Immolation vuelve con un muy buen trabajo, de los que nos tienen mal acostumbrados. Está claro porque son una de las mejores bandas de Death, esta gente tuvo una trayectoria legendaria a finales de los 90's y un poco más con clásicos como "Here In After" (1996), "Close to A World Below" (1999) y "Unholy Cult" (2002), y desde entonces sus álbumes se han mantenido en un punto intermedio entre decentes y buenos. Ahora siguen demostrando que aún tienen que ofrecer.
Con precisos cuarenta y dos minutos de duración, "Descent" es conciso, directo e implacablemente brutal, una poderosa declaración de que siguen estando entre los mejores del Metal extremo. Este no es el álbum con cinco años de retraso como parecía "Acts of God" (2022); es más nítido y directo, cambiando los pasajes extensos y relativamente melódicos por una agresividad universal. Mientras que ese trabajo fue su álbum más largo hasta la fecha y a veces divagaba, "Descent" golpea sin dar respiro.
Comparado con "Kingdom Of Conspiracy" (2013), que para mí sigue siendo el mejor de su etapa moderna y que califico como imprescindible, "Descent" redobla la apuesta por lo que hace que Immolation sea aterrador: un ritmo implacable, una atmósfera asfixiante y un control infalible que pocas bandas pueden igualar. Immolation demuestra una técnica impecable y una ejecución precisa de principio a fin, adentrándose en sus intrincadas estructuras musicales que se retuercen como un laberinto de terror.
Las guitarras de "Descent" son ardientes, la batería ruidosa y caótica, y todo te deja atónito. Los riffs son contundentes y pegadizos -algo poco común en el Death-, mientras que la voz de Ross Dolan se alza imponente e inamovible, tan potente como siempre, con unos guturales que no parecen haber envejecido. Los solos del guitarrista Robert Vigna se elevan con una intensidad descontrolada que añade un toque casi psicótico a la agresividad.
Lo verdaderamente asombroso es ver a Immolation en esta forma después de tantos años. Suenan como ellos mismos; nadie más suena como Immolation; muchos solo parecen influenciados por ellos. La producción moderna aporta claridad sin mermar su capacidad de arrollar y dominar, potenciando su fuerza en lugar de diluirla. Temas como el que abre el álbum, These Vengeful Winds, y el que le da título, Descent (un resumen de seis minutos de todo lo que explora el disco), demuestran que el cuarteto dedicó tiempo a perfeccionar este trabajo. Si pensabas que la época dorada del Death había terminado, piénsalo de nuevo, Immolation acaba de demostrar que el trono aún tiene dueño.
8.5/10. Excelente portada.

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