Heavy, Symphonic, Death, Black, Power, Folk, Progressive, Viking, Epic, Melodeath, Speed, Avant-Garde, Thrash, Gothic, Doom... críticas, comentarios y reviews de Metal, pero sólo a veces

lunes, 29 de agosto de 2016

Inquisition - "Bloodshed Across The Empyrean Altar Beyond The Celestial Zenith" (Black / Melodic Black)

Inquisition, estos Black / Melodic Black metaleros colombianos, caucanos para más detalle, residentes desde hace veinte años en Seattle, se han literalmente cansado de mostrar discos que van desde lo muy bueno hasta lo excelente. Constantemente durante estas dos décadas, sin mayores escándalos mediáticos, han destruido almas y oidos metaleros con algunos de los más conspícuos y satánicos trabajos del género, tan buenos -a veces más- que bandas noruegas de renombre. "Ominous Doctrines of the Perpetual Mystical Macrocosm" (2010) y "Obscure Verses For The Multiverse" (2013) son sólo dos ejemplos entre nueve discos de obligatoria escucha, ambos simplemente geniales.
 
 
Con esta nueva entrega, "Bloodshed Across The Empyrean Altar Beyond The Celestial Zenith" no hacen sino seguir cimentando su nombre. Trece temas, llenos del sonido que los ha distinguido en estos años, una guitarra altamente distorsionada que crea un efecto atmosférico extraordinario y que sume al oyente en una especie de mundo onírico -pero de sueños melévolos-, en el que si se cierran los ojos y se le permite a los acordes y ritmo despiadado pero milimétrico dirigir el camino, se puede percibir una fuerte energía, llena de matices y colores agrios. La banda es tan honestamente buena y entregada que ha llegado un punto cuando escucho sus trabajos que no me creo capaz de comparar entre si sus discos: todo lo que he escuchado de ellos tiene un sonido tan propio, intenso y poderoso que, aún cuando enmarcado en el Black de segunda ola tradicional, renuevan el género.

Nuevamente Inquisition incorpora elementos Doom a su muestra en algunos temas, dándole ese toque de intensidad y enfoque más allá del puro Black, agregando como siempre esos riff elaborados, largos, que convierten a sus temas en verdaderas odas a los sentimientos oscuros. El disco comienza con tres temas muy enfocados en lo que el género ofrece, tomando como siempre influencias más que obvias de Immortal y ahora Abbath, en las que se siente lo realizado hace años por esa gente, pero a partir de Vortex From The Celestial Flying Throne Of Storm le imprimen ese sello de sonidos más fuertes, más intensos, para llegar a la que sin dida es la mejor canción del disco, A Black Aeon Shall Cleanse, de riff inconfundible y ritmo marcado, con el estilo Doom señalado, que debe y queda nominada a Canción del Año de ELOMC.
 
Luego se incorporan temas de sensaciones más etéreas, algunos con elementos casi Atmosféricos y en general con algo más de melodía y mucha calidad en el songwriting como The Flames Of Infinite Blackness Before Creation, Mystical Blood, Trough The Divine Spirit Of Satan A Glorious Universe Is Known y Bloodshed Across The Empyrean Altar y así hasta completar los trece temas, donde hay solos de guitarra estremecedores, cambios de ritmo inesperados, sonidos lúgubres, experimentación con elementos acústicos, letras complejas y ocultistas y en general una gran calidad, vertida en cincuenta y tres minutos de emoción.

No es usual que una banda sea tan constantemente buena y "Bloodshed Across The Empyrean Altar Beyond The Celestial Zenith" es uno de esos discos de 2016 que los amantes de los sonidos salidos de lo más profundo de los humores oscuros que tiene el Black deben escuchar y dejarse arrullar por él, así les cause pesadillas.
 
8.5/10
 

viernes, 26 de agosto de 2016

Medevil - "Conductor Of Storms" (Heavy / Power / Progressive)

Nada como encontrarse de frente con una novel y excelente banda. Esa emoción que hace pensar '¿Será esta la nueva Black Sabbath?'... ¿tendrá Iron Maiden heredero?' Nunca se sabe. No hay nada más fatuo ni inútil que predecir el futuro, pero especialmente en el mundo de la música. Todavía recuerdo hace veinte años a mi amigo de infancia, el reconocido locutor y escritor Eli José Bravo, prácticamente burlarse en radio -en vivo y directo- del nombre de una de las bandas de rock eventualmente más reconocidas de mi país, Caramelos de Cianuro... todos -supongo- tenemos el ilustre derecho de cagarla. Permítaseme, pues, también ese derecho: estos muchachitos de Medevil pintan bien, de lejos y mucho.
 

Perfectos desconocidos, de un sitio llamado Chilliwak en la Columbia Británica, Canadá (no estamos en Kansas anymore y ni de vaina en Nueva York) llenos de ideas para un primer disco (ojo, eso es más común de lo que parece, les recuerdo que es el segundo disco el que define la existencia de una banda), presentan su trabajo debut "Conductor Of Storms" en clave NWOBHM, Power y algún elemento de Prog y Thrash. Un disco fácil, pero no sencillo, fundamentalmente de gran hechura y muy buenos momentos, un gran acople instrumental que una y otra vez recuerda a Judas Priest y Maiden, con la sugerente voz de Liam Collingwood, que es buena... potencialmente grande si la desarrolla, aunque desde ya se puede decir que tiene ese 'je ne sais quoi'.

