“An Undying Love For A Burning World” es una declaración de intenciones tardía -esta gente tiene cuarenta años haciendo esto- que muestra a Neurosis refinando sus instintos Sludge hasta convertirlos en algo grandioso, centrado y emocionalmente devastador. Suena como una banda plenamente consciente de su legado, pero decidida a seguir adelante en lugar de vivir de glorias pasadas.
Desde los primeros compases, el disco es inconfundiblemente atmosférico y ominoso, envolviendo sus riffs en texturas reverberantes, retroalimentación suspendida y electrónica distante que evoca nubes de tormenta que se acumulan en el horizonte. Las guitarras se mantienen densas y abrasivas, pero la banda deja mucho espacio a su alrededor, permitiendo que sintetizadores y percusión se integren en la mezcla hasta que todo se siente denso y casi asfixiante. Esta densidad nunca se convierte en desorden; al contrario, contribuye a una atmósfera sombría y melancólica que recorre todo el álbum.
La ira siempre ha sido una parte esencial del lenguaje de Neurosis, y aquí se siente más madura, más controlada y más desesperada, en lugar de juvenil o explosiva. Las voces estallan en aullidos desgarradores sobre progresiones de acordes lentas y aplastantes, dotando a las canciones de una rabia apenas contenida que encaja a la perfección con los temas del álbum: crisis, pérdida y perseverancia en un mundo en llamas.
El ruido se utiliza tanto como arma como atmósfera, haciendo del álbum una experiencia ruidosa e hipnótica a la vez. En lugar de un estruendo constante, Neurosis emplea oleadas de distorsión, electrónica y bajos saturados que suben y bajan, atrayendo al oyente a patrones largos y cíclicos. La repetición se convierte en una herramienta de trance: los riffs regresan ligeramente alterados, los ritmos se desfasan y uno se encuentra atrapado en el pulso interno de la banda casi sin darse cuenta.
Sus mejores canciones son First Red Rays y Last Light. la primera se desarrolla lentamente desde unos comienzos tranquilos, casi frágiles, hasta unos riffs imponentes y majestuosos que canalizan tanto tristeza como furia, encarnando la mezcla de reflexión y agresividad del álbum. La segunda y que cierra el disco se extiende por unos epopéyicos diecisiete minutos, entrelazando electrónica pulsante, sonoridades expansivas de Space Rock y colosales riffs de Sludge en un único y catártico final. En conjunto, resumen todo hace que “An Undying Love For A Burning World” sea atmosférico, ominoso, furioso, denso, sombrío, ruidoso e hipnótico; prueba de que Neurosis aún puede encontrar nuevos territorios emocionales dentro del lenguaje del Sludge que ayudaron a codificar.
8/10

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