Thrash agresiva, este disco es cada vez más ajeno a aquello que hizo especial a Anthrax en sus inicios.
En resumen, "Cursum Perficio" no es un mal disco de Anthrax. Es algo más frustrante: un trabajo mediocre. La banda sigue teniendo el talento, la experiencia y la destreza musical para crear algo potente, pero esta vez el resultado se percibe demasiado conservador, demasiado pulido y, en última instancia, demasiado impersonal. Hay algunas chispas, pero nunca las suficientes para prender el fuego.
6.5/10. Al menos se lucieron con la portada.
