"Det Hjemsøkte Hjertet" (noruego para El Corazón Embrujado) es uno de los discos más potentes de Panopticon, otro que ha sido disco del año de ELOMC y que demuestra por qué el proyecto de Austin Lunn es un gusto adquirido: algunos lanzamientos pueden resultar difíciles de asimilar, pero este se disfruta de inmediato, a la vez que se percibe rico en matices e intenso. También refuerza la idea de que Panopticon podría ser uno de los mejores proyectos solistas de Black de cualquier época, impulsado por una visión singular que, sin embargo, se siente expansiva y vibrante.
Lo que hace que el álbum destaque es cómo, pudiendo haber sido un disco de Atmosférico bastante típico, se convierte en algo más dramático y cautivador gracias a la interacción de las melodías de guitarra y los violines. En lugar de usar estos elementos como adorno, el arreglo permite que se contrapongan, creando una sensación de movimiento que resulta a la vez feroz y melancólica. El resultado es un sonido atmosférico sin perder su fuerza.
La batería impulsa el disco con una fuerza implacable, mientras que el bajo ayuda a mantener la estructura y otorga a las canciones una cohesión real. Esa base es fundamental porque el álbum oscila entre explosiones de agresividad y pasajes más lentos y reflexivos, y necesita esa columna rítmica para mantenerse firme. Las voces se ajustan al mismo espectro emocional, transmitiendo ira y melancolía a partes iguales.
También hay una calidez muy humana en la composición, especialmente cuando los riffs se transforman en algo balsámico y hermoso. Esos momentos no suavizan la música, sino que la profundizan, otorgando mayor contraste a las secciones más duras y haciendo que los picos emocionales impacten con más fuerza. Ese equilibrio es parte de la razón por la que el álbum resulta tan gratificante de principio a fin.
Panopticon siempre ha sido un proyecto que exige paciencia, pero "Det Hjemsøkte Hjertet" es el tipo de disco que hace que el esfuerzo parezca sencillo. Combina la intensidad del Black, el colorido orquestal y la narrativa emotiva en algo que se siente a la vez grandioso e íntimo. Para los oyentes dispuestos a disfrutarlo en sus propios términos, es uno de esos álbumes que perduran mucho después de terminar. Voy a dejar nominadas dos canciones de este disco como contendientes a Canción del Año de ELOMC, la primera Blood And Fur Upon The Melting Snow y la segunda, A Culture Of Wilderness, aunque todo el trabajo es de gran factura.
8.5/10
