El Lado Oscuro Metal Critica

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viernes, 28 de junio de 2013

Pandora - "Four Seasons" (Thrash)

Bien... hablando de Thrash, me encontré con este grupo brasileño dando vueltas por ahí y me pareció algo demasiado interesante como para obviar, pues en general este, "Four Seasons", su trabajo debut, es de muy buen nivel. Pandora es un conjunto que desarrolla un estilo menos agresivo y algo más melódico que las bandas más representativas del género, pero no por ello deja de ser de gran calidad. Con algunos elementos Power y pizcas de Doom, esta gente tiene un trabajo interesante que ofrecer a los amantes del estilo, especialmente a los gustosos de un buen bajo en la dirección y una guitarra poderosa como columna vertebral, lo cual se nota desde el inicio.

Bruno Leal, con guitarras y voz, Rômulo Lebre en la guitarra líder, Marcos Cazé, ejecutando un gran bajo y Luiz Fernando, tocando los cueros, se destacan; este grupo se permite progresiones y ataques que recuerdan seriamente a sus coterraneos, los consagrados de Sepultura. Firmados por el sello -también- brasileño, MS Metal Records, logran una excelente producción, hasta con detalles de 'vinyl' en canciones como la fantástica Prelude, que da paso a la excelente ejecución, homónima del disco. Lastimosamente ni la banda ni el sello ofrecen mucha información en la Web, por lo que me limitaré a comentar aquello que creí percibir de este trabajo, "Four Seasons".

El álbum se escucha deliberadamente simple, rápido y muy melódico, con repentinos cambios de humor, en la mejor tradición de la escuela estadounidense-brasileña; lo mejor del mismo viene al final de él, lo que sorprende un poco, sobre todo teniendo en cuenta que este es el álbum debut del grupo y que regularmente los grupos nóveles tratan de dejarlo todo en las dos o tres primeras canciones. El trabajo de guitarra, especialmente, es una delicia: potente, crudo, pero sensible cuando cambia el ritmo; sírvanse disfrutarlo.

Es interesante comprobar una vez más que la buena música no tiene sólo que venir de los sitios tradicionales, como Finlandia o Suecia, sino que aquí mismo, en el sub continente americano se pueden hacer discos excepcionales, basados en conceptos superiores, como en este caso, donde usan como inspiración "Las Cuatro Estaciones" del compositor de música clásica Vivaldi, creando canciones Trash que refieren esa magna creación; desarrollando con buen gusto canciones que recorren su trabajo, pero con otra perspectiva y sin caer en burdas imitaciones, este disco se pierde de vista. Temas como Spring Of Creation, Autum Of Decadence, Summer Of War o Nuclear Winter, sin contar con el excelente cierre que implica la pieza Epitaph, definitivamente son una oferta diferente para el estilo. Este es el propio disco que te obliga a preguntarte: '¿Qué es esto? lo he escuchado muchas veces, pero diferente'. Un gran gran trabajo, algo extrañamente (o a propósito, no se) dejado de lado por los comentaristas usuales del género... pero que en todo caso demuestra lo underground que todavía somos.

Creo que Pandora no será catalogado dentro del canon puro del Thrash, seguramente habrá quien les sume influencias Power y hasta Doom, pero sin duda su tesitura fundamental parte del estilo 'basura', ese que no teme gritar duro y descargar rabia, como de hecho ellos muestran. A la vez no voy a ser yo quien niegue que aquí hay algo más, este puede ser el nacimiento de una banda que vino a aportar; que si... coño, que toma el concepto de Sepultura y posiblemente algo de sus otros coterraneos famosos, como Calavera Conspiracy, pero produce un trabajo un poco simple en sus arreglos, pero completo en su presentación. El que dude al respecto, no detenga el disco hasta llegar a Summer Of War y se deleite con una buena manifestación de Metal.
Este disco, además de sus características propias, tiene elementos extra musicales que hablan muy bien de la banda, como por ejemplo su duración por encima de la hora, lo que, para una banda novel, bajo la tutela de un sello establecido, es toda una proeza. Luego, la demostración virtuosa de cada uno de los instrumentos, individualmente considerados, refiere a una banda con un porvenir más que interesante. Este tipo de discos reafirma la fe en el Thrash y confirma que, a pesar de "Super Collider" de Megadeth en 2013, no todo está perdido.

Habrá oidores más jóvenes quienes critiquen los Intros de algunas canciones con fuerte influencia clásica, pero sugiero desprejuiciarse y permitirse el placer de escuchar música bien hecha, con fuerza, dureza y cuerpo, pero inocultable placer por las mejores melodías que ha creado el ser humano. Aunque el disco adolezca de fuerza totalmente Thrash, y lo sustituya por elementos Power, como en Nuclear Winter, merece ser oído como uno de los mejores trabajos del género, de los que -por cierto- estamos cortos este año.
9/10. Sólido de verdad. Por cierto, una de las buenas portadas del año. Vigésimo contendiente a Disco del Año de El Lado Oscuro - Metal Crítica


lunes, 24 de junio de 2013

Orphaned Land - All Is One (Progressive / Etnic)

Orphaned Land es una banda israelí de Progresivo y leves elementos Black, formada en 1991 bajo el nombre de Resurrection (cambiando su nombre en 1992 al actual), la cual combina influencias judías y árabes. La banda ha pasado por varios cambios de formación en los últimos años, pero ha conservado tres de los miembros fundadores, la fantástica voz de Kobi Farhi, Uri Zelcha (bajo) y Yossi Sassi (guitarras). A ellos se suman Matan Shmuely (batería) y Chen Balbus (guitarra / teclado). Desafortunadamente no los había oído hasta ahora, una lástima, pues son excepcionales.


