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martes, 10 de julio de 2012

The Murder of My Sweet - "Bye Bye Lullaby" (Disney)

Si alguno de ustedes ha tenido que ver, seguramente por obligación, uno de esos 'chick fliks', en los que un grupito de cuatro chicas lindas (una morena, una pelirroja y dos o tres rubias) salvan al Mundo gracias a su amor a la música... -siempre vestidas con faldas muy cortas-, pues seguramente puede imaginarse que quiero decir con estilo Disney y que calidad tiene el producto que esta vergüenza metalera trae.
 

Los suecos de The Murder of My Sweet pueden competir en la categoría Peor Disco del Año con altas probabilidades de alzarse ganador, gracias a su insoportablemente ridículo y rosadito acercamiento al Metal. En primer lugar los coros con los que el grupo se empeña en cubrir su disco son francamente malos: Josie and The Pussycats deben haberles servido de inspiración, pues chillidos y adornos pseudo pop destruyen cualquier posibilidad de crear un buen trabajo y eso a pesar de que la voz líder de Angelica Rylin no es tan mala como el conjunto en general... pero nada particular en ella; apenas pasable.

Luego está la insoportable omnipresencia de los teclados que ejecuta Daniel Flores, almibarados, sin fuerza, ni verdadera ejecución melódica, mucho menos virtuosa, que se dedica a intentar crear un ambiente del que el disco carece de principio a fin. En tercer lugar y siguiendo de cerca en orden decreciente a los criminales coros, está la guitarra de Christopher Vetter; lo felicito por la valentía, ya que atreverse a grabar un disco sin realmente tener conocimientos del instrumento es corajudo, no lográndose salvar por ello de esconder la falta de capacidades, especialmente en los dos o tres solos que intenta ejecutar, donde únicamente hay ruidos mal colocados. Me deja mal sabor de boca.

Batería y bajo apenas perceptibles terminan por constituir un grupo con muy poco o nada rescatable, ni incluso las letras de las canciones, sosas e infantiles y con sensación de haber sido elaboradas sin inspiración ni mensaje, creando una colección sin ilación, todas pistas parecidas, mal ejecutadas y para el olvido. Falta de intensidad, compromiso y especialmente facultades musicales definen este disco.

Este, luego de "Divanity" de 2010, viene a ser el segundo disco de TMOMS, y alegan que fue producto una larga producción de canciones que les habría permitido publicar al menos dos discos a la vez. Por suerte alguien de la gente de la discográfica AMF evito semejante equivocación, incluso a pesar de contar con algunas colaboraciones interesantes como las de Jesper Stromblad (In Flames), Fredrik Akesson (Opeth) y Peter Wichers (Soilwork).

1/10. Realmente muy mal disco.

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