Tarja Turunen regresa con "Frisson Noir", un álbum que llega con una fuerza sorprendentemente potente. La propia cantante lo describe como el disco más pesado de su carrera en solitario y la descripción es cierta: la canción que da título al álbum -y que es la mejor del álbum- tiene una fuerza que rara vez alcanzaba en sus trabajos anteriores, acompañada de un trabajo de guitarra más crudo de lo que suele permitir la cuidada producción orquestal.
Temas como Blaze Forever se centran casi por completo en la agresividad sostenida, con los elementos orquestales relegados a un segundo plano, permitiendo que las guitarras lleven el peso del álbum en lugar de esconderse tras un brillo sinfónico. Para una artista cuyo catálogo a menudo se ha inclinado hacia lo cinematográfico y lo contenido, este giro hacia algo más crudo y directo es la cualidad más inesperada del disco. Lo que no ha cambiado -y podría decirse que nunca lo hará- es su voz.
Dos décadas después de su salida de Nightwish, la voz de Tarja permanece sorprendentemente intacta. Su interpretación es segura en todo momento, manteniéndose firme incluso en los arreglos más pesados del álbum con gran dominio de los registros, ciertamente sigue sonando como una cantante en la cima de su carrera, en lugar de una que vive de su reputación.
Es verdad que Tarja siempre será recordada como la voz original de Nightwish, pero "Frisson Noir" es una prueba más de que ha construido una respetable identidad en solitario, mucho más allá de esa etapa. Algunos críticos -entre los que me incluyo- han argumentado que este álbum supera incluso los trabajos más recientes de su ex-banda, lo que dice tanto de su continua relevancia como de viejas rivalidades.
Donde el disco resulta menos convincente es en su permanencia. Es una escucha interesante -hay momentos individuales potentes- y es evidente que se ha dedicado mucho esfuerzo a la producción y los arreglos, pero las canciones en sí no son del todo brillantes, y a menudo hay demasiados elementos en juego como para que una sola idea se consolide por completo, que las tiene buenas, pero rara vez se convierten en el tipo de canción que tarareas días después.
Las colaboraciones son un punto fuerte. Dani Filth, Apocalyptica, Marko Hietala y Chad Smith, baterista de Red Hot Chili Peppers, participan en el álbum y las colaboraciones se justifican por sí solas, sin parecer meros argumentos de marketing. El reencuentro con Hietala, excompañero de Nightwish y también ex de esa banda, en Leap Of Faith tiene una gran carga emocional. Al final, "Frisson Noir" es un hito en la carrera de Tarja, contundente y melódico, bien elaborado y en ocasiones, emocionante, pero no del todo definitivo.
7.5/10. Excelente portada.

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