Este disco es su quinta producción y abren con una canción única, All In One y sin ambages me (les) pregunto ¿Es All In One la mejor canción del año? Facilmente lo puede ser, pero ¿Es el disco "All In One" -en su conjunto- tan bueno como suena la primera vez que se pone a girar, o la décima vez? Desde mi perspectiva tiene algunos lugares comunes y cierto abuso de de sentimentalismo, pero definitivamente es uno de los mejores discos del año.

La historia detrás de lo que ocurre en este trabajo es absolutamente intensa, a nivel de disco conceptual: Su historia narra como en plena Primera Guerra Mundial, el 24 de diciembre 1914, el Frente Occidental (especie de hueco estratégico que los alemanes había abierto en Bélgica) se prepara para entrar en batalla, pero empieza a llover con nieve, a la vez, Gran Bretaña se prepara para la defensa, cuando el aire se escuchan canciones alegóricas a la fecha, es Navidad. Los alemanes parece que deciden celebrar un poco antes de la muerte y los soldados británicos también cantan. Tras un intercambio de canciones y aplausos mutuos, las dos trincheras se ponen de acuerdo e, increíblemente, tienen una fiesta de Navidad, con intercambio de cigarrillos, bebidas y chocolate. Por unas horas los soldados de ambos lados hablan de sus familias, sus hijos y la vida. Pero los comandantes de ambos bandos se molestan y ordenan dar por terminados los festejos, aún así, hay evidencia fotográfica de que el 26 de diciembre se izan carteles ingleses que dicen 'Feliz Navidad' y alemanes que responde 'Gracias', luego la guerra comienza de nuevo.

Esta historia establece los parámetros y motivación del disco "All Is One", del grupo Orphaned Land, dedicado como dije, a la fusión Progressive y Etnic, fuertemente influenciada por sonidos del Medio Oriente, con algún toque Black. La letra de la canción Let The Truce Be Known es posiblemente una de las más intensas y elaboradas del año, pero sobre todo, viniendo de un grupo cuyas experiencias propias son tan particulares, se aprecia más aún que la misma sea una oda a la paz. Este no es un disco para quien crea que la guerra, la aniquilación o alguna 'solución final' es una opción. Los elementos conceptuales de Orphaned Land en este disco son directos, crudos y controversiales.

Ahora, más allá de lo profundo que puede ser el disco a nivel de mensaje, su musicalidad es un reto. Habrá quien desprecie el intenso fondo étnico de la producción, como quien apreciará la fusión de estilos que en el mismo se aprecian. En lo particular yo disfruté mucho ciertas canciones, sobre todo aquellas cuyo acento estaba en los elementos Prog y hasta Black de las voces, sin menospreciar los ritmos y melodías árabes, aunque llega un punto que los mismos empalagan.

Nadie podrá negar que Orphaned Land tiene su propio sonido y deja una impresión única, ganada a la diversidad, con elementos líricos y protagonismo para los instrumentos de cuerda, guitarras, así como violín y cello. Luego su sello inconfundible está en los coros que erizan facilmente los vellos del cuello en canciones como la mencionada All Is One, Children y Trough Fire And Water. Este es un disco de multiples sonidos, unos suaves, como susurros y otros intensos, con voces duras orientales e instrumentos inusuales, tales como tambores djembe y laudes. La letras pueden variar del inglés al hebreo o al árabe e incluso al yemení, casi siempre buscando que sean emocionales y épicas.

Asumiendo que intolerantes de ambos bandos despreciarán mis comentarios, como entiendo que de hecho hacen con esta fantástica banda, aprovecho para aconsejar que no se desgañiten en críticas, porque no subiré comentarios xenófobos, racistas o fundamentados en el odio. Al contrario, aconsejo oír este disco con paz pues en él se oyen una gran variedad de elementos musicales, modelos, herramientas y técnicas, reuniendo varios idiomas y culturas diferentes, propósitos con decisiones valientes para hacer algo diferente. Sus composiciones son excelentes, completas y a menudo monumentales. Es un disco como pocos, inspirador, de excelentes coros y letras emocionales. Se le puede añorar cierta ausencia de voces extremas y criticar el fuerte motivo oriental, pero no la voluntad. Otro motivo para seguir creyendo que el Metal es el estilo de música popular más completo y complejo que existe.

