En "In Somnolent Ruin", Draconian hace lo que mejor sabe: extender el largo y melancólico arco del Doom Gótico con paciencia, contundencia y una atmósfera profundamente inmersiva. El disco no busca grandes sorpresas, innovaciones ni desvíos experimentales, pero esa sobriedad es parte de su fuerza. No quiero dejar de expresar mi emoción al ver la llegada de este nuevo trabajo, de gente que ha sido Disco de Año 2020 y Disco Doom del Año 2015 de este humilde sitio.
Draconian se ha destacado durante mucho tiempo como una de las bandas más consistentes del género, y este álbum refuerza esa reputación. A lo largo del disco, refinan en lugar de reinventar, construyendo pasajes de desarrollo lento donde la pesadez, la melodía y la tensión emocional se mueven en un equilibrio preciso. Este enfoque familiar hace que el disco se sienta como una continuación segura de su identidad, en lugar de un reinicio radical.
Lo que hace que "In Somnolent Ruin" sea tan cautivador es la disciplina de la banda en la composición. Las canciones se desarrollan con un ritmo deliberado, y Draconian superpone repetidamente la voz limpia de Lisa Johansson -quien vuelve a la banda, ocupando el lugar que dejó durante diez años a Heike Langhans-, con los guturales y texturas instrumentales expansivas en una única arquitectura lúgubre. El resultado es ostentoso, rico, controlado e inmersivo.
La producción también merece mención. La ejecución impecable y suntuosa del álbum, así como su atmósfera cautivadora, lo que sugiere que cada elemento ha sido moldeado con esmero estético. En lugar de saturar el sonido, la banda permite que cada capa respire, lo que crea una experiencia auditiva amplia, oscura y gratificante.
El mencionado regreso de Lisa Johansson añade otra dimensión significativa, recuperando una química emocional familiar con la interpretación más cruda del líder de la banda, Anders Jacobsson. Ese contraste sigue siendo una de las fortalezas definitorias de Draconian, y aquí ayuda a que el álbum se sienta a la vez íntimo y monumental. Incluso cuando el material se mantiene cerca de la fórmula establecida de la banda, la interpretación y los arreglos lo elevan por encima de la mera repetición.
Si hay alguna limitación, es simplemente que los oyentes que esperen un cambio estilístico drástico no lo encontrarán aquí. Pero "In Somnolent Ruin" no necesita un giro radical para justificarse. Su éxito está en profundizar en un lenguaje que Draconian ha perfeccionado durante décadas, y en transformar la atmósfera, el detalle y la carga emocional en algo que resulta a la vez familiar y vital.
En definitiva, se trata de un álbum maduro y meticulosamente elaborado que confirma la posición de Draconian como maestros de su género. Puede que no sorprenda, pero resuena, y ese suele ser el mayor logro en el Doom. Los mejores temas son The Monochrome Blade, nominada como Canción del Año de ELOMC, Anima, The Face Of God y Cold Heavens. Un disco que estará en todas las listas de este año.
8.5/10. Excelente portada.