Y el disco... joder, "Conductor Of Evils", no es ese típico trabajo, histérico, histriónico, electrizante desde un comienzo... pero que se agota en la tercera oída. No. Está mucho mas enfocado, quizás -incluso- calmado, de lo que puede esperarse. Se me escapa por la comisura de la boca y a cada momento el término 'maduro', mientras pienso en lo que escribo y aún sabiendo que los componentes de Medevil son sumamente jóvenes. Sorprenden porque durante todo el recorrido hay una fuerte intensidad, esa que parece  fruto de la experiencia y que a la vez muestra novedad, de quien quiere decir algo con calidad y potencia. Con fuerza instrumental poco usual, cada guitarra, cada acorde y cada ritmo esta bien puesto; tiene, aunque sea a nivel subconsciente, un por qué. Esto no es lo usual.

Aún cuando me parece que a veces son evidentes en el uso de sus guitarras, la banda rinde buen tributo a Rush y a otros grandes, con gran calidad. A lo largo del disco se pueden percibir pasajes etéreos, muy del inicio de sus coterráneos canadienses, pero es en el tema de cierre, The Fable Uxoricide donde se muestra un verdadero homenaje al trabajo de Geddy Lee y Lifeson, sin ambages... y nuevamente la copia (con calidad) se convierte en el mayor de los halagos. Hay sonidos conocidos, pero Medevil se presta para mucha limpieza y solidez... casi como con la experiencia de quien no tiene mucho que demostrar.

Como con todas las bandas, generalmente me pregunto dónde está el 'single' que define este tipo de discos, siendo ese uno de los factores que permite mejor las evaluaciones. En este caso siento que el disco es, en sí, una demostración total, recordándome bastante lo que en su momento hizo Battle Beast con su primer trabajo, pero si tuviera que poner el dedo sobre un nombre, sería en The Angel Of Rain, una descomunal pieza, con ribetes Prog, que hipnotiza de principio a fin. Nominada a Canción del Año de ELOMC.

Medevil es una banda que pienso gustará y además, levantará polvareda

8/10. Portada nominada

miércoles, 24 de agosto de 2016

Winterstorm - "Cube Of Infinity" (Power / Folk)

El fenómeno de la infoxicación del que hablo en mi ensayo de este mes es palpable a diario. Es demasiada información (musical, en este caso) que se junta con los enormes deseos de no dejar pasar ningún disco que valga la pena, eso produce, incluso a los más enconados seguidores del quehacer musical, una ansiedad que al menos yo, con el paso de los años, he ido dominando a través del complejo mecanismo neurológico de 'no pararle bolas'. Pero a veces no parece importar que haga mi mejor esfuerzo, me causa desasosiego observar que hay discos como "Cube Of Infinity" de los alemanes de Winterstorm que casi se me pueden escapar, lo que sería una lástima... seguro más que eso.


Nuevamente esta banda, constante en su gran nivel, pero que sufre de poca exposición en el mercado metalero, presenta un disco que debe ser disfrutado en razón de su excelente e interesante manera de mezclar Power y Folk, con ribetes Heavy, que crean una sólida entrega. De no mucha innovación en lo que a la unión de estilos refiere, pero si grande en su songwriting, instrumentación, riffs, hooks y coros. Otra vez repiten la fórmula de "Cathyron" (2014) y son capaces de elevar el nivel del emoción con una muestra muy melódica, sin ambages en el uso de los coros épicos, listos para 'llevar y usar' en una fiesta de metaleros felices y borrachos.
 
"Cube Of Infinity" no es un disco tan facilón como pudiera pensarse en un principio, algunos repasos demuestran que hay esmero en la rítmica, buenos arreglos y cuidados solos de guitarra. Los coros son -como siempre- su punto fuerte y harán el día (o la noche) de quien tenga el estado de ánimo adecuado, ese que sugiere que, por ese momento, no hay nada de lo que quejarse, sino deseos de respirar emoción y fuerza positiva. Si adicionalmente se tiene la oportunidad de escucharlo en un buen equipo, se podrá comprobar que el trabajo de masterización está bastante bien hecho, con esmero en que todo suene bien.
 
Un poco contradictorio podrá parecer el hecho de que no le tenga particular gusto a la voz líder de de Alexander Schirmer, quien no canta mal -por supuesto- pero su timbre no es de mi particular agrado, y sin embargo el conjunto me haya y siga pareciendo de tanta calidad, supongo que tendría que pasar la prueba de fuego de una presentación en vivo para poder verdaderamente calibrar el potencial de su presentación.
 
En "Cube Of Infinity" hay poco relleno, Time Shift (la menos agraciada) y Frozen Awakening quizás, pero al menos cinco canciones realmente resaltantes, Effects Of Being -la mejor-, Infectious, Pacts Of Blood And Might, In Clarity y Secrets And Lies (esta ultima con un twist NWOBHM en su primera parte realmente genial). En ellas hay cambios, coros, mucha e infecciosa melodía para ayudar a refrescarse de los sonidos más crudos que el buen Metal ofrece por estos días. También nuevamente en este disco hay influencias que pueden percibirse, quizás de Falconer la más reconocible, aunque creo que Winterstorm ha llegado ya al punto de ser considerado, a su vez, como otra banda influyente. Su mezcla de Power con Folk, lo primero más que lo segundo, les ha dado identidad propia y mucha calidad.
 
7.5/10
 

sábado, 20 de agosto de 2016

Sabaton - "The Last Stand" (Power / Epic)

No se los demás -que se quejan de que Sabaton otra vez suena como Sabaton-, pero yo creo haber conseguido la banda sonora para mi próximo intento de cruce a nado el Canal de la Mancha. Si un disco como "The Last Stand" no toca esa fibra épica y algo ridícula que tenemos los metaleros, no creo que haya otro título que este año pueda hacerlo. Los creadores de Primo Victoria, el terrible acento en inglés al cantar y la admiración por la cabezas rotas por las balas de los Mausers están de vuelta.
 