9/10. Décimo noveno contendiente a Disco del Año de El Lado Oscuro - Metal Crítica. Una de las mejores portadas también, con la fusión de los símbolos de las tres religiones mayores.

domingo, 23 de junio de 2013

Masterplan - "Novum Initium" (Power)

La existencia de Masterplan ha tenido ribetes de drama, pero siento que para ellos y como en las películas, el bien ha triunfado sobre el mal. Su historia se remotan a finales de 2001, momento en el que la banda de los fundadores de Masterplan, Helloween, terminaba su gira "The Dark Ride Tour", oportunidad que escogieron Roland Grapow, presente en Helloween desde 1989 y Uli Kusch, desde 1994, para formar un proyecto paralelo. Pareciera que esto molestó un poquito a Markus Großkopf y a Michael Weikath, quienes decidieron darles la conocida patada por el culo, lo que los llevó a asumir Masterplan como su proyecto principal; así, invitaron a Janne Wirman, que en ese momento tocaba en Children Of Bodom, para que se encargara de los teclados y luego de preguntarle a varios cantantes (Russell Allen de Symphony X entre ellos) y hasta al ex-Helloween, Michael Kiske, quien también rechazó la propuesta, me imagino que pensando que traicionaría a sus viejos socios, llegaron al vocalista de sus primero cuatro discos (realmente sólo tres, en "MK II" cantó Mike DiMeo), el excelente Jørn Lande, quien con su trabajo en Avantasia había alcanzado la notoriedad.


Durante algún tiempo no podía formarme una opinión definitiva de "Novum Initium", el quinto disco de Masterplan, pues es no estaba demasiado convencido del trabajo desarrollado por su nuevo cantante, Rick Altsi, proveniente de At Vance. Por otro lado, "Novum Initium" ya no recuerda ni el primer disco de la banda, homónimo de la misma, el cual, hasta el momento sigue siendo su mejor trabajo... siento que Masterplan ha perdido algo de su color y esencia. Definitivamente, al menos desde mi perspectiva, Lande era mucho mejor vocalista; no lo digo yo, preguntenle a cualquiera que lo haya oído. Pero al final y luego de varias veces de repasar el trabajo, finalmente me di cuenta de lo que pasa: no está la atmósfera a la que la banda nos tenía habituados. Sus canciones suenan un poco estériles, no hay ese momento explosivo que te cautive, no hay sorpresas. Aún así el disco tiene sus momentos.

Como ya ha sucedido con anterioridad en la banda, la ejecución de los instrumentos volvió a rotarse, no sólo entra una nueva voz, sino que el bajo ahora lo toca Yani Kaynulaynen (ex Stratovarius), y la batería la ejecuta Martin Shkarupka, de Cradle of Filth, mezcla que hace que no todo suene tan fluido como debería, aunque en general el conjunto se oye bien (si se oye con detenimiento a la batería se percibe que el ejecutante no viene de la escena Power, sino de una mucho más dura, se le nota contenido, como por ejemplo en Betrayal).

Pero mientras que el cambio de sección rítmica apenas se percibe si se pone mucha atención, la falla más evidente está en la voz. Altsi se escuda detrás del micrófono, no deja fluir su comprobado nivel; quizás la próxima vez se deje llevar con más fuerza allá a donde una banda como esta debe estar, en las alturas o quizás la sombra de Lande le pesó demasiado. A pesar de ello hay ciertas canciones donde Altsi se nota más cómodo que en otras, como en Keep Your Dream Alive.

Aunque un poco largo para lo empalagoso del género (cincuenta y ocho minutos) no todo es malo. Hay buenas canciones, con interesantes elementos progresivos, como No Escape, su opus de diez minutos, Novum Initium o Earth Is Going Down, que con su interesante ejecución de cello es de las mejores del disco, algo oscura y poderosa. Lamentablemente la falta de ambiente y sorpresas son los principales culpables de que "Novum Initium" haga que el oidor se aburra rápidamente; no creo que se convierta en un disco para repetir en los próximos años.

Debo alabarle al grupo su obstinación ideológica y perseverancia, pero me preocupa que pueda colapsar por sus constantes cambios de alineación y songwritting lo que los lleva a esto, discos con grandes nombres en su alineación, con grandes defectos. Ojalá que Grapow haga que su próximo material, si llega, traiga más espíritu, con algo menos de sobreproducción, más memorable y un verdadero nuevo inicio.

6/10

Amon Amarth - "Deceiver Of The Gods" (Melodic Death / Viking)

Bien... dispuesto a ser arrastrado al 'Helheim' por los incondicionales de Amon Amarth, los cuales -está claro- que no aceptarán menos que un 'perfecto extraterrestre', voy a rendir mi testimonio acerca de "Deceiver Of The Gods". Para salir de dudas, haré el resumen antes de desarrollar y así será más fácil decidir si es hora de invocar la ira de Odin: Este es un buen disco, por momentos un muy buen disco, pero en la suma final, es más oscuro y menos 'Power Death", si se me entiende el concepto, de lo que hasta ahora AA nos tenía acostumbrado. Si se le mide con esa vara, el producto final no parecerá tan bueno como "Surtur Rising", si por el contrario, se está dispuesto a aceptar el nuevo concepto, menos Melo/Folk, seguro parecerá un trabajo al menos igual o superior que el de su predecesor. Ahora que está dicho, que los cielos se partan.


Repito, -que no se diga que no lo dije- el disco me gustó, es un buen trabajo, pero sin duda es mucho más difícil de escuchar que lo que hasta ahora, luego de veintidós años de presencia en la escena, nos tenía acostumbrado la banda (a mi me llevó varias veces de ponerlo y hasta quitarlo para entenderlo). Diría que la producción es impecable y algunas canciones, como Shape Shifter, Deceiver Of Gods, Coming Of The Tide y Under Siege, son de excelente factura, pero a la vez hay otras en las que percibí cierto cambio de perspectiva, algo poco o nada usual para Amon Amarth, como en Hel o We Shall Destroy, diferentes en su estilo, en algunos casos casi a lo Iron Maiden, y donde quizás faltó agresividad.

