El disco homónimo de Alter Bridge da la impresión de ser un álbum compuesto por una banda que sabe exactamente cómo quiere sonar, pero que aún lucha por expresar esa identidad. A lo largo de sus aproximadamente sesenta minutos, "Alter Bridge" ofrece una mezcla de melodías potentes, interpretaciones apasionadas y momentos de musicalidad intrincada que insinúan ambiciones Progresivas. La mezcla de Alternativo, Hard Rock y toques de Heavy le dan al disco una textura versátil: es vigoroso y melancólico, pero también inesperadamente emotivo. A pesar de ello, no siempre mantiene el mismo nivel de inspiración a lo largo del álbum, lo que lo convierte en un recorrido interesante pero irregular.
La primera mitad no siempre impacta con el mismo nivel que la banda parece buscar en la segunda mitad. El sonido es innegablemente potente: riffs de guitarra densos, baterías resonantes y la expresiva voz de Myles Kennedy que lo ancla todo. Las melodías están ahí, pero algunos temas se sienten empantanados por la repetición, lo que opaca la intensidad emocional. Aun así, se percibe el afán de la banda por fusionar coros imponentes con ritmos potentes y vibrantes, una combinación que funciona bien incluso cuando no llega a su máximo potencial.
Luego llega la segunda mitad, y todo empieza a encajar. A partir de Tested And Able, el disco cobra vida. Las canciones se sienten más dinámicas, los arreglos más atrevidos y la química de la banda más convincente. El cierre con Slave To Master actúa como un punto de inflexión, inyectando energía, claridad emocional y un toque de introspección que muchos cortes anteriores solo insinuaban, la mejor del disco.
Lo que mantiene a Alter Bridge cautivador, incluso cuando tropieza, es su pasión. Hay un tono agridulce que recorre gran parte de la composición: una sensación de lucha, resiliencia y anhelo que otorga peso emocional incluso a los temas menos memorables. La voz de Kennedy se eleva con convicción, mientras que el trabajo de guitarra de Mark Tremonti se mantiene impecable, repleto de solos expresivos y riffs de buen gusto. No deja de ser cierto que la duración del álbum, de sesenta minutos, resulta desafiante; algunas canciones podrían haberse recortado o ajustado para darle más enfoque a la experiencia.
En definitiva, Alter Bridge es un álbum heterogéneo: ambicioso, emotivo y, en ocasiones, brillante, pero también inconsistente y demasiado largo. Es un álbum que captura a una banda en transición, habiendo dejado atrás su etapa Post-Grunge. A pesar de sus irregularidades, el disco deja una impresión persistente: la de una banda talentosa que no tiene miedo de alcanzar lo más alto, incluso si ocasionalmente pierde el equilibrio en el camino.
7.5/10

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