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viernes, 26 de octubre de 2012

Kamelot - "Silverthorn" (Power/Gothic/Symphonic)

Kamelot ha mantenido su propia y especial posición en el mundo de la música: su metal melódico, siempre muy elaborado, se ha abierto de una manera muy inteligente desde ideas de estilos afines, integrando elementos Prog, así como referencias cruzadas que van desde el Doom y el Gothic hasta la música clásica, lo que le ha permitido que sus canciones definan su propio nombre. Sus dos lanzamientos más exitosos, "Karma" (2001) y "Black Halo" (2005), son claros ejemplos de las varias capas que tiene su enfoque, con intensidad y musicalidad excepcional.

Esta, su más reciente presentación, "Silverthorn", ve a la banda mantener la norma exigente que los caracteriza, con melodías y atmósferas inquietantes. Además, el álbum muestra con confianza y orgullo al nuevo cantante de la banda, la nueva adición, Tommy Karevik de Suecia, quien siento que se adapta perfectamente a Kamelot en muchos aspectos.

"Silverthorn" no es el mejor disco del grupo, pero está a la altura de su historia, no sólo gracias a la buena actuación de su nuevo vocalista, sino también al desarrollo artístico de sus diferentes elementos. Para una banda ambiciosa, el objetivo sólo puede ser mejorar con cada álbum y descubrir nuevos horizontes, lo que se puede decir que en este disco se ha intentado con razonable éxito.

La estrecha colaboración entre la composición de Thomas Youngblood y el tecladista Oliver Palotai da lugar a la mayoría del nuevo material y se nota que Kamelot estaba decidido a ofrecer un gran espectáculo de ideas nuevas e interesantes, en una mezcla de Prog, Power y Symphonic, apoyados por músicos invitados como Elize Ryd (Amaranthe), Alissa White Gluz (The Agonist) y Amanda Somerville (Avantasia, Epica, Edguy), entre otros.

Para quien lo dude, este es -definitivamente- uno de los discos más esperados del año en el lado más suave del espectro metálico, posiblemente junto con el de Nightwish, y si bien no alcanza el mismo nivel de emocionalidad que el de sus pares finlandeses, siento que tiene bastante que ofrecer a los incondicionales, así como a los seguidores más casuales.

"Silverthorn", décimo álbum de la banda, marca un nuevo comienzo para el quinteto luego de que después de trece años los dejara Roy Khan, por eso y porque puede que todavía crean que tienen que demostrar, producen este álbum con un carácter conceptual, contando la historia de una joven que muere en los brazos de sus hermanos gemelos, llevando a la tumba de un gran secreto. Pero, aunque las canciones son dramáticas y cinematográficas y las melodías son fuertes, bien construidas, con letras que hablan de dolor, desesperación, culpa y la búsqueda de la verdad, que culmina al final con la revelación del verdadero significado de la misteriosa Silverthorn, no creo que alcance el nivel de "Imaginareum" de los mencionados Nightwish, "Never World's End" de Xandria o "The Wanderer" de Diabulus In Musica.

Aunque efectivamente en el álbum se destaca de inmediato la gran similitud del timbre de la voz de el 'nuevo' y el 'viejo' cantante, lo que hace que la transición entre los dos vocalistas no cree traumas, hay una disminución considerable en los elementos góticos que normalmente estaban presentes en el trabajo de Kamelot, sin embargo no puedo poner en duda que el buen gusto de sus álbumes, equilibrio y sentido épico sigue ahí, quizás más que todo en la mejor canción del álbum, Falling like the Fahrenheit. Destacan también las canciones Solitaire, Veritas, Continuum y la canción principal de casi nueve minutos, Prodigal Son.

Kamelot ha logrado construir a través de los años uno de los sonidos más interesantes y en este disco el teclado de Oliver Palotai, la guitarra de Youngblood, el bajo de Sean Tibbetts y el suave pero buen trabajo de Casey Grillo en la batería, se mezclan con buen gusto con la voz de Tommy Karevik, que aunque no sea un cantante excepcional, tiene un rendimiento convincente. 

No es el mejor disco de la mejor carrera de Kamelot, pero muestran que es posible avanzar aún sin la presencia de un músico con una personalidad tan notable como la de Roy Khan.

7.5/10

3 comentarios:

  1. Cuando le di al play, lo hice con temor, pues tras un lento, aunque bello "Ghost Opera" y un decepcionante "Poetry for te poisoned", adaptados a la pérdida vocal de Khan no esperaba recuperar tan pronto la ilusión que antaño me generaron con "Karma", "Epica" (mi disco favorito de Kamelot) y "Black Halo". Yo les hubiera dado más nota, desde luego, si llegan a firmar este disco con Roy podríamos estar hablando de un 8.5, en cualquier caso, enhorabuena para ellos y para sus seguidores, Kamelot aún tienen mucho que decir.

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  2. Hola quiero comentar, porque me dieron ganas y tb porque sigo a Kamelot hace muuuuchos años. Concuerdo que este no es el mejor álbum, Epica y Karma para mi gusto siguen siendo los mejores,la esencia de Kamelot, pero tampoco está horrible. Lo que me sorprendió de esta entrega es el hecho de que el cambio de cantante no me molestó para nada :) ... un cambio armonioso, más suave, que tiene un gustito a Roy. Por otro lado podria decir que me irrita más la nueva voz femenina >:( demasiado light/soft... Falta el drama de Simon... ese toque agudo, profundo y hermoso... Quiero a Simone Simons AHORA! xD

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  3. El problema de las bandas de hoy en día es que tienen puras fans histéricas que al final terminan haciéndole mucho daño al género. Kamelot poco a poco se va alejando de sus obras maestras (The fourth legacy, Karma, Epica, The black halo) para contentarse con hacer portaditas "góticas" y canciones "oscuras y pegadizas" para tanto puberto deprimido en busca de identidad, la elección del cantante es prueba de ello, sabían muy bien el impacto mojabragas de Khan y no querían perderlo del todo. Por otro lado musicalmente hablando es un disco malo, a mi no me gustó en lo más mínimo, canciones predecibles y demasiado arregladas para agradar a todo el mundo, no quieren perder a sus viejos seguidores pero tampoco quieren ser una banda de pocos fans, apuesto que con esa portada, con ese cantante y con esos arreglos orquestales tienen que haber conseguido muchas quinceañeras nórdicas y muchos jovencitos solitarios que quieren parecer diferentes en Latinoamerica y España.

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