Creo que en general nadie podrá dudar que este es un disco bastante menos melódico de lo que estamos acostumbrados y que por momentos adolece de esa velocidad trituradora, que abruma y que es el sello de la casa. No creo que necesariamente esta forma de presentar el trabajo sea mala, pero hay momentos en los que eché de menos un buen blastbeat, como en Coming The Tide, la más contradictoria de las canciones, la cual es excelente, dentro de la visión de la nueva experiencia y a la vez, desconcertante, si se mide con el cánon estandar. Me parece -estoy convencido- que el noveno álbum de Amon Amarth, "Deceiver Of Gods", va a ser uno de los discos más comentados del año, por múltiples motivos y que habrá tanto quien se borre los tatuajes, como quien se grabe en fuego el logo, en la frente. Lo que si es definitivo es que el álbum no va a dejar indeferente a nadie.

Lamento a la vez decir que hay elementos que no me terminaron de convencer del todo. Sus guitarras, más de una vez, no son tan apasionantes como generalmente han acostumbrado a ser y su elemento principal, la voz de Johan Hegg, estuvo algo por debajo de sus demostraciones anteriores. Con la excepción de la primera canción, homónima del disco y la mejor del albúm, Shape Shifter, no se siente que haya muchos temas que sobresalgan realmente y conviertan el disco en un clásico instantáneo. Entiendo que esto se debe al carácter más oscuro, definitivamente menos melódico.

Amon Amarth es uno de los grupos bandera del Metal. Casi a cualquier 'headbanger' nos gusta y hay un motivo, su calidad a lo largo de los años y hasta el punto que ello se acepta en el ambiente metalero, su facilidad para ser digerido. Creo que el segundo de esos elementos se ve modificado con "Deceiver Of The Gods", porque este disco no es sencillo, pero si bien realizado. Puede que, hasta de forma algo injusta, si este disco proviniera de otra banda, sería analizado con menos dureza, el problema está en que AA ha puesto la vara muy alta a su propio trabajo,

Me ha sido difícil llegar a la conclusión del primer párrafo porque, si había un disco que deseara que fuera arrollador, era este, pero el mismo es simplemente, diferente y posiblemente un intento de la banda de crear algo más complejo, más intenso, lo que -queriendo o no- lo ha convertido en algo más difícil y con -digamos- menos estilo del que típicamente exhibe Amon Amarth.

8/10 Me gustó, pero creo que le faltaron algunos de los ingredientes tradicionales del 'plato de la casa'.





jueves, 20 de junio de 2013

Kalmah - "Seventh Swamphony" (Melodic Death)

Kalmah es una de las buenas, o incluso muy buenas, bandas de Death Melódico de la escena mundial. Formada en Oulu, Finlandia, en 1998, presenta con "Seventh Swamphony" su séptimo CD. Como referencias históricas se puede decir que son el resultado de una banda originalmente llamada Ancestor, formada por el guitarrista/vocalista de nombre más divertido conocido hasta el día de hoy, Pekka Kokko. Están firmados por Spinefarm Records y la palabra 'Kalmah' se puede traducir como 'tumba' o 'hasta la muerte'.

Me ocurre que cuando escucho o pienso en Melodeath, me imagino varios grupos: Insomnium, Ensiferum, Omnium Gatherum, Nightrage, Wintersun, Children of Bodom o Norther, pero cuando me piden nombrar al representante de la corriente más clásica de ese estilo Kalmah me parece uno de los referentes principales, quizás junto con At The Gates. Efectivamente, el trabajo musical de Kalmah es honesto, fresco, dinámico y comprometido hasta los tuetanos con el estilo, sin contar que, para remate, son finlandeses. Los creo dinámicos por su rapidez, aunque trabajos anteriores pueden tener matices algo más oscuros que este, pero en el caso de esta nueva entrega, "Seventh Swamphony", la característica se acentúa pues es veloz de principio a fin, cosa que incluso su nuevo tecladista, Veli-Matti Kananen, aún y a pesar de algunas variaciones en clave pesada, ejecuta muy bien.

La falta de sorpresa en un disco no es generalmente algo que yo califique como bueno, pues en general me gusta la novedad, pero en este caso voy a decir, sin tapujos, que me alegra encontrar nuevamente en Kalmah lo mejor de lo que ya se les había escuchado, sin saltos cuánticos arriesgados: están de vuelta tras tres años de ausencia, en tan buena forma como cuando presentaron "12 Gauge" (2010), "For The Revolution" (2008) y especialmente su considerado mejor trabajo, "They Will Return" (2002), con todo y su canción bandera y uno de los himnos del Melodeath, The Blind Leader.

Esto puede ser una de las cosas que más atrae del grupo y seguramente convierte a Kalmah en una banda de seguidores incondicionales: se sabe qué esperar y que será bueno y luego de que lo has escuchado te puedes felicitar diciendo 'estos no defraudan a nadie'. Este es también el caso de "Seventh Swamphony". Su eje central, las guitarras, de los cuales proviene no sólo el dinamismo sino también casi toda la melodía en el álbum, son de primer orden. Es bueno aclarar que algunos grupos de Melodeath usan voces limpias (si, aunque no parezca) para dar pauta a la melodía, como a veces ocurre en este trabajo, a pesar de que se les perciba sólo levemente.

