Con "Krushers of the World", Kreator continúa su largo reinado como una de las fuerzas más resistentes del Thrash, pero los resultados esta vez son divisivos. El disco es innegablemente interesante: enérgico, con una producción impecable y lleno de momentos que sugieren que la banda aún disfruta experimentando tras décadas en el género. Sin embargo, a pesar de esa chispa, este álbum se apoya demasiado en sonidos fáciles y melódicos que no encajan bien con la ferocidad cruda que aún evoca su nombre. El resultado se siente como una versión más accesible, casi 'suavizada', de Kreator, una que podría intrigar a los nuevos oyentes, pero que podría dejar a los fans de toda la vida preguntándose dónde se fue el peligro.
En esencia, "Krushers of the World" sigue siendo inconfundiblemente Thrash. Los riffs galopan, la batería pega fuerte y la rasposa voz característica de Mille Petrozza sigue ofreciendo mucha fuerza. Sin embargo, la composición rara vez se desvía de las estructuras habituales. Hay pocos momentos de sorpresa, y la mayoría de los temas se desarrollan según los patrones esperados: estrofas concisas, estribillos potentes y abundantes solos que llegan justo a tiempo. La peculiaridad es que muchos de esos solos y florituras melódicas toman prestado mucho del Power -pecado-, lo que otorga a partes del álbum un brillo extrañamente triunfal, incluso heroico. Esta mezcla estilística añade color, pero a menudo opaca el filo que siempre ha definido el mejor trabajo de Kreator.
Una de las cualidades más notables del disco es su producción. "Krushers of the World" suena limpio, quizás demasiado limpio. La mezcla se inclina hacia lo pulido y lo himnario en lugar de lo áspero o lo callejero, perdiendo parte de la cruda inmediatez que caracterizó sus álbumes clásicos. Para un género construido sobre el caos y la agresión, esa fluidez puede hacer que incluso los temas más rápidos se sientan extrañamente seguros.
La melodía juega un papel más importante aquí que en cualquier trabajo reciente de Kreator. Grandes estribillos para cantar a coro dominan muchas canciones, invitando a una participación del público más típica de festivales de metal mainstream que de clubes underground. Es innegable que estos estribillos son pegadizos -se quedan con uno tras una sola escucha-, pero esa accesibilidad tiene un precio. En la segunda mitad del álbum, la abundancia de ganchos brillantes y progresiones de acordes heroicas añade una notable capa de cursilería. La intensidad que antes parecía peligrosa y vital ahora se siente atenuada, como si la banda hubiera cambiado la rabia por la grandeza.
En definitiva, "Krushers of the World" es un disco técnicamente sólido, pero emocionalmente conflictivo. Es más compacto, llamativo y melódico de lo que los fans de siempre podrían esperar: una muestra de maestría musical que sacrifica la intensidad y la agresividad que antaño distinguieron a Kreator. Es Thrash despojado de sus coñazos estatutarios. Los fans acérrimos lo encontrarán demasiado brillante para conectar con él, pero para quienes prefieren el Metal con coros potentes y matices más limpios, este podría ser el álbum más accesible de Kreator en años.
7/10