Si, es cierto que "The Last Stand" es un disco que dista de ser una joya Progresiva con rivetes Death y toques Avant-Garde, definitivamente no pasará a engrosar la lista de las obras de arte que la Librería del Congreso americano escoge para preservar de cara al futuro, pero coño, que buen rato me hace pasar cuando lo pongo a todo volumen en el genial equipo de sonido que tengo en mi vehículo!!! Je... si, nuevamente se demuestra aquello de que la música es pasión, aunque hoy en la transmisión en vivo del lanzamiento del fan-video "To Nightwish with Love" escuché a Holopainen decir que la música es un viaje de descubrimiento personal... posiblemente esa sea una perspectiva más ajustada a la visión del músico.

En lo que respecta a la nueva entrega de nuestros guerreros suecos pues a mí, al menos hasta la canción Hill 3234 -la más floja del disco-, debo confesar que me mantuvo una erección metalera. Este es un disco de riffs, de épica, de mensaje fácil, ciertamente sin un valor instrumental sensacional, pero capaz de utilizar todos los recursos tradicionales que la banda ha logrado dominar de manera especial (y algunos nuevos, como la gaita) y que los convierte en referencia fundamental del Power y el Epic. Su ritmo es descomunal, la gruesa y potente voz de Joakim Brodén se mantiene como centro del disco y hay momentos en que la guitarra de Rörland destaca, quizá en Rorke's Drift donde más.

Sparta es un temazo, todo lo cursi que se le quiera endilgar, pero es genial. Last Dying Breath, Blood Of Bannockburn, Diary Of An Unknown Soldier y así cada canción tiene, al menos en parte, ese toque mágico, meloso es cierto, pero emocionante que no dudaría en calificar como muy bueno. Algo excedido en sus teclados, quizás más que todo en The Last Stand, pero divertido. No crean que es una especie de Manowar nordico-neoguerrero, más bien es la reafirmación del estilo de la banda, quienes luego de la relativa baja de nivel en "Heroes" (2014) me parece que vuelven casi a la gran forma de "Carolus Rex" (2012), disco más importante de la carrera de la banda.

El disco lo cierran canciones como Shiroyama, Winged Hussars y The Last Battle que suenan bien, pero para ese momento ya es posible que todo lo que había que escuchar ya esté oído, pudiendo hacerse repetitivo, a pesar de que contando sólo los temas nuevos, no los bonus ni el cover de Judas Priest (no demasiado logrado), dura apenas treinta y siete minutos. Sin embargo, repito, el disco bien vale el rato.

Si había alguien a quien le hiciera falta bañarse en las aguas de la descarada utilización de la melodía épica, indulgente en lo musical, pero extraordinaria en lo sentimental, no dude ni por un minuto que Sabaton con "The Last Stand" ha logrado reunir los elementos necesarios para regalar intensidad y alegría, con fuerte sentido histórico en su lírica.

8/10. Me gustó la portada.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Evergrey - "The Storm Within" (Progressive / Power)

Nuevamente otra gran banda que tiene un traspié. Los suecos de Evergrey han sido durante más de veinte años una de las agrupaciones Prog más consistentes del ambiente, sus elementos Power siempre me han dejado impresionado y algunos de sus discos son simplemente una necesidad para cualquiera que se precie degustar Metal, especialmente su último "Hymns For The Broken" (2014) es una de esas entregas que forma parte regular de mi rotación y posiblemente hoy lo calificaría más alto de lo que en su momento hice (de hecho estoy pensando en incluir una 'revisión de examen' semestral o anual en el blog).
 

Pero en una especie de conmemoración de los diez años de la aparición de su anterior muestra menos agraciada, "Monday Morning Apocalypse" (2006), los liderados por Tom Englund no han tenido su momento más brillante. "The Storm Within" era uno de esos discos que creo que se encontraba en los primeros lugares de espera por parte de los fanáticos del Metal, no hablemos del Prog y sin embargo es un trabajo flojo, descolorido y sólo con algunos pocos momentos destacables. No es emocionante, tiende mucho hacia sonidos comerciales, tiene unos coros por momentos insufribles, cierto exceso retro... a veces me preguntaba si algunos temas habrían salido de material no usado a inicio de los noventa y sobre todo, lo que diría que más a distinguido a Evergrey, sus riffs, no son esas geniales creaciones con las que habían logrado cautivar a los seguidores extraviados de Dream Theater, que querían su Progresivo servido con algo más de frontalidad y menos dificultad.

"The Storm Within" tiene algunos momentos interesantes. Diría que la guitarra del retornado Henrik Danhage es el instrumento que realmente salva la patria y evita que el trabajo se pueda considerar de peor manera. Pero quien oiga el disco de forma desprejuiciada debería convenir que esa fuerza que la banda imprimió en el pasado no se encuentra realmente presente... mucho sonido 'soft' y poco compromiso con la superior transmisión de emociones que los caracterizó en trabajos anteriores no le permiten esa totalidad con la que han sorprendido durante tantos años. 

The Impossible es un tema que sirve para ilustrar el punto. Es de buenas intenciones, pero no concreta, no termina de estallar y me dejó preguntándome qué podría haberse querido decirse con él y por qué siempre se mantiene en la orilla de un mar en el que Evergrey se ha bañado antes. No me parece satisfactorio tampoco el sonido poco novedoso, no malo -en sentido estricto- pero si ese que se encuentra en cualquier disco de Progresivo que se ponga el dedo, como se oye con My Allied Ocean entre otros temas.