Ahora, a lo que vinimos, mi opinión como oidor: Primero diré que trato de evitar, por sobre todas, caer en las mezquindades que algunos conocedores se permiten y no me importa si, creyendo que es justo, debo otorgar una calificación excelente diez veces seguidas a diez discos aquí comentados. Dejando claro por donde van los tiros, revelaré que tras apenas una o dos auscultaciones de "The Seventh Swamphony" me encontré repitiendo pedazos impresionantes de canciones y levantado de mi silla, sacudiendo la calva y olvidado de lo que ocurría a mi alrededor, dejándome llevar por las guitarras y cautivado por como el aire se cortaba con los gritos de Pekka y la ejecución quirúgica que Jane Kusmin impone a su batería. Canciones majestuosas como Hollo, Deadfall, Windlake Tale y Pikemaster le dieron paso a la que, desde mi punto de vista, puede ser la mejor pieza que he escuchado este año, la canción más impresionante hasta este momento: Wolves On The Throne, en la que el nuevo integrante, Kananen, obtiene uno de los sonidos de teclados mejor logrados en bastante tiempo, el cual se une a un cambio de ritmo brutal y elementos épicos de gran factura.

La demostración realizada por Kalmah en "Seventh Swamphony" y su conocimiento del Death Melódico es de primera línea. El mismo, para mí, representa al estilo en forma pura, sonando muy bien; es robusto, de alta velocidad, calculador a lo escandinavo y lleno de riffs asesinos, melodía, técnica y agresión, todo al mismo tiempo. Creo justo advertir que con tantas melodías inolvidables este disco se puede convertir, como de hecho a mí me ha ocurrido, en uno de esos que incorporas a las escuchas habituales.

Si alguna de las personas que amablemente lee este blog decide entrarle a este estilo y no quiere empastelarse con análisis profundos, le sugiero que se pasee por "Seventh Swamphony" para captar al instante, sin elementos distractores, lo que se quiere decir al hablar de Melodeath, vieja escuela. Yo diría que este es el disco que más se acerca este año a "Beyond" de Omnium Gatherum.

9/10. El mejor trabajo de Kalmah en sus quince años de trayectoria y uno de los mejores discos del año. Décimo Octavo contendiente a Disco de El Año de El Lado Oscuro - Metal Crítica.


domingo, 16 de junio de 2013

Black Sabbath - "13" (Heavy/Doom)

Escribir de Black Sabbath es, cuando menos, traicionero. Todo el mundo, hasta a quienes no le gusta este fantástico estilo de hacer música, pero no ha vivido en una cueva en la Antártica desde hace cuarenta años, ha oído -al menos una vez en su vida- de la banda, sus integrantes o sus extravagancias (el 'affair' del murciélago al que Ozzy le arrancó la cabeza en un concierto es una leyenda urbana de pleno derecho) y no digamos si por alguna irracional e incurable condición, a usted le gusta el Metal... estos señores (en su momento de más gloria no recibían esa calificación por los 'señores' de la época), escribieron el Génesis del Metal. No hace falta especular: Black Sabbath, a pesar de lo que hoy por hoy hagan -o no hagan- e incluso de gentuza como Sharon Osbourne, ya está firmemente ubicada en la posteridad.

Fundamentalmente porque se encuentra por encima del bien y del mal dirigiré este comentario, simple y puramente, a "13". No hablaré de que Ozzy debe haberlo cantado en silla de ruedas, de sus adicciones o limitaciones, ni del cáncer de Tony, de que Geezer nunca dice malas palabras o de las cruces volteadas. El foco es "13", el décimo noveno disco de estudio del grupo, que ha visto la luz cuarenta y tres años (si, 43) luego de su primer lanzamiento.

Voy a decir algo que poca gente me va a creer: Al contrario de lo que presagiaba buena parte de la comunidad metalera, yo sabía -estaba convencido- y una voz interna me lo decía, que este disco, a pesar de los dieciocho años de ausencia, iba a ser excelente... y coño (con perdón), tenía razón. "13" NO ME SORPRENDIÓ, en mayúscula, para que no quede duda. Este es un excelente trabajo, del que no voy desdecir aunque tenga un trabajo de edición y producción multimillonario, sobre el que casi la totalidad de los grupos del género sólo pueda fantasear.

"13" es, por sobre todos sus elementos, pesado. Los elementos Doom y Heavy que lo llenan, especialmente en canciones como End Of The Beginning o God is Dead, sólo hablan del excelente nivel de composición, además de las otras característica principales que se suman a la fuerza del disco, como su originalidad, virtuosismo musical y frescura.

Este disco no es la brasa de una fogata, es fuego del que si te acercas te quema. El nivel musical es de primer orden, con excelente instrumentación, arreglos y ejecución y sobre todo, riffs cautivantes y sorpresivos. Luego y a pesar de que a lo largo de todo el álbum se escucha el más puro estilo Black Sabbath, no hay tantos lugares comunes como eran de esperar, ni repeticiones de fórmulas o salidas fáciles a través de aquello que ya ha dado éxito... estos 'señores', que no tienen absolutamente nada que probar, decidieron poner colofón a la carrera más exitosa que cualquier grupo de Metal haya tenido con un disco intenso y novedoso.

Deshacerme en elogios sería fácil dada la banda, por ello sugiero que se escuche el disco desprejuiciado de lo que históricamente representa, imaginándose que se trata del primer disco de este trio de supervivientes, al que se les une el excelente trabajo de batería de Brad Wilk (Rage Against The Machine) y se calibre frente a lo que la oferta Heavy/Doom hace por estos días.

