"Dark Arms Reach Skyward With Bone White Fingers II: Be (Not) Afraid" de Anna Pest no es un disco fácil de definir. A lo largo de su duración, da la sensación de ser lanzado a un laberinto mecánico construido a partir de la emoción y la precisión, un espacio donde el caos y la técnica coexisten de forma incómoda pero intencionada. Es técnico, caótico, denso y, en ocasiones, incluso sofocante en su complejidad; sin embargo, de alguna manera, sigue siendo emocional y extrañamente humano bajo toda la disonancia.
Este es en gran medida un álbum conceptual, aunque su 'concepto' no se transmite tanto a través de la narrativa como a través del sentimiento. La música lidia con la ansiedad existencial: la sensación de luchar contra la falta de sentido o de ser consumido por los propios patrones de pensamiento. El resultado es algo violento e introspectivo, una visión sonora del pavor existencial representada a través de blastbeats, compases cambiantes y armonías disonantes que suenan como si se derrumbaran sobre sí mismas.
El uso que Anna Pest hace del género es ambicioso y desenfrenado. Puedes empezar con un ritmo Techdeath, solo para que la canción se fragmente en gritos de Grindcore y luego, de forma igualmente inesperada, se abra a una neblina de texturas Shoegaze. Ese cambio entre la agresividad implacable y la melancolía suave y brillante define la identidad experimental del álbum. La banda no solo coquetea con las fronteras del género; las trata de disolver, creando un collage donde coexisten el Grindcore, el Deathcore y el Post. El resultado es emocionante por momentos y desorientador en otros.
La mayor fortaleza del disco puede ser también su principal defecto: su negativa a comprometerse con una identidad sonora única. La mezcla caótica de texturas, compases e ideas tonales puede hacer que el oyente se sienta como si hubiera entrado en varios álbumes a la vez. A veces resulta estimulante: el sonido de la verdadera experimentación sin restricciones creativas. Otras veces, la inconsistencia dificulta la conexión emocional, como si la densidad e imprevisibilidad del álbum fueran a costa de la cohesión.
Aun así, incluso cuando el experimento no triunfa del todo, hay algo magnético en la visión de Anna Pest. "Dark Arms Reach Skyward With Bone White Fingers II: Be (Not) Afraid" es el tipo de disco que llama la atención, no por su perfección, sino por su vivacidad: lidia con ideas, emociones y métodos en tiempo real. Es caótico, sí, pero también audazmente sincero en su exploración del miedo, la fragilidad y la catarsis a través del sonido.
7.5/10