Las colaboraciones de Floor Jansen son aceptables (In Orbit y Disconnect, mejor esta última, nuevamente por la guitarra), pero los temas no me causaron excepcional gracia ni explotan su presencia, en el fondo me sonaron a singles de radio. Nota al margen: Me preocuparon un poco también porque cada vez me convenzo más que Floor fuera de Nighwish no le exprimen tanto lo que tiene para ofrecer (ReVamp no me hace ninguna gracia y After Forever podría decirse que oficialmente ya desapareció).

En fin... lo que pudo haber sido y no fue frustra las honestas ganas que tenía de disfrutar de nuevamente de Evergrey, quienes con "The Storm Within" hacen un disco en el que no se ve volcado todo aquello de lo que son capaces y sólo en algunos momentos reverdece, como con The Lonely Monarch y la voz de la esposa de Englund en The Paradox Of The Flame, donde muestra mucha fuerza.

6/10
 

sábado, 13 de agosto de 2016

Equilibrium - "Armageddon" (Melodic Folk / Melodic Death)

"Armageddon" es un mal remedo de "Erdentempel". Me genera realmente molestia que Equilibrium haya mostrado un disco tan pobre luego de haber sido geniales en 2014. Supongo que no siempre es posible tener la inspiración y alineación músico-astral necesaria para que un disco salga bien y eso lo acepto, pero en esta oportunidad la muestra no tiene casi nada de lo que en un momento reciente se mostró. Es un disco 'por no dejar', pero 'por no dejar' deja afuera épica, melodía e inspiración.
 

Lamento comentar este disco haciendo odiosas comparaciones, pero -al menos- lo hago contra la misma banda. ¿Que pretendían estos alemanes? Que para para "Armageddon" nos olvidáramos de un trabajo que todavía hoy está dentro de los primeros diez discos de Metal épico de... pues de siempre. No, lo siento. Los cuatro años que les tomó presentar su opera prima, luego de "Rekreatur" (2010) son evidencia de que o debían esperar más para tener y mostrar nuevo material en forma, o evitarse un disco de temas flojos. Si René Berthiaume, líder indiscutible de la banda, da un paso al frente y confirma que el sentido del disco es cumplir con la disquera o ganarse una platica gracias al impulso que traen, lo acepto, por su propio interés me parecería bien, pero que no me vengan a decir que esto es lo mejor con lo que artísticamente podían reaparecer, porque me embargará la molestia que causa haber perdido una gran banda.

Creo que podría decir que hay algunos temas que heredan sonidos anteriormente escuchados. Pero no percibo que haya quien se pueda atrever a decir que en algún momento refulge ese sentido épico, casi absurdo, con el que sorprendieron hace dos años. Voy incluso más alla: "Sagas" (2008) y "Turis Fratyr" (2005) son claramente mejores discos que "Armageddon". Siento, al reescuchar el trabajo, que lo realmente subyacente es que Equilibrium creyó que con cualquier cosa podían conquistar nuevamente a su público. Pero se equivocan, si cada muestra, cada entrega, no deja constancia de la mayor dedicación y calidad, amigos, no lo van a lograr. Estoy seguro que este disco se convertirá en un punto de quiebre y el mayor aprendizaje que pueda lograr con todos lo éxitos anteriores y en su próxima y esperada entrega, revivirán su gran calidad.

Riffs limitados, un ritmo aletargado, abuso de teclados similares, falta de esa perspectiva 'over-the-top' con la que han encantado al mundo melódico, reciclaje de sonidos escuchados -Eternal Destination-, songwriting de regular inspiración, poca variedad, demasiado Pop como en Heimat y Born To Be Epic, entre otras y algunas cosas raras, como Prey y Koyaaniskatsi, con mucho de lo mismo, hieren gravemente a "Armageddon". Hay que recordar que esta es una banda que ha hecho del abuso de lo épico una escuela, donde al escuchar cualquier trabajo es fácil erizarse por lo ridículo que puede llegar a ser el nivel de heroicidad y melcocha. Ahora ni cerca de eso.

Ningún tema se grabará realmente en la memoria, como todavía lo hace en mí su anterior entrega, pero Erwachen, Helden y Zum Horizont salvan un poco el trabajo. Lo demás es del montón y eso no es lo que yo esperaba de esta gran banda.

6/10

sábado, 6 de agosto de 2016

Lord Of The Lost - "Empyrean" (Industrial / Metalcore)

Lord Of The Lost no es una banda conocida para mí, alemanes, liderados por Chris Harms, con gusto por el maquillaje en consonancia con su marcado estilo Industrial, bastante melódicos, y de influencias Metalcore, mayormente en la voz, me encuentro con su último disco "Empyrean" y al revisar de donde vienen me parece que además de poco 'expuestos', no creo que hayan tenido demasiado éxito... me pregunto por qué, por este trabajo es aceptable. Tampoco creo que me vaya a obligar a ponerme a buscar sus cinco días anteriores, pero la muestra, a pesar de que algunos dicen que no, me pareció interesante, incluso a sabiendas de que no soy adepto al estilo.
 
 
Lo que más me gustó del trabajo es que es fuerte y se les nota un fuerte sentido épico y lo mezclan con una cantidad de melodía que en relación con la voz extrema, de fuerte influencia Core, es poco usual. Además el sentido que le dan a los teclados tan característicos del Industrial me sonaron bastante acoplados, sin demasiados abusos. En segundo lugar el disco está bien enfocado en el riff, en hacer recordar los temas, mezclando melodía con ese ritmo tan marcado que el género toma -hay quien dice- de los sonidos de las fábricas trabajando (¿o de donde creían que venía el termino 'industrial'?).