Después de tantos años de no esperar... ya no había sentido en ello, es difícil entender por qué la banda decidió dar este paso. He leído comentarios que honestamente le endilgan la responsabilidad a la esposa de Ozzy (ánimo de lucro, dicen), pero la verdad es que no lo creo (aunque viniendo de ella, cualquier cosa es probable). Este disco, que es una situación sin precedentes, me parece que tiene su respuesta en los trabajos individuales que los componentes realizaron solos durante tantos años, queriendo homenajear a los fanáticos con una última entrega.

Lo más sorprendente de todo es sin duda el trabajo de 'El Principe de La Oscuridad', a quien no se si tuvieron que transfundir sangre diariamente, pero lo hizo muy bien. El nivel de compenetración entre Tony Iommi y Geezer Butler sigue proverbial y junto con el baterista Brad Wilk, hubo buena química, especialmente en los momentos más Blues. No voy a entrar a analizar canción por canción, sólo diré que a pesar de que alguna, como Damage Soul, no tenga el nivel de las dos primeras, el listón queda muy alto para quienes quieran convertirse en los próximos evangelistas del Metal.

En resumen: un grupo inmortal presenta un disco que no es sólo un viaje sentimental, sino que aporta nuevos elementos y suena casi como el primer día, a pesar de que tiene las limitaciones propias de estar grabado en CD, en vez de vinilo, donde seguramente sonaría mucho mejor.

9/10. Décimo séptimo contendiente a Disco del Año de El Lado de El Lado Oscuro - Metal Crítica.

sábado, 15 de junio de 2013

Children Of Bodom - "Halo Of Blood" (Melodic Death)

Es posible que los que somos fanáticos de Children Of Bodom nos encontráramos algo perplejos luego de "Relentless, Reckless Forever" de 2011, yo, en lo particular pensaba que éxitos de trabajos tales como "Follow The Reaper" (2000), "Hate Crew Deathroll" (2003), "Are You Dead Yet" (2005) y "Blooddrunk" (2008) no se repetirían, no por eso deje de tener esperanzas de un resurgimiento, pero me parece que he vuelto a verificar que 'deseos no preñan'.


Debo comenzar comentando que con "Halo Of Blood", CoB decidió regresar algo de su viejo y familiar sonido de hace alrededor de una década, ese justamente que los seguidores anhelamos, pero Alexi Lahio y la banda no parecen estar en la misma forma que esa época. El álbum tiene un comienzo prometedor con un excelente Waste of Skin y la mejor de la selección, Halo of Blood, la que definitivamente tiene el mejor riff, ambas canciones que emanan de lo más adentro de la espectacular ejecución de la que Children Of Bodom es capaz. También impacta The Days Are Numbered, por su dureza y melodía.

Luego se consiguen cosas bastante más diluidas, como Scream For Silence, que para mí es la canción más débil en el álbum con ese medio tempo, incómodo y de sentimiento aburrido y hasta con algún error. Afortunadamente, el tema inmediato, Transference, fluye muy bien, con un teclado oscuro, interpretado en un semitono.

Con riffs enérgicos destaca razonablemente Bodom Blue Moon (The Second Coming), para decaer bastante, en una especie de balada, muy poco justificable -por cierto-, titulada Dead Man´s Hand On You. El songwritting de algunas canciones, como Damage Beyond Repair, no me atrajo y en lo técnico, se les escuchan poco unas buena ejecuciones entrelazadas de teclados y guitarras, como es el sello típico de la banda; desafortunadamente no me engancharon mucho en ese respecto.

Quizás por abusar en la crítica diré que, aunque al Melodeath no es generalmente fácil entenderle el mensaje (con sus excepciones), en el caso de CoB me dí una vuelta por las letras del disco y debo decir que en su mayoría son banales y en algunos casos, incluso, mediocres. No seré mezquino tampoco pues lo cierto es que Alexi las cantó muy bien, gracias a su singular growl, el cual no ha perdido fuerza.

La buena noticia es que si te gustan grupos como Norther o Mors Principium Est, este disco te dará algunas satisfacciones, la no tan buena es que, hoy por hoy, esas mismas banda están sonando mejor. También es de agradecer la vuelta de una buena parte del viejo sonido de la banda, pero se resiente que demasiadas canciones, en un disco muy corto, se perciban como relleno. Si todo el álbum tuviera el nivel de Tansference o Halo Of Blood este sería un gran disco. Portada regularona.

7/10. Quizás vienen decayendo, pero el disco tiene sus momentos.






lunes, 10 de junio de 2013

Summoning - "Old Mornings Dawn" (Epic Black Symphonic)

Summoning es una banda austríaca de Black Épico, con fuertes influencias Sinfónicas, que desde su formación en 1993 han publicado siete álbumes y dos EPs, siempre (o casi) bajo uno de los sellos bandera del Metal, Napalm Records, sus letras hacen un uso extensivo de las historias de la Tierra Media y la mitología que circunda el tema, creada por J.R.R. Tolkien, absolutamente conocido por El Señor de Los Anillos.