Realmente el trabajo no muestra una sola voz, sino que de forma interesante una fusión del scream Core con la voz limpia, pero sumamente gruesa de Harms, que le da también una definición propia a la banda. Claro que hay momentos que se exceden un poco el nivel meloso con en el que me siento cómodo, posiblemente más que todo en Black Oxide, donde colabora Scarlet Dorn, una hermosa cantante novel alemana que entiendo está por debutar...peligrosamente comercial, me temo.

Hay canciones en "Empyrean" que realmente superan mis expectativa y me hacen sugerir pasearse por el disco, quizás las más interesantes al comienzo del mismo, Miss Machine, Drag Me To Hell y sobre todo Raining Stars. Luego hay una especie de segunda línea de temas que tienen sus cosas, como Interstellar Wars, donde aunque la canción no me terminó de convencer, el scream es totalmente destructor. La incorporación de sonidos Trance en Doomsday Disco fue un poco rara, pero está bien para experimentar. De ahí hacia adelante lo que mayormente se percibe son algunos buenos momentos, pero no canciones integralmente interesantes. Dependerá del placer que el estilo tenga en el gusto de cada uno, por supuesto, quizás más para aquellos seguidores de Marilyn Manson y similares sea mejor, pues se nota que toma elementos de esas bandas y género.

Lords Of The Lost pretende con "Empyrean" hacer un trabajo conceptual, de letras enmarcadas en la ciencia ficción, que unido a su imagen gótica-metalizada, harán pasar un buen rato a quienes le quieran dar la oportunidad y se sientan cómodos con la estética. Individualmente considerado tiene sus elementos, especialmente la instrumentación y voz. Si se trata de explorar, el disco tiene algunas melodías memorables y su ritmo es generalmente aceptable, aunque de la mitad hacia el final las canciones decaigan, reduciéndole enteros a la presentación.

6.5/10

miércoles, 3 de agosto de 2016

"¿Hacia dónde vamos?" - Un ensayo sobre la situación actual de la música, especialmente dedicado al Metal

Pues ha llegado esa época de ocurrencia indefinible, pero que generalmente supera el año entre sí, en la que me inspiro para hablar de otras cosas diferentes a sólo Metal. Y en esta oportunidad voy a tratar de expresar mi opinión respecto a algo que está en el ambiente, que hace mucho dejó de producir sólo picazón para convertirse en una verdadera metástasis y es la situación actual de la música, la industria, los músicos, las bandas, los fanáticos y cómo todos ellos nos relacionamos... sin pretender hacer un estudio completo ni mucho menos científico, les dejo aquí lo que es mi perspectiva sobre lo que sería una respuesta a la pregunta ¿hacia dónde vamos?
 
Cuando hablo en plural y me pregunto qué nos encontraremos en este camino, quiero aclarar que no me refiero tan sólo al Metal y sus fanáticos, sino a la música en general y quizás, hasta al arte como un todo.
 

Primero salgamos de lo evidente para sentar el tono: no sólo la 'industria musical' ya no es lo que era hace veinte años, está claro que jamás volverá a serlo. El porqué tiene varias posibles explicaciones y entre ellas hay quienes consideran como una verdad incontrovertible que fue la Internet la que vino a cambiar todo, pero yo creo que no, que nace más atrás. El fin comenzó desde que vio luz el mayor adelanto en sesenta años de la industria musical: su manera de entregar el producto al consumidor, el Disco Compacto... (no por esto es el regreso del acetato, pero tampoco es para complacer a los audiófilos). ¿Pero por qué? Pues porque apenas cinco años después de que en 1982 Sony comenzara a vender sus primeros reproductores de CD, ya en 1987 Philips estaba comercializando su grabador. A partir de ese día sólo hizo falta comprar un disco original para que pudieras compartir copias con todos tus amigos... la red realmente no llegó a ser verdaderamente omnipresente en las casas sino hasta alrededores del 2000, o sea, trece años después.

Claro, cuando llega La Red y su más importante aplicación para compartir música en ese momento, Napster, ya todo se había consumado, habíamos cruzado el Rubicón. Recuerdo claramente como durante los dos años cortos que duró la euforia, hasta mi suegro, que en su vida había tocado un PC, descargó todo lo que la cabeza le daba para acordarse... no hubo, ni iba a haber ya, vuelta atrás. A partir de ese momento las ventas de discos físicos cayeron un 80% o más. Las consecuencias no fueron tan 'impredecibles' como algunos dicen, -estaba claro que el monstruo estaba vivo y se iba a comer a todos-, me parece más ajustado a la realidad decir que las consecuencias fueron más bien 'terribles'... pero no siempre para mal -al menos en principio-, pues desde la perspectiva del público, por primera vez accedía a la música sin pagarla. Aunque todavía estamos esperando para ver más claramente el sitio al que nos llevarán las diferentes fuerzas que están movimiento, ya han habido evidentes cambios en el paisaje, algunos muy dolorosos, pero otros geniales.
 