Hace tantos años ya que no presentaban un nuevo trabajo que yo pensaba que habían desaparecido, pues siete años de espera es absolutamente descortés y obliga a crear una nueva base de fanáticos, a pesar de eso, las características de Summoning y en este caso, de este trabajo, "Old Morning Dawn", los hacen unos imperdibles de 2013... Debe tenerse mucho cuidado con la versión del disco que se obtenga, pues circula en Internet una de cincuenta y pocos megabytes, cuyo sonido es bastante malo y puede hacer pensar que la producción es deficiente. El sitio más seguro para descargar la versión de ciento cincuenta megas está en el link del final de este comentario.

Entrando en el disco hay que decir que el mismo está elaborado sobre una capa Black que le da forma a lo realmente trascendente del mismo, que es el desarrollo lento y denso del sonido épico de su música. Su característica principal está en el uso minimalista de las guitarras, con una medida importante de reverberación y percusión digital, sintetizadores de diversos niveles y melodías que dominan el resto del trabajo. Las voces, de alto calibre, pero usadas para generar más ambiente que mensaje, se ejecutan de la manera más tradicional del Black, aunque también con fuerte reverberación.

Luego de los detalles técnicos de "OMD" debo ser enfático en su oferta... la cual es impresionante. Cada una de las piezas que lo componen está elaborada hasta el detalle de musicalidad, buen gusto y grandeza. Mezclas tan inusuales de Atmósfera y Épica se perciben en pocos grupos, tales como Caladan Brood, Rivendell o Avathar, pues no es precisamente un estilo mainstream.

De este disco se evidencia que la calidad de los instrumentos y la musicalidad global del grupo han aumentado. La fuerza del intro, Evernight hace prever canciones de primera clase y realmente el desarrollo lo comprueba. Hay una gran cantidad de esfuerzo puesto en el álbum, lo que puede que justifique, aunque sea parcialmente, la brecha de tantos años. Las letras están atadas a melodías poderosas, lo cual es el factor omnipresente en álbum, el trabajo vocal es también un impresionante elemento. El songwritting y su ejecución crea vastos paisajes sonoros, del que cuenta una gran historia. Los dos miembros de la banda, Protector (nombre real: Richard Lederer) y Silenius (nombre real: Michael Grego) han creado una verdadera experiencia auditiva.

Si algunos vienen buscando la ejecución de un disco de Black puro, puedo asegurarles desde ya que se encontrarán decepcionados, pero si el objeto es permitir que la experiencia sobre el estilo crezca, les doy la bienvenida. El Black, que es el estilo que más fácilmente estanca a una banda, con Summoning está madurando y su experimentación satisface.

Sobresale la inmersión en el aspecto fantástico. No es un disco ridículo ni otro pobre homenaje a Tolkien, es -muy por el contrario- una agradable sorpresa que habla de calidad y evolución. Casi cualquier canción o todas: Flammifer, Old Mornings Dawn -quizás la mejor del disco-, The White Tower y así hasta el final, son una evocación y parte de una obra maestra.

10/10. De colección. Décimo sexto contendiente a Disco del Año de El Lado Oscuro - Metal Crítica.

Tristania - "Darkest White" (Gothic/Symphonic)

No me gusta sobrevalorar trabajos, tampoco despreciarlos, al final hay gente que tiene la amabilidad de leerme y que resiente una u otra posición y no es es objetivo herir sentimientos o desmeritar trabajos. Dentro de esos parámetros me acerco, o al menos intento honestamentre hacerlo, a trabajos de nuevos grupos o viejos conocidos, como en este caso de Tristania, un grupo omnipresente en el imaginario Sympho//Goth, quienes con su séptimo disco, "Darkest White", puede que estén presentando el mejor trabajo de toda su carrera.


Ya hace dos años opiné brevemente de su "Rubicon", el cual, en el momento, no me atrajo mucho. Por el contrario este trabajo ha dejado atrás el sentimiento ultra Gótico y se ha permitido bastante de Modern y Sympho, que les ha dado un definitivo nuevo aire, desde todo punto de vista mejor y más interesante, especialmente demostrado en las excelentes canciones del centro del disco, Requiem, Diagnosis, y la excelente Scarling, seleccionadas estas tres para competir como Mejor Canción del Año, todas las cuales aportan unas de las melodías Sinfónicas Góticas mas interesantes desde "Sleep Paralyses" de Dotma (quienes por cierto entiendo que están en el estudio de grabación en este momento).

El disco de estos noruegos es muy bueno, posiblemente influido -entre otras cosas- por una mayor estabiliadad en sus componentes, y gustará especialmente para los oidores menos radicales del Metal, con un contenido fresco, que vuelve a capturar mucho de su magia original, con riffs hermosos (aunque duros por momentos) y voces masculinas que nunca habían debido dejar el trabajo sólo a Mariangela "Mary" Demurta, quien es excelente, pero no había logrado ofrecer todo de lo que era capaz, hasta ahora. El contraste de voces era (es) uno de los puntos más fuertes de Tristania.

En este disco los teclados tienen algo menos de preponderancia y dan paso a una batería y guitarras más pesadas, mientras que la sinergia entre los tres diferentes tipos de voces, las limpias masculinas y femeninas, junto con growls de gran calidad, aportes de Kjetil Nordhus y Anders Høyvik Hidle, no lucen disminuidas. La confianza de Mary Demurta es impactante y me hace pensar que ha encontrado su lugar definitivo en la banda. Diversas canciones se ven agraciadas por su voz excepcional y un rendimiento importante. Musicalmente sin duda hay algunos guiños a su pasado, sin embargo los nuevos nuevos aspectos mejoran como un todo a Tristania y los llevan a una nueva época.