Otro hecho incontrovertible antes de seguir: Hace mucho no se hace dinero con la música. Si... claro, si te llamas Adele o Michael Jackson o Queen, todavía estarás ganando (dos de los tres en el ejemplo ya no existen, ojo), pero para la enorme mayoría de los músicos y bandas, esto no sólo es una verdad lapidaria, es el mayor obstáculo para desarrollar su carrera, incluso obligarlos a dejarla. Aunque todavía algunos sectores se beneficien del negocio de la música (agentes, productoras, empresas de grabación, etc.) ni siquiera ellos podrían comparar lo que significaban en materia de ingresos aquellos verdaderos 'productos' cuyo único objetivo era vender cinco millones de copias (número mágico en 'la industria'), para luego descartarlos, reciclarlos, reempacarlos y reiniciar el proceso.

Entonces, ¿cuales son las consecuencias? Bandas, músicos, trovadores y cantantes intentan llegar y consolidarse sin casi respaldo comercial, debiendo en muchísimos casos sentirse afortunados de presentarse en algún programa o escenario que, a veces incluso sin pagarles y en casos no tan inusuales, cobrarles, les dan el espacio físico para expresar su arte. Es usual leer o conocer historias de bandas o individualidades, algunas excelentes, que año tras año, no sólo no han ganado lo suficiente para procurarse un sustento digno, sino que tienen que compartir su tiempo con quehaceres mucho menos etéreos y trabajar de oficinistas, albañiles y panaderos, o lo que sea, para subsistir. Por nombrar un ejemplo reciente, el de Sinead O' Connor, una de las mejores cantantes de su época, quien se quejaba de sólo haber ganado 500 euros luego de tres conciertos. ¿Que quedará para el cantante del bar local?

Pero hay que observar las reacciones naturales que esta situación ha producido y convenir en que lo que está pasando no parece ser el reacomodo final, ni del arte, ni de los involucrados, sino apenas una fase más en el camino que llevará a la definición de los nuevos paradigmas... ¿Qué establece la nueva forma del relacionamiento entre la generalidad de los artistas y la mayoría del público? Para mi es, principalmente, la inmediatez. Cada vez menos hay desarrollo de artistas, ahora todo el impacto y fuerza de un -digamos- cantante se presenta de inmediato, en el curso de una o muy pocas presentaciones. Por eso el fenómeno de los shows 'idol' o 'factor'... llegó el señor, cantó, impresionó, ganó, -quizás- sacó un disco y terminó el ciclo, vamos al inicio nuevamente... y aunque me digan que Carrie Underwood haya logrado romper el círculo, ese tipo de excepciones son más bien una confirmación de la regla. Acuérdense de que estamos hablando no de esos casos excepcionales, sino de los miles o decenas de miles de excelentes (pero también regulares y mediocres) cantantes, bandas y músicos que no logran superar -si acaso- más de uno, dos o tres discos y que hay que comparar con los años cuarenta hasta mitad del dos mil donde hasta los malos sobrevivían, en un ambiente en el que además la norma eran veinte, treinta o más años de carrera.

La segunda reacción natural es la de la vuelta a lo básico, a la gente. En todos los géneros, pero puede que quizás más especialmente en el Metal, las bandas que logran mantenerse de alguna manera en el gusto de sus seguidores y contar, en consecuencia, con algo de su apoyo material (¡la plata, pues!), son aquellas que están cerca de ellos. Y por paradójico que parezca, la manera para que una banda de Folk escandinavo sueca pueda establecer una relación que a veces parece casi personal con ese querido seguidor en Tokio o en Calahorra de la Reina, a través de Facebook, Instagram o Twitter, es usando la misma red por la que ese desagradecido va a descargar el disco que esperaba ser vendido por 8 dolares en Bandcamp... esto es todo un nuevo paradigma, el cual dista mucho de ser ideal desde la perspectiva del negocio, pero es donde más claramente hay obligación de aplicar aquello de que "si la vida te da limones, haz limonada!"

Una tercera reacción natural a la nueva realidad del arte es la obligación de brillar el doble, aunque vayas a durar la mitad (Blade Runner dixit). Lo que vayas a hacer, hazlo bien, hazlo pronto, ponlo todo en la entrega y no te guardes nada para el próximo disco, ni siquiera para el próximo concierto, porque lo más fácil es que no llegues a ver ese día. Antes, digamos, Julio Iglesias o AC/DC podían darse el lujo de no mostrar todo el material de primera línea del que disponían, porque "...había tiempo..., ...en el próximo disco lo hacemos..." ya no. La facilidad de acceso al material y las cantidades increíbles de nuevos artistas que salen de debajo de las piedras a diario crean un efecto llamado infoxicación... o como decimos por aquí, 'mucho con demasiado' que causa que si esa banda no logra el cometido de atraer la atención en los cuarenta minutos que dura en promedio un disco (teniendo la fortuna de que te escuchen completo)... pues podrás imaginarte lo que durarás en el recuerdo si ya era difícil en primer lugar, tan siquiera grabar. Con todo lo que hemos hablado es claro que el destino que les espera al 99% de los artistas es, cuando menos, incierto... no hablemos de géneros underground. Ahí no sorprende que los números de venta de ciertas bandas, consideradas incluso 'famosas', no superen las mil copias a nivel mundial, aunque he oído de gente del medio quejándose por no haber vendido veinte... veinte.

Hay muchos otros cambios en la realidad de la música de hoy. No voy a entrar a desarrollar todos, mayormente porque los aburriría, se me olvidarían algunas y desconozco todavía mucho de la situación de la música como negocio, acuérdense que esto no pretende ser un análisis científico, sólo hablo desde mi experiencia como consumidor de música y lector ávido. Pero ciertamente en estos mismos nuevos paradigmas se debería encontrar -salvo imponderables, como el desarrollo de una nueva tecnología- la respuesta a lo que luce como un momento muy difícil para la industria musical, pero especialmente para sus protagonistas, los artistas.