Habiendo dejado atrás a "Rubicon" (hasta el símil histórico es válido para Tristania), me encuentro aliviado y satisfecho de oír "Darkest White",  trabajo con el que recuperan el rumbo que puede, incluso, que se hubiera extraviado desde la salida de la cantante Vibeke Stene en 2007 (semiretirada ahora, pero al parecer preparando un  regreso). Ahora, aún siempre dedicados a un metal de canon Gótico/Sinfónico, parecen despojados del exceso de litio y cansancio; este disco es definitivamente más fuerte, más estentóreo, pero se manifiesta sólo cuando sea necesario, como lo demuestras las muy interesantes canciones Number o Night On Earth.

Hasta algunas canciones que tienen más dejo de relleno, como Cathedral o menos inspiración, como Cypher y que no me permiten, en su conjunto, considerar este un disco integralmente perfecto, son lo suficientemente buenas para pasar el rato; el conjunto es tan bueno como para declarar sin dudas que Tristania se ha levantado de su lecho de convalecencia, recuperado la salud y retomado la dirección correcta. La portada por cierto es perturbadora, muy interesante.

9/10. Décimo quinto seleccionado con contendiente a Disco de El Año de El Lado Oscuro - Metal Crítica.







sábado, 8 de junio de 2013

Deafheaven - "Sunbather" (Blackgaze/Avant-Garde)

Ha habido cierta controversia en la comunidad metalera acerca de como denominar la música que hacen los novísimos americanos de Deafheaven en su primer disco, "Sunbather". Lo que si es seguro es que pertenecen a un grupo de artistas recientes que combinan los géneros de Metal extremo, sobre todo Black con otros estilos menores, como Post, Avant, Modern y Melodic.

Sunbather utiliza la textura del Black, sobre todo en los blastbeats y riffs trémolos, pero hasta ahí es donde llegan las similitudes. Ellos expresan la voz estilo scream, ahogadas en una espesa atmósfera Post, con 'builds' lentos (me perdonan el anglicismo, pero no se como decir 'in crescendo' en castellano).

Lo que no puedo dejar de percibir es que, de hecho, es el primer disco de esta gente y están generando una impresión fuera de lo común desde cualquier perspectiva en este mundillo. Yo en lo particular, estoy absolutamente impactado con algunas de sus canciones, como por ejemplo Dream House y Sunbather, las cuales están en mi lista de mejores del año... son brutales, histéricas, melódicas, dulces, criminales, orgásmicas... casi cualquier epíteto les cabe y sin embargo contrastan con otras, como Windows por ejemplo, la que me molesta un poco y genera un anticlimax grosero... quizás perfecto para un disco Ultra Avant-Garde.

Personalmente me gustó mucho este álbum. Contiene y seguro oirán versiones intensas, hasta a lo melódico de U2 y lo histérico de Cannibal Corpse... por disímil que parezca; grandes voces, scream de primera categoría, melodías memorables y un estado de ánimo y atmósfera de impacto. Pero a pesar de ser duro y extremo, suena extrañamente dulce, hermoso e inspirador, como si elevaran ideas... como si tuvieran de verdad algo que decir, aunque algunos elementos Avant Garde, en pedazos de algunas canciones, hagan la escucha -digamos- cruda.

Toda una contradicción ocurre durante el disfrute de "Sunbather". Luego de su fondo profundamente Black y la conjugación de sus partes megamelódicas, sus teclados y sus elementos 'a lo capítulo final de la serie de HBO, Six Feet Under' (para el que tenga edad y gusto para entenderme), un coñazo ultra oscuro, criminal en su concepto... pero dulce en su ejecución, no me produjo sino la obligación de detenerlo a la mitad... era totalmente difícil en su sentido y a la vez tan coherente que me generó un fuerte impacto. Su reinicio luego me cautivó... un par o tres veces.

Sin embargo, ejercicios de resistencia posteriores ;-) me iluminaron, me abrieron a un nivel de aceptación superior del álbum en canciones como Vertigo la cual es más que intensa y compleja, con capas de batería, guitarras, melodías y conceptos que requieren que el oidor se despoje de preconceptos y acepte que este estilo no tiene parangón. Puede que haya quien, con mucho sentido, asimile este trabajo con la rareza musical de Diablo Swing Orchestra, quienes en su momento con "Pandora's Piñata" crearon uno de los discos más espectaculares del Metal en 2012.

Lo que es indudable es que este año han aparecido y me gustan un montón de discos duros; la camada ha sido buena y todavía queda la mitad de 2013 para maravillarse. En todo caso este territorio, llamado por los verdaderos conocedores como Blackgaze, está claro que con sus arpegios dulces puede generar toda una corriente nueva... no es de sorprender que vengan de San Francisco, California, donde lo nuevo es fruto natural de la zona. Alternancia de sonidos suaves, interludios Folk y tormentas Black con explosiones de furia aquí y allá, unidas a voces extremas, tambores y guitarras medio locas, medio dulces, totalmente virtuosas, hacen de este disco una joya, un baño de luz del Sol.

9/10 Décimo cuarto contendiente a Disco del Año de El Lado Oscuro - Metal Crítica. La portada es horrible, pero puede que sea parte del concepto.