 

Más allá de las soluciones actuales, muchas deficientes y en el mejor de los casos solo parciales y que sólo han conseguido hasta ahora la supervivencia mínima de la gran mayoría de las bandas, como la venta de merchandising, cada vez más presentaciones en vivo, las descargas de sitios de pago, los meet 'n greet, la publicidad below the line y esas cosas, el tiempo ha demostrado que son sólo paños calientes, medidas insuficientes para que todos sigan jugando el juego  y mucho menos para volver a los tiempos dorados de las fortunas y excesos de las bandas famosas, ahora fenecidas o con setenta y pico de años como edad promedio de sus integrantes... pero que se siguen creyéndose vigentes.... quizás lo están y ello sea otra de las contradicciones del sistema.

Vamos a abrir un paréntesis aquí y 'ayudar' a la industrial musical a hacer un mea culpa y permítaseme el exabrupto: ¡Nos chuparon la sangre durante décadas, no les importó y se lo tienen merecido!... gracias por el  momento de desahogo. Sin entrar a considerar si es cierto que hay una corriente 'illuminati' en sus filas (seguro que si :), todas esas empresas se cansaron de vendernos, a precios exorbitantes sus productos, con el mínimo de calidad en muchos casos e inconfesables márgenes de ganancia que -claro- tenían que colapsar (realmente no tan 'claro', pero que carajo, disfrutemos del momento de justicia porque la corriente puede volver a cambiar). Un disco, deme veinte dólares, tenga un one hit wonder, el resto relleno, por supuesto, cero desarrollo del artista, si es que acaso no es resultado o 'producto' de una consola de grabación de última generación y un buen peluquero... repítase ad nauseam.... luego inventaron algo mejor: el disco single... ya ni siquiera hay que meterle relleno, el tema de éxito, su versión en instrumental y venga, quince dólares más. ¡Carajo, cómo les dio plata el invento! Por eso cuando las aguas purificadoras del Internet llegaron para arrastra y limpiarlo todo también nos entró un fresquito, una para el lado de los buenos... auqnue en el proceso de purificación haya cargado con tirios y troyanos... ¡Y eso que las compañías lo vieron venir! Incluso mucho antes del Internet -cuando llegó el CD ya lo intuían- y no supieron interpretarlo, ni quisieron cambiar, menos aún dedicarle algo del tiempo que iban a perder en no ganar dinero. Y lo que más impresiona es que todavía hoy hay quienes creen que el estilo es sostenible y quieren que todo vuelva a ser como era: venga, ahora a comprar descargas, un dólar por canción!... o sino, ustedes son los nuevos piratas. ¿¿¡¡Nosotros somos los piratas!!?? Pues no, lo que llegó era algo más grande que ellos... a jodernos todos por su filosofía "mía o de nadie".

Pero no he respondido a la pregunta que da origen a este humilde y empírico ensayo. Je!, pues la verdad no se a donde vamos, pero me lo supongo. Al final quizás le den un nombre al modelo que surja de este tránsito, me gustaría llegar a verlo para comprobar que no estaba equivocado. No tengo dudas de que el mundo del arte, de la música en este caso, se parece mucho a un ser vivo, con partes, con componentes orgánicos como son los músicos, compositores, artistas y público... somos un todo y como tales nos aplican algunas leyes que rigen el mundo de los seres vivos. La primera, quizás la más fundamental, la definió Darwin aunque la acuño Herbert Spencer, la supervivencia del más apto: ojo, no estoy diciendo 'la supervivencia de las mejores bandas', sino de aquellas que mejor se sepan adaptar al nuevo ambiente y como ocurre en la naturaleza, a aceptar y hacerse uno con los cambios. Generalmente no necesitarán sino pequeñas adaptaciones, un mejor entendimiento de la realidad. Pero ¿Cómo se come eso? Cada quien tendrá su experiencia particular, no puedo saberlo, pero por alguna razón intuyo que las bandas del Metal están mejor preparadas, se saben menos mainstream, siempre han tenido que sobrevivir a la hostilidad de lo comercial, tienen menos vergüenza de apoyarse en sus seguidores, hay menos prurito si se ensaya en un sitio pequeño y si para grabar se utilizan las herramientas que la nueva tecnología ofrece... dos personas, una computadora, un programa, pocos instrumentos y cables y tienes un disco como "Echoes Of Battle" de Caladan Brood... si, puede que esté sobre simplificando, pero aquí hay una clave.

La aplicación de la máxima de Einstein que sugiere no esperar resultados diferentes si siempre se hace lo mismo es también una guía en momentos de crisis y está pasando: el Crowfunding, el Patronage, el Microinvestment, toda una nueva terminología y ética cuyo fin es el de obtener, no sólo financiamiento para la realización de un nuevo disco o de una gira, sino para el mismísimo mantenimiento económico de los músicos (si, para ayudarles a llegar a fin de mes)... eso está dando resultados, pero no a cualquiera, hay que volver a lo básico: ¿eres bueno? ¿entregaste lo que ofreciste? ¿fuiste novedoso? ¿traes más de lo que te quieres llevar? 

Entender y aceptar también que, aún cuando continúen existiendo contadas excepciones, algunas incluso muy meritorias, la industrial musical no va a volver a ser lo que fue nunca más es fundamental, punto. Quizás los gobiernos y mejor aún, los Estados, en forma masiva (no solo siempre Finlandia, coño) reconozcan que el arte también alimenta y que arte no es sólo Picasso o U2, también hay arte en el ritmo, la alegría, la agresión, la fuerza, las guitarras afiladas y los ritmos frenéticos (tengo que tirarle algo al Metal, ¿o no? :-)

Una de las más difíciles respuestas está en el desmontaje de la cadena de chupasangres del aparato empresarial en torno a la música. Sin ninguna intención de sonar socialistoide -nada más alejado-, me parece absurdo la cantidad de alcabalas, cobradores, managers, bouncers, personajillos de baja clase, intermediarios, PRs, webmasters, manejadores de redes sociales y un largo etcétera, que se lucra del trabajo que cuatro o cinco musiquitos realizan, como si el sonido de los billetes fuera musical (con excepción de Money de Pink Floyd... of course). Quizás en una legislación mundial más clara y más a favor del arte esté la clave, al menos temporal y más definitiva si se incorpora más el amor a la belleza estética en la educación formal... y con mayor transparencia también podríamos mejorar... un cambio de visión general, digo.

Por último, agradeciendo a quien haya tenido el aguante para llegar hasta aquí, creo firmemente que la respuesta de a dónde va hoy la música y con ella, la enorme felicidad que a todos los seres humanos nos produce un buen acorde tras otro, la conoceremos cuando los artistas finalmente se reconozcan en su público y el publico realmente se reconozca en sus artistas y entre ambos aceptemos la imprescindible necesidad que tenemos los unos de los otros para continuar existiendo con el carácter de cada cual y actuemos en consecuencia, el artista entregando lo mejor de sí cada vez y el público respaldando materialmente a su artista, en compensación por el buen rato... o un día nos vamos a quedar los unos sin los otros, o peor, sólo con Kim K y Miles C... y con Justin B... señor.

Alfonso \m/

lunes, 1 de agosto de 2016

Tarja - "The Shadow Self" (Melodic Symphonic)

Una de las artistas más amadas, odiadas, mentadas y seguidas del Metal es, sin lugar a dudas, la finlandesa Tarja Turunen, ex-vocalista de Nightwish y quien junto con Tuomas Holopainen se encargaron de cambiarle la perspectiva al Symphonic, creando una revolución en su sonido al incorporar la voz 'culta' al conjunto. Nadie antes y quizás nadie después de los integrantes originales de aquella banda lo hicieron tan bien. Ahora que Tuomas reconoció públicamente que la forma poco amable de haber terminado la relación con la cantante estuvo errada y la publicación de "The Shadow Self", parece que un circulo se ha cerrado en el Metal, para bien de todos, diría yo.
 

Luego de haber estado divagando durante una década entre discos de dudosa calidad, sin una definición sonora, intentando agradar a todo el mundo sin llegar a gustar a nadie, Tarja vuelve a sus raíces, se aparta de mediocre Pop que había incorporado a su registro, deja que en vez de ser ella el centro de la atención lo sea un excelente songwriting y sorprende a propios y extraños con un disco de la clase que de ella siempre se esperó y no había logrado. Nuevamente el Melosymph del que ella es -al menos parcialmente- madre, domina su música y "The Shadow Self" destaca en el espectro, que sin grandes nombres este año, como Within Temptation, Therion o Xandria, estaba algo abandonado (sigo esperando oír a Delain, por supuesto).

El disco está muy bien hecho, con sonidos hermosos, unos cuantos excelentes temas, más fuerza y más intensidad que cualquiera de sus otros solitarios. Las primeras tres canciones ofrecen el lado más amable de la entrega, siendo posiblemente los temas que todavía muestran algo de la perspectiva dulce aquella con la que no convencía, o peor, casi destruye su carrera como "My Winter Storm" (2007) o -válganme los dioses oscuros- "Colours In The Dark" (2013). A partir de Love To Hate, pero especialmente desde Supremacy y luego con The Living End y Diva, es donde se nota ese quiebre, donde está lo que le da verdadera vida al disco: Tarja se mezcla con la música, decide que debe dejar de ser ella el centro absoluto de la atención y permite que los sonidos se fusionen con ella, que teclados, cuerdas, ritmos y guitarras tengan su espacio, creen un conjunto, de buen gusto por cierto y a veces, más que eso... y es entonces, saliendo del encuadre perfecto, donde mejor se la percibe.

En lo particular había perdido la esperanza de volver a disfrutar de una buena entrega de Sinfónico por parte de Tarja, por eso posiblemente la sorpresa ha sido mayor. Suficientemente alejado del sonido tradicional de NW, con una perspectiva que -especialmente la guitarra- se muestra más pesada que lo usual, mucha instrumentalización y largo sectores donde la música es la verdadera protagonista, creo que "The Shadow Self" no sólo es el mejor disco de Tarja en toda su carrera solitaria, sino además uno de los mejores del año en el plano menos duro del Metal, con canciones que van desde la emoción hasta la belleza, sin caer en enfoques facilones, pero sin dejar de sonar hermosamente cuando quiso, incluyendo algunos de los más hermosos riff y melodías de su carrera.

El disco está marcado por una gran manera de componer, grandilocuente y aunque todavía estoy por encontrar de quien es la producción, creo que no dejará a casi nadie impávido. Incluso se da el lujo de ser histriónico, elaborado y emocionante; cuenta con las colaboraciones de Alissa White-Gluz y Sharon Del Adel, entre otros y cierra, además, con un hermoso atrevimiento como es el tema Too Many, con 'ghost track' incluido (...this is a hit song...), el cual termina de aclarar que Tarja ha finalmente aprendido a reírse de ella misma. Sólo pocas canciones no me terminaron de convencer, quizás las únicas Undertaker y Calling From The Wild, lo demás es todo recomendable.

8/10 Vuelta a la forma de una de las más importantes voces